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Víctor Gobitz: “Perú tiene todas las competencias para ser una potencia económica”

La mayor nación productora de cobre después de Chile, no se ha recuperado del todo. Una de sus más importantes industrias en el Perú, la minería, tuvo que paralizar por dos meses a causa de la pandemia, el año está por culminar y las conclusiones que podemos sacar de la situación son, para muchos, muy claras: la minería es única industria con el capital listo para acelerar la recuperación económica y los indicadores de empleo formal directo e indirecto en el Perú. Presionados por los menores márgenes, nuevos costos asociados a la pandemia, menor disponibilidad de personal y la protección del personal y la lentitud burocrática (Chinalco esperan aún un permiso para continuar con su proyecto de ampliación en su mina Toromocho), Víctor Gobitz Colchado, presidente del Instituto de Ingenieros de Minas del Perú, afirmó a un medio internacional que «la prioridad no es producir más, es volverse más robusto financieramente». Pero ahora, en este diálogo, solo espera estabilidad. Estabilidad y un traspaso democrático y limpio del poder: «Acabamos de iniciar un capítulo en la historia política del Perú y confiemos que todo marchará por los conductos de la institucionalidad con miras a las elecciones generales de abril de 2021».

¿Cómo describiría usted la situación actual para los negocios mineros en el Perú? ¿El contexto externo es el idóneo? ¿Y el interno?

Primero debemos resaltar que la minería es una industria de largo plazo y actualmente en el Perú se vienen ejecutando los planes de inversión ya programados para este año, y que si bien han tenido que enfrentar una variación debido a la pandemia del COVID-19, las compañías siguen operando y produciendo. Para ello, basta ver el reporte presentado por el Ministerio de Energía y Minas, donde la producción minera en septiembre de 2020 registró una mejora en relación con agosto de este año en lo que respecta a las producciones de oro (+2.1%), plata (+10.1%), plomo (+8.3%), hierro (+2.3%) y estaño (+17.1%).

Atendiendo a la consulta sobre el escenario externo, tenemos a China con un crecimiento sólido, lo que generaría una importante demanda industrial de cobre y el Perú al ser el segundo productor mundial del metal rojo, tiene una oportunidad ya que existe una demanda creciente y sostenida. De igual manera, en un reciente Jueves Minero virtual, se presentó el libro “Cobre: el futuro del Perú” elaborado por Cimade, Carlos Santa Cruz, presidente del Cimade y de BISA Ingeniería de Proyectos, destacó que actualmente en el mundo existe el tren de la oportunidad, el mismo que se refiere a la brecha importante entre la oferta y la demanda del cobre que se dará por los vehículos eléctricos, los artefactos inteligentes, el cambio por energías renovables. Entonces, estos mismos escenarios también van a demandar que el Perú ponga en marcha sus proyectos de cobre con el único propósito de atender esa potencial demanda.

Por otro lado, en lo que corresponde al escenario interno, hace pocos días hemos sido testigos de una nueva crisis política que esperamos no se vuelva a repetir y menos que cobre vidas de nuestros jóvenes ni de más peruanos. Ahora, con la designación del Sr. Francisco Sagasti como presidente de transición, solo queda exhortar el cumplimiento del proceso electoral previsto para abril de 2021 y diseñar estrategias que permitan al Perú no solo reducir los niveles de pobreza, sino que sea sostenible; así como permitir la reinserción laboral de las personas que han perdido sus empleos por la pandemia.

¿Qué futuro le aguarda al cobre y al oro, dos de los metales más importantes para el Perú?

En el caso del cobre, como ya lo mencioné, el crecimiento económico de China y la demanda por vehículos eléctricos serán los factores claves para el futuro del cobre. En el caso del Perú, el Cimade destacó que el cobre representa una inversión de US$ 40,000 millones, los que podrían generar una producción adicional del orden de 2.5 millones de toneladas de cobre fino, permitiendo alcanzar una producción total de 5 millones de toneladas de cobre fino.

En el caso del oro, el precio de la onza llegó a superar los US$ 2,100 y en las últimas semanas ha fluctuado entre los US$ 1,800 a US$ 1,900. Asimismo, Fitch proyectó que en los próximos años se observaría un crecimiento mundial de la producción de las minas de oro, respaldado por los precios más altos del metal precioso y por las fusiones entre las principales empresas mineras globales. Frente a ello, del total de la cartera de proyectos de construcción de minas, el 11% corresponde a oro con una inversión aproximada de US$ 6,300 millones; mientras que los proyectos auríferos en nuestro portafolio de exploración minera suman 21 y representan un presupuesto de inversión acumulado de US$ 90 millones. Entonces, también tenemos que trabajar en lograr implementar más proyectos auríferos para estar en la ola que vendrá con fuerza en la próxima década. 

