48 Edición Semanal persisten dudas sobre estabilidad normativa, agilidad en la aprobación de proyectos y predictibilidad de las decisiones, factores que restan competitividad frente a países que compiten por las mismas inversiones. En este escenario, el “shock desregulatorio” anunciado por el Ejecutivo es una gran oportunidad. No se trata de flexibilizar estándares, sino de garantizar procesos eficientes, técnicos y predecibles. La calidad regulatoria no depende del número de normas, sino de su capacidad para generar confianza y beneficios tangibles. Plazos claros, criterios uniformes y menos trámites pueden marcar la diferencia para atraer inversión. La tendencia global va en esa dirección. Argentina, por ejemplo, ha introducido cambios para facilitar el acceso a divisas y acelerar inversiones estratégicas, buscando aprovechar la transición energética. El Perú cuenta con recursos geológicos de clase mundial, experiencia pro-
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