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Producción y precio de cobre 2021-2030: Gran oportunidad para reducir pobreza

Escribe: Alberto Arispe, gerente general de Kallpa Securities

La semana pasada estuve presente (virtualmente) en proExplo 2021, Congreso Internacional de Prospectores y Exploradores Mineros, organizado cada dos años por el Instituto de Ingenieros de Minas del Peru (IIMP). Asistí a varias charlas interesantes, pero me quedo con dos presentaciones magistrales: 1) “Recursos minerales para un futuro sostenible, enseñanzas del nuevo mileno” del profesor Michael Dogget y 2) “Fundamentos del mercado de cobre, brotes verdes para el metal rojo” Erik Heimlich, analista principal de cobre de CRU, think tank especialista en minería.

Tuve el privilegio de estar en el panel haciendo preguntas por lo que estuve muy atento y mientras presentaban láminas, no podía evitar pensar en los grandes beneficios económicos que podría tener el Perú si logramos atraer gran inversión en cobre. “Es nuestra gran oportunidad para reducir la pobreza en el país de manera sostenida”.

Según los analistas de mayor reputación en el mundo, el cobre, que es el bien de exportación más importante para el Perú, va a entrar a un ciclo de precios altos por varios años. Bajo este contexto, los inversionistas, que siempre están a la caza de altos retornos para su capital, buscarán colocar mayor parte de su patrimonio en empresas mineras. Y estas empresas mineras se concentraran en exploración, en incrementar sus reservas y en explotarlas eficientemente para obtener ganancias de largo plazo.

¿Y quién se va a beneficiar tremendamente de esto? Pues los productores de cobre. ¿Y quién es productor importante de cobre en el mundo? Pues el Perú, que produce el 11% de cobre del mundo (es el segundo productor tras Chile, que produce el 29% del cobre global). ¿Y quién tiene recursos/reservas y significativas potenciales reservas para incrementar esa producción en los próximos diez años? Pues el Perú nuevamente, que tiene el 11% de las reservas de cobre a nivel global. Location, location, location, siempre dicen en Nueva York. Estamos en el lugar correcto en el momento correcto para aprovechar este boom.

Pero volvamos a las presentaciones magistrales mencionadas. Dogget nos contó que en 1845, algunos intelectuales de la época publicaban artículos temiendo que debido el crecimiento significativo de la economía global, el mundo se quedaría sin carbón en veinte años. Ello no ocurrió. El hombre siempre innovo y salió adelante. En los últimos cien años, a pesar de la mayor demanda, el hombre siempre ha podido encontrar más targets que se convirtieron en descubrimientos, que se convirtieron en recursos, que se convirtieron en reservas, que se convirtieron en producción. “Claro, siempre a un mayor precio, pero después de todo, que hay de malo con mayores precios, especialmente cuando eres productor” (alguien dijo ¿Perú?) indicó con ironía.

Dogget señaló que entre 1900-1950 el mundo produjo 70 millones de toneladas de cobre, entre 1951-2000, 340 millones de toneladas de cobre y entre 2001-2020, 340 millones de toneladas de cobre (en 2020 fueron 20 millones de toneladas). La demanda sube de manera impresionante. Por ello, los precios que en la década pasada tendían a ser menores a US$ 2.0 la libra, en este siglo van entre US$ 2.0 y US$ 4.5 la libra.

Por tanto, sabemos que en el futuro habrá crecimiento, la pregunta es ¿cuánto? Dogget señala que uno de los factores principales a tomar en cuenta es el crecimiento de la población. En los últimos cien años el crecimiento de la producción de cobre fue 1.80 veces el crecimiento de la población mundial. El otro factor, claramente es el PBI per cápita. A más riqueza, más consumo. China, que por ejemplo tenía un PBI per cápita de US$ 89.5 anuales en 1960, hoy tiene un PBI per cápita de USS$ 10,300 anuales. Son 1,400 millones de chinos con un nivel de actividad económica de más de US$ 14,000,000,000,000. Hace 50 años eran 667 millones de chinos con un PBI de US$ 60,000,000,000.

Es ahí donde entra Heimlich. El reputado analista dijo que a pesar del alto precio del cobre hoy de US$ 4.0 la libra, todavía no hemos entrado a un super ciclo. El COVID 19 ha tenido un fuerte impacto en el consumo global. Enfatizo que el precio hoy es alto debido a: 1) rápida recuperación de China, 2) estímulos fiscales y monetarios masivos, 3) debilidad del dólar, 4) shocks de corto plazo en la oferta, y, 5) compras por parte de China para incrementar sus reservas estratégicas. Sin embargo, podría haber correcciones de corto plazo.

