La minería está muy ligada al sector energía, pues su crecimiento impulsa nuevos proyectos de electricidad. En Perú, el mayor problema es la falta de institucionalidad. Las normas no se respetan y, además, el déficit de infraestructura complica la situación. Ciertamente, la minería formal cumple con todos los estándares, pero ha pasado de tener una buena regulación a una excesiva regulación. De otro lado, la inseguridad y la extorsión crecen y, si no se enfrentan, el país perderá más oportunidades. El informal está fuera de la legalidad. Y en muchos casos, en minería, ya no se trata solo de informalidad, sino de criminales que deben ser castigados. El país es demasiado permisivo. La confianza entre el sector privado y público se ha roto y la falta de alineamiento en el gobierno genera más desconfianza y regulación. Nunca se ha visto a todos los actores sentándose a discutir la Ley MAPE. El Estado debe responder cumpliendo con todos sus propios procedimientos administrativos. El sector minero formal hace todo bien, pero ha sido débil para comunicar. No se puede permitir que los antimineros crezcan. ROSA MARÍA FLORES ARAOZ CEO de Kallpa Generación PERUMIN 37 Convención Minera 170
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