Existe una enorme brecha entre las proyecciones de la demanda mundial de cobre y el suministro de producción cuprífera para los próximos años, lo que obliga a la industria no solo a mantener, sino a aumentar la producción a toda costa. Esto es complejo debido a las dificultades operacionales y el contexto minero. En países como Chile, estas complejidades se manifiestan en un aumento del uso de agua, el incremento en los costos de producción y una mayor contaminación por arsénico. Un problema grave son las sinergias negativas entre estos temas, donde, por ejemplo, el mayor uso de energía genera más emisiones que impactan en el cambio climático y, a su vez, provocan conflictos sociales locales. La industria minera enfrenta desafíos complejos e interconectados que amenazan la producción. A pesar de la existencia de nuevas tecnologías, su implementación se ha realizado desconectada del contexto operativo, lo que impide capturar su valor total. DOUGLAS AITKEN Director ejecutivo de SMI-ICE Chile, International Center of Excellence, The University of Queensland PERUMIN 37 Convención Minera 228
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