Entre 2022-2023 el crecimiento de la demanda de cobre sería algo superior a la oferta, pero es en 2025 donde podría empezar un gran exceso de demanda. El consumo de cobre por parte de productores de vehículos eléctricos (VE) y la escasez de nuevos proyectos serían los detonantes. La demanda por VE, pues el mercado espera que en 2030 el 25% de los vehículos sean eléctricos (vs 4% hoy) y cada VE demanda dos o tres veces más cobre que uno a gasolina, sostendría la demanda, pero la oferta bajaría mucho. Heimlich estima que en 2025-2026 este exceso de demanda podría ser de 1 millón de toneladas y en 2027 de 2.5 millones de toneladas Pero en 2030 la demanda sería de 27.3 millones de toneladas (4 millones vendría de los VE) y superaría a la oferta en 4.7 millones de toneladas. El desbalance en el mercado que empujaría el precio hacia arriba sería menor oferta a partir de 2025. Precios entre US$ 3.30 y US$ 4.30, de manera sostenida, podrían en los próximos años (pues el mercado tiende a adelantarse 18 meses a los hechos).

Ahora, siempre hay riesgos. Como señalaron ambos presentadores, el ser humano es creativo y siempre está a la búsqueda de eficiencias. Siempre pueden surgir nuevas tecnologías que encuentren alternativas al cobre o parte de él. El mundo es dinámico y todo cambia. Dado el exceso de oferta, todos estarán a la caza de encontrar tecnologías que reduzcan capex, que reduzcan costos, que mejoren técnicas de exploración, que mejoren las relaciones con las comunidades locales. Todos necesitarán la llamada “licencia social” para poder incrementar reservas y producir más.

Bajo este contexto, entre 2021-2026, el Perú tiene la gran oportunidad de atraer capital extranjero que busque incrementar reservas de cobre para explotarlas en 2025-2030 y beneficiarse de los altos precios. El Perú, por ser el segundo productor de cobre del mundo y por ser un país con gran potencial minero está en la mira de todos estos inversionistas y deberíamos ser agresivos en promover esa inversión masiva en nuestro país. Entre 2016-2019 la inversión minera ha sido de aproximadamente US$ 4,600 mn anuales, principalmente en los proyectos Quellaveco y Mina Justa. El primero inicia producción en 2023 y el segundo en 2021. Eso representó 2.1% del PBI en estos años. Sin esa inversión el crecimiento del PBI hubiese 1.5%, prácticamente nada.

Dos gráficos simples muestran como el incremento del precio de cobre entre 2005 – 2020 tuvo una estrecha correlación directa con el crecimiento del PBI nacional y con la disminución de la pobreza de casi 50% a 20% en 2019.

Creo que con medidas concretas podemos aspirar a tener US$ 7,500 millones anuales de inversión (ocho proyectos medianos) en este sector y regresar a los ratios vistos entre 2010- 2015, donde la inversión minera representó el 3.4% del PBI. Ello podría reducir la pobreza de 27% de la población del Perú hoy, a 15% en 2026.

Si logramos traer una parte importante de los capitales que se asignarán a minería de cobre en los próximos años y damos los incentivos adecuados, habrá suficientes recursos para empresas, comunidades, gobiernos regionales, Estado, y sobre todo, para dar trabajo formal a los peruanos, mejor educación, mejor salud, mejor seguridad ciudadana, mejor sistema de justicia, entre otros.

Escucho a los candidatos a la presidencia y ninguno siquiera menciona lo que señalo en este artículo. Algunos incluso hablan de subir impuestos a las empresas mineras y cancelar proyectos. Es decir, tienen la limitada idea de que el Estado saque una mayor tajada de la torta actual, en vez de tener la osada idea de sacar una menor tajada, pero de una torta diez veces más grande, que puede traer millones de dólares en impuesto a la renta, IGV, canon, fondos para las comunidades, trabajo formal.

Solo reduciremos la pobreza al 15% de la población en cinco años con inversión privada masiva que cree empleo formal y pague impuestos. La minería es una forma. El boom está a la vuelta de la esquina. ¿Nos pondremos las pilas o la veremos pasar, como casi siempre? Votemos por plataformas políticas conformadas por personas honestas, por personas que atraerán capital para crear empleo formal y recaudar más impuestos y por personas que respeten las libertades políticas de los individuos.

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