Las empresas mineras se desarrollan más rápido cuando trabajan con sus pares y comparten intereses. En zonas con muchos proyectos mineros, como Cajamarca y Apurímac, las inversiones podrían acelerarse mediante una coordinación en transporte, seguridad, inversión social y desarrollo de proveedores. Es crucial que los proyectos se ejecuten de manera rápida y correcta. Existe una sensación de premura porque, aunque la situación es boyante por la demanda de cobre y la transición energética, los proyectos demoran hasta 30 años en concretarse. Perú no está aprovechando los vientos externos. Pese a los precios récord de los metales, la inversión minera está estancada. La inversión minera cayó del 2.7% del PBI en 2019 al 1.9% en 2025, mientras que en Chile, el principal competidor, subió del 3.6% al 4.2%. La conectividad y la logística representan el primer desafío para la empresa minera al llegar a zonas remotas. Sin embargo, la dispersión de la minería, si bien es una complicación, ha permitido dar oportunidades de desarrollo en zonas que carecían de ellas, lo que la convierte también en una oportunidad. DIEGO MACERA Director de Instituto Peruano de Economía PERUMIN 37 Convención Minera 132
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