¿El COVID-19 ha cambiado de sobremanera la estructura de costos en las mineras?

Más que un cambio o variación en una estructura de costos, considero que la pandemia del COVID-19 ha permitido demostrar que las empresas mineras sí están capacitadas para reorganizar sus presupuestos y adaptarse a un nuevo protocolo sanitario, que supone mayores costos de producción; y en adición extender su impacto positivo hacia su entorno, como ha quedado documentado en las diversas donaciones de plantas de oxígeno, equipos médicos, ambulancias e insumos médicos, que vienen ayudando a toda la población que vive en las comunidades cercanas a nuestras operaciones.

La minería es una industria de costos, una dictadura de los costos para muchos entendidos. ¿Este seguirá siendo el primer desafío de gestión en cualquier empresa del sector o avizora un retorno a la normalidad cuando exista una vacuna?

La minería, como toda industria o negocio, tiene que enfocarse en sus costos y tratar de lograr la eficiencia y lograr óptimos niveles de productividad; ello, siempre será un desafío. 

Le incomoda, señor Gobitz, que el Perú no sea la potencia económica que podría llegar a ser? 

Creo que todos compartimos el sentimiento y el pensamiento que el Perú tiene todas las competencias y las habilidades para ser una potencia económica. Aparte de tener una amplia oferta de minerales metálicos y no metálicos, tenemos recursos madereros, recursos hidroenergéticos y de hidrocarburos, un gran potencial en piscicultura, una gran oferta en la agroindustria; una posición geográfica privilegiada y sobre todo una población joven.

Actualmente, la gran producción de cobre en el Perú está concentrada en cuatro o cinco empresas, pero hay quienes sostienen que en el país deberíamos ya tener 30 o más empresas de este calibre. ¿Qué está fallando? Si es que algo falla.

Considero que se debe a la necesidad de poner en marcha nuestra cartera de proyectos de cobre. Tal como indiqué, tenemos proyectos que demandarán una inversión total de US$ 40,000 millones, los que podrían generar una producción adicional del orden de 2.5 millones de toneladas de cobre fino, permitiendo alcanzar una producción total de 5 millones de toneladas de cobre fino.

¿Cree usted que el COVID-19 y las medidas adoptadas por el Gobierno han cambiado la percepción sobre la estabilidad macroeconómica y jurídica que existía en Perú? En otras palabras, ¿hemos perdido atractivo para las inversiones en general y las mineras en particular?

Debemos tener presente que el virus ha afectado a todos los países, en algunos casos con mayor impacto que en otros; pero al final todos se han visto perjudicados. Bajo esa visión, comparto la óptica de varios analistas que el Perú está en la misma situación que los demás países, sean potencia o no. Asimismo, el Estado ha venido aplicando medidas con el fin de reducir el impacto del virus en el ámbito de salud, así como en lo económico; porque son dos campos que deben ir de la mano en una situación como la que estamos viviendo desde marzo de este año. Atendiendo la consulta puntual, considero que el Perú sigue siendo atractivo para las inversiones privadas responsables tanto en minería como en otras industrias. Frente a ello, el principal desafío es reducir la inestabilidad política y esperar que los actuales representantes del Poder Ejecutivo y del Poder Legislativo se enfoquen en culminar este periodo pensando en medidas orientadas a la sostenibilidad política y económica del Perú.

La embajadora australiana en Perú reveló que, en su país, para paliar los efectos de la crisis, por demás considerables, dieron ciertas facilidades a proyectos mineros para que se inyecte capital fresco cuanto antes en su economía y se genere empleo. Se trata de una suerte de política de fast-track. ¿Por qué en nuestro país ni siquiera se ha puesto sobre la mesa esta posibilidad? Este año no se ha anunciado ninguna nueva inversión minera greenfield.

Debido a la pandemia hemos visto una demora en la puesta en marcha de importantes proyectos mineros como Mina Justa y Quellaveco, los cuales -dicho sea de paso- ya han retomado sus actividades y están trabajando para concretar sus planes de trabajo. Esperemos que en el 2021 se puedan concretar no solo proyectos greenfield sino también proyectos brownfield, porque ambos van a generar recursos económicos a través del pago de impuestos; demandarán mano de obra; requerirán productos y servicios de las empresas proveedoras. Al final es todo un círculo virtuoso que se desarrolla por la minería. 

12% caerá el PBI peruano este año, según estimados del BCR, y los gremios vinculados a la actividad minera han dicho una y otra vez que la vía más rápida para sanar la economía es la inversión minera. Sin embargo, tengo la impresión de que en el Congreso todo lo que suene a industria extractiva causa sarpullido. ¿Tiene usted la misma impresión?

