La Minería Moderna

240 241 la minería moderna integración del perú a la clase mundial Con el cambio político ocurrido en el Perú al final de los sesenta, todas las grandes empresas exploradoras de oro se habían ido a Chile. Así renació la mina El Indio, de oro y cobre, de propiedad de Saint Joe Minerals, ubicada en la cordillera de la región Coquimbo. Ese fue el primer gran proyecto minero del país sureño con inversión privada, pues antes había sufrido un bloqueo comercial como represalia a la dictadura del general Augusto Pinochet. A la vuelta de la década, en 1971, Buenaventura se había hecho cargo de las minas de Hualgayoc. Los geólogos tuvieron la sensación de que el manto de aquellas montañas escondía un yacimiento interesante. Sin posibilidades económicas de explorar por su cuenta, la empresa contrató los servicios del organismo estatal francés Bureau de Recherches Géologiques et Miniérs (BRGM) especializado en investigar las ciencias de la tierra, y se le encargó hacer un plano geológico de la zona. Estando ya en la región, los geólogos franceses, bajo el liderazgo de Pierre Maruéjol, de la Oficina de Investigaciones Geológicas y Mineras de BRGM, aprovecharon para hacer estudios en la zona de Yanacocha, pues lo vieron como un lugar con inusitado potencial minero. Eso los animó a incluir a CEDIMIN, subsidiaria minera de BRGM, con el fin de iniciar exploraciones allí y en otros lugares que juzgaron de interés. Sin embargo, ni CEDIMIN ni Buenaventura juntos reunían el capital necesario para hacer un estudio preciso. Así se pasaron los años setenta y, en 1981, el recién instalado presidente François Mitterrand decidió que BRGM no invertiría en empresas mineras, pero buscaron en Buenaventura al socio minoritario que les permitiera continuar con su actividad en la zona. Por un lado, la francesa era una empresa pública que dependía de las decisiones de su gobierno y, por estatutos, debía dedicarse a la investigación científica en minería, no a la exploración; y, por el otro, el Perú ya empezaba a experimentar el preámbulo de una de sus más tristes crisis económicas, que desencadenaría el segundo proceso inflacionario más duro en la historia del mundo hasta hoy. “No sería una decisión fácil. Sin embargo, pensé que, si el gobierno francés le daba a BRGM dinero para investigación, nosotros podríamos hacer la exploración y beneficiarnos con la gran capacidad de sus técnicos”, contaría don Alberto Benavides en sus memorias. Así Buenaventura participó en el proyecto con el 35% de las acciones en CEDIMIN. La única condición de los galos fue que, en caso una de las partes decidiera vender, el otro socio tendría un derecho de preferencia para adquirir las acciones. Es en esas circunstancias que, en 1982, llegó a Lima desde Nevada el Sr. Aubrey Paverd, de la Newmont Mining Company. La compañía estadounidense estaba en busca de proyectos auríferos en esta parte del continente y su primera acción fue ubicar un abogado local. En ese entonces el bufete legal más reputado en temas mineros era el estudio de don Aurelio García Sayán. Allí lo atendió el abogado José Miguel Morales. Cuando entendió lo que Paverd buscaba, le dijo que debería hablar con su suegro, don Alberto Benavides. Primera barra de oro producida por Yanacocha es mostrada por el ingeniero Carlos Santa Cruz. NORTE EL ORO DEL Por más de dos décadas se estuvo investigando cómo desarrollar el yacimiento de Yanacocha, en Cajamarca, y gracias a la sociedad de Buenaventura con Newmont, ésta se convirtió en la mayor mina de oro de América del Sur.

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