Libro La Tierra y sus minerales | Segunda edición

121 120 La Tierra y sus minerales las labores del hogar, no logró recuperarse del todo. Esta situación obligó a Felipe, como el hijo mayor, y a su padre, a hacerse cargo de todas las tareas del hogar. Felipe se sentía muy triste por la salud de su madre y por no poder asistir a la escuela, ya que había tenido que suspender su asistencia para cuidarla. Durante ese tiempo, pasaba los días soñando y jugando a construir escuelas y centros de salud con barro y piedras del campo. Un día, mientras jugaba, escuchó a lo lejos que lo llamaban: —¡Felipe, Felipe! Era una noticia devastadora: su madre había fallecido. De repente, todo se tornó en silencio. Tras el entierro, el ambiente en casa se volvió sombrío. En uno de esos días de profunda tristeza, Felipe se preguntó: —¿Es así como voy a estar siempre? Duele tanto, como si algo me faltara... Decidió entonces hablar con un abuelo del caserío, un anciano casi mágico y misterioso, quien le explicó: —El dolor que sientes siempre estará ahí, porque tu madre te hace falta. Solo el tiempo lo irá amenguando, ya lo verás. Desde ese momento, Felipe se propuso estudiar con mucho esfuerzo para ayudar a sus hermanos y a la gente de su caserío. Estudió con dedicación hasta convertirse en un ingeniero de minas, especializado en la extracción de minerales con tecnología moderna, sin olvidar nunca su deseo de ayudar a su comunidad. Con el tiempo, Felipe consiguió empleo en una empresa minera. Consciente de las necesidades de su caserío y otros pueblos cercanos, logró que la empresa contribuyera al crecimiento y desarrollo de su comunidad. Construyeron una carretera y, por supuesto, no se olvidaron de las escuelas y los centros de salud. Gracias al apoyo de Felipe, sus hermanos también pudieron estudiar y convertirse en profesionales. Más adelante, trabajaron en empresas vinculadas a la minería, contribuyendo a mejorar su caserío. Juntos construyeron más carreteras, colegios y centros de salud con tecnología e infraestructura modernas. Felipe fue feliz, pues logró cumplir su sueño de servir y apoyar a su comunidad, brindándole un futuro mejor gracias a los maravillosos minerales que la tierra de su caserío ofrecía. Sueños cumplidos gracias a la Tierra y sus minerales

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