En el Perú tenemos 3 poderes con funciones específicas. En el caso del Poder Legislativo, una de sus funciones es crear y proponer leyes que beneficien a todo un país; por ello, no comparto esa visión de que haya una negación cerrada. Sí considero importante que nuestros representantes en el Congreso tengan a bien oír y atender las propuestas orientadas a ese objetivo: el lograr el bienestar de cada uno de los peruanos. En esa línea, las empresas que participan del sector minero responsable y legal han demostrado ser aliadas estratégicas en esa misión; además, que siempre tienen las puertas abiertas al diálogo y a desarrollar las mejoras que sean necesarias y que, nuevamente, permitan lograr los beneficios para los peruanos.

¿Cuál es su posición respecto a un cambio tributario en el sector minero? En una reciente entrevista, el señor Iván Arraigada, de Antofagasta Minerals, dijo: “Es conocido, por ejemplo, el aumento de competitividad que ha tenido Perú, que ha sido un polo de atracción de inversión minera importante”. Por allá también, al otro lado de la frontera, sostienen que la tributación es tan alta que les resta competitividad. ¿Y qué sucede en el Perú al respecto?

La minería es una actividad esencial no solo porque representa el 60% de nuestras exportaciones, o su aporte al PBI nacional (que fluctúa entre el 10% y 12%), sino porque también tiene una importante influencia en términos de impuestos y otros múltiples pagos al fisco. Según el experto Marcial García de EY, las empresas mineras en el Perú pagan entre el 42% y 52% de las utilidades que generan. Esto quiere decir que de cada 100 soles de ganancia que obtiene una compañía minera, aproximadamente el 50% se queda en el Perú. En los últimos diez años, las empresas mineras han pagado a la Sunat más de 78 mil millones de soles, esto representa el 10% del total de los ingresos tributarios recaudados por esta entidad estatal. Estos recursos son utilizados normalmente en el financiamiento de diversos gastos que realiza el Estado peruano como amortizar la deuda pública, cubrir el presupuesto de inversión pública (como colegios, hospitales, carreteras, etc.) o financiar el gasto corriente de sus instituciones. Un dato que nos gustaría compartir con ustedes es que con los aportes que realizó la industria minera en el Perú se financiaron más de 53 mil proyectos de inversión pública, entre el 2012 y el 2020, de acuerdo con información brindada por el Minem.

En Colombia se concretan proyectos mineros. En Ecuador se materializan proyectos mineros. En Chile están encaminados diversos proyectos mineros. En el Perú, un proyecto que iba a utilizar agua de mar ha sido detenido por Dios sabe cuánto tiempo. ¿Es que el 2020 ha sido un año perdido para los emprendimientos mineros? ¿Cuál es el balance que hace de este año pandémico y preelectroral?

No puedo considerar que haya sido un año perdido; por el contrario, este 2020 ha sido un periodo de aprendizaje constante, y no solo me refiero desde una óptica empresarial, sino desde una perspectiva como ciudadano peruano. Tenemos una serie de lecciones, pero para mí las más importantes son que con unión y solidaridad podemos lograr importantes metas.

La industria minera sostiene la agenda social peruana, pero hay quienes niegan su contribución y la califican de mínima, insignificante, irrisoria. ¿Qué percepción tiene usted de esto, la industria que representa ha contribuido con el desarrollo del país o no?

Como indiqué anteriormente, la industria minera responsable y legal ha sido una aliada estratégica en el desarrollo económico y social de las poblaciones. Por otro lado, considero que el Instituto de Ingenieros de Minas del Perú (IIMP), a través de eventos como PERUMIN, el Congreso de Competitividad Minera y Sostenibilidad Social, los Jueves Mineros, entre otros; ha permitido reunir a todas las voces y buscar un consenso con relación a la minería y su aporte al desarrollo sostenible del país. 

A propósito, una de las normas más recientes es que se declara el silencio administrativo positivo para ciertas tareas de exploración. No obstante, usted sugirió como idea que este procedimiento se extienda a los proyectos de ampliación. ¿Cree que le escucharán? ¿Deberían al menos debatir la idea?

Acabamos de iniciar un capítulo en la historia política del Perú y confiemos que todo marchará por los conductos de la institucionalidad con miras a las elecciones generales de abril de 2021. Asimismo, en estos momentos lo más importante es que nuestro presidente y su gabinete, continúen trabajando en materia de salud pública y económica. Si evalúan y consideran que hay normas que deben mejorarse, que lo hagan en el camino y en el más breve plazo, porque la salud y la economía no pueden esperar transiciones ni crisis políticas. Por nuestro lado, tanto empresarial como institucional, seguiremos con las puertas abiertas para compartir recomendaciones que ayuden a que más peruanos salgan de la pobreza y tengan empleos dignos; y a seguir trabajando en el cierre de brechas sociales y de infraestructura.

Fuente: Energiminas

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