En otro caso, como el de la cuenca agrícola del río Maule, se da una gestión más temporal del agua al considerar los periodos de la cuenca, herramienta técnica que ayuda a adaptarse a la problemática. También se ha implementado el análisis de la descarga da acuíferos, para determinar la conservación de las cuencas. Al abordar estos casos, un factor importante es la consideración del costo-beneficio. Chile hoy tiene una cartera de 627 proyectos de análisis hídrico, técnico y ambiental, que se trabaja con los municipios para medir el impacto en el entorno local y social. El año pasado se implementaron algunas soluciones con participación del sector privado, tales como proyectos para la retención de agua de lluvia, en los que el municipio se involucra con la operación y monitoreo a través de la junta de vecinos. Estas alianzas privado–públicas dan sostenibilidad a los proyectos. Ello nos demuestra que el uso del agua sí requiere licencia social, y que el sector minero necesita tener un enfoque territorial e integrarse al desafío de la resiliencia climática para generar economías de escala. PERUMIN 37 Convención Minera 496 Ello demuestra que el uso del agua sí requiere licencia social, y que el sector minero necesita tener un enfoque territorial e integrarse al desafío de la resiliencia climática para generar economías de escala.
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