En sociedades abandonadas por el Estado, la explotación ilícita de yacimientos mineros se multiplica con facilidad. De otro lado, la ausencia de control por parte del Estado facilita el vínculo con la criminalidad que brinda protección desde grupos armados, así como también financiamiento a actividades ilegales. En Colombia hay más de 200 localidades afectadas por la explotación ilícita del oro, en las que paralelamente, confluyen delitos como la deforestación o el cultivo de coca. Hoy estamos viendo a las autoridades de la región implementar medidas, con mayor presencia del Estado, para controlar y evitar actividades que depredan el medio ambiente por la explotación ilícita del oro. Es evidente que se requiere formalizar a la minería artesanal y de pequeña escala. A nivel de Comunidad Andina debe exigirse responsabilidad a aquellos países que compran oro ilegal, porque mientras exista ese canal vamos a seguir pagando con muertos y violencia la ilegalidad de la extracción de oro. CARLOS CANTE Presidente Ejecutivo de Fenalcarbón PERUMIN 37 Convención Minera 414
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