La Minería Moderna

70 71 la minería moderna integración del perú a la clase mundial desplazarse con el oleaje. Del mismo modo, se reforzó la contención de la relavera de Quebrada Honda, a la que se le dio el mantenimiento y una pendiente adecuada antes de su inauguración en 1997, constituyéndose como la mayor presa de relaves del país. El agua recuperada antes se echaba al mar; ahora la compañía la filtra y recircula en un 80% para utilizar menos agua fresca en sus operaciones. Esta adecuación al PAMA, con distintos proyectos y por etapas, ha sido, a la fecha, la más importante inversión realizada en el Perú en temas ambientales. La refinería de Ilo El proceso de privatización de los años noventa también le brindó algunas buenas oportunidades a Southern. Minero Perú había construido la Refinería de Cobre de Ilo e iniciado operaciones en 1975. Allí trataban obligatoriamente los blísteres producidos por Southern y Tintaya; además de algunas minas del norte de Chile. Por la calidad de sus productos se registraba en la lista high grade de la Bolsa de Londres y tenía condiciones de comercialización preferenciales. Cabe destacar que esta fue la única unidad de Minero Perú que obtuvo utilidades durante casi todo el periodo que estuvo en manos del Estado, salvo entre 1990 y 1991, como consecuencia de largas huelgas y de los cortes de luz obligados por las acciones terroristas. La Refinería de Ilo se ubica a nueve kilómetros del puerto, fue diseñada con una capacidad de producción de 150,000 TMA de cátodos de cobre electrolítico con una pureza mayor a 99.99%, pero tenía el potencial de duplicar su capacidad. Southern Perú adquirió esta unidad en junio de 1994, a un costo de USD 65 millones y un compromiso de inversión de USD 20 millones. Fue una operación estratégica porque, además de La Oroya, ésta era la única refinería de cobre en el Perú, y no era deseable para la empresa el traspaso a un tercero del contrato de refinación. Luego de la adquisición, la compañía conservó a los colaboradores peruanos y algunos años más adelante llegó a producir 290,000 TMA, prácticamente duplicando su capacidad. Por otro lado, para recuperar el cobre de baja ley y convertirlo en cátodos de Grado A, se instaló en 1995 una planta de lixiviación, acondicionándose las canchas o PADs y un sistema de tuberías, conexiones y tanques de almacenamiento para el riego del mineral con las soluciones de ácido sulfúrico y/o sulfato férrico. La sola recuperación de ese mineral de baja ley permitió extender la vida útil de la mina y darle valor agregado a su producto final. Pero no todo fue felicidad por aquella época. En ese mismo proceso privatizador, Southern tenía en la mira recuperar la concesión de Quellaveco en Moquegua que, desde el diseño en los años cincuenta, estuvo considerada para tratar su mineral en la fundición de Ilo y destinada a ser exportada desde el puerto de la misma localidad. Era como volver las cosas a su orden natural pero, lamentablemente para la empresa, en ese concurso su oferta quedó rezagada. Hoy, Quellaveco está iniciando operaciones bajo la administración de Anglo American y ya construye su propia historia de éxito. Derecha– Desembarque de equipos mineros y embarque de blísteres en el puerto de Ilo, allá por 1989. Página siguiente– Las actividades en el puerto aumentaron su dinámica en la década de los noventa.

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