E-Book PERUMIN 37

Informalidad y corrupción: ¿Pueden las empresas y/o proveedores mineros tener un papel más activo en la lucha contra estos flagelos que atacan a nuestra sociedad? Juntos por más oportunidades y bienestar para todos 537 Informalidad y corrupción son conceptos que están hermanados. La relación entre ellos es de causalidad y genera un círculo vicioso. La informalidad deriva, inevitablemente, en corrupción. El poder corrompe siempre. Si hablamos concretamente de informalidad laboral, esta depende de la cobertura de seguridad social, del tamaño del establecimiento de la actividad laboral y de las características –o ausencia– de la relación laboral. La informalidad laboral abarca a todos los trabajadores del sector informal, pero también a aquellos formales que no cuentan con seguro ni beneficios, así como a los familiares no remunerados, un tipo de labor que es común en muchas partes del país. De otro lado, de la corrupción puede decirse que es la incapacidad voluntaria e indolente de hacer el bien. A nivel privado, en el Perú la corrupción es un delito desde el 2018 (DL 385), esto es, hace relativamente poco. Ahora bien, en cuanto al mercado laboral, ¿a qué podemos llamar un trabajo “decente”? A aquel que tiene 5 características: jornada laboral regular, ingreso acorde con el mercado, existencia de un contrato, existencia de un programa de salud y un sistema de pensiones. En el Perú solo el 11% de personas tiene un empleo así. Asimismo, es importante señalar que Perú tiene una tasa de informalidad laboral de las más altas de la región (76%, según Bloomberg al 2022). Además, en nuestro país el sector formal “tolera” un 15% de informalidad laboral.

RkJQdWJsaXNoZXIy MTM0Mzk2