1. Es preciso que todos los actores mineros globales trabajen unidos para enfrentar las proyecciones en materia de demanda de minerales, sobre todo, los denominados críticos. En el contexto geopolítico internacional, Chile y Perú tienen un rol importante, como potenciales proveedores de minerales estratégicos. 2. El deslinde con la minería ilegal es firme. Se está trabajando en una nueva ley para pequeña minería y minería artesanal que respete derechos y acuerdos. La formalización minera puede ser exitosa. El ejemplo de Minera Poderosa así lo demuestra. 3. La minería ilegal —relacionada con delincuencia, trata de personas, deforestación y otros delitos— afecta no solo a los pequeños mineros, sino a toda la reputación de la industria minera peruana. Las instituciones no deben seguir siendo permisivas con su accionar. 4. En el contexto de incertidumbre comercial y política, el Perú mantiene una posición macroeconómica buena, a pesar del déficit fiscal, sobre todo si se compara con los vecinos. El problema es que la imprudencia fiscal empezará a notarse con el tiempo. 5. Sobre la permisología, hay consenso en que retrasa en parte la inversión y permite, además, el avance de la minería ilegal y de otras actividades alrededor del crimen organizado. 6. La creciente desconfianza en la democracia genera el riesgo de un posible giro hacia el radicalismo. Ante ello, las empresas, por su mayor credibilidad, deben disputar narrativas populistas con evidencia (impuestos, desarrollo de recursos, canon y corrupción). 7. No hay Perú viable sin minería. Se pueden desarrollar diferentes industrias, pero la minería debe ser el eje central del desarrollo. Juntos por más oportunidades y bienestar para todos 185
RkJQdWJsaXNoZXIy MTM0Mzk2