1. En un contexto de transición energética y descarbonización, hay riesgos, pero también grandes oportunidades para aplicar enfoques sostenibles que pueden fortalecer a la industria minera. 2. Las buenas prácticas empresariales que ponen estándares y exigencias voluntarias deben continuar, expandirse y convertirse en parte de una nueva mirada para la minería del siglo XXI. Esto permite un mejor relacionamiento con la sociedad y sus diversos actores, colectivos e individuales. 3. La alta dependencia respecto a los minerales críticos y tierras raras obliga a muchos países a actuar de inmediato, generando proyectos estratégicos de minado, procesamiento, reciclaje y sustitución. 4. América Latina, y en particular el Perú, se encuentran en buen pie para participar de esos proyectos estratégicos y acceder a fondos de la Unión Europea y otros países. 5. El valor del oro continuará al alza en años siguientes en el mercado internacional y, si bien esto implica una gran oportunidad, también engloba un riesgo enorme para un país como el Perú en donde la penetración del crimen organizado en la minería ilegal es una dura realidad. Juntos por más oportunidades y bienestar para todos 355
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