Libro: Desarrollo territorial y minería

162 Desarrollo territorial y minería a otros canales de información, y se recoge información que nos acerca a los intereses o preocupaciones de cada uno y las posiciones de juego. Pero, además, se evita la desinformación. El relacionamiento idóneo, en este punto, es aquel que tenga carácter permanente, con esfuerzos sostenidos y recurrentes. Aquel donde se construya cercanía entre los actores, la presencia de la empresa privada sea naturalizada y haya compromiso de los distintos niveles de gobierno con el desarrollo del territorio. Esta aproximación no es impermeable al conÁicto o la lucha de intereses, en absoluto, pero que sí instaura un mejor clima para transitarlos. b. La gestión del diálogo territorial La gestión del diálogo territorial no es un proceso espontáneo, ni mucho menos debe responder únicamente a los momentos de crisis. Tampoco debe confundirse con los instrumentos de respuesta a una crisis, como las mesas de diálogo que se activan para canalizar las demandas de un conÁicto social. Todo lo contrario, se trata de un proceso permanente que debería planiÀcarse, organizarse y sostenerse. De hecho, como un punto inicial, necesita el relacionamiento entre los actores y el conocimiento de sus intereses. Para que el diálogo sea posible, los interlocutores deben reconocer sus diferencias en cuanto a modos de pensar y prioridades, pero también las culturales y las identitarias. En un sentido práctico, un diagnóstico del estado de la gestión del diálogo incluye inevitablemente la identiÀcación de todos los espacios o instrumentos que existen en un determinado territorio y que pueden posibilitar que los actores se escuchen y dialoguen entre sí. Normalmente no son pocos. De hecho, en la propia legislación nacional

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