Libro La Tierra y sus minerales | Segunda edición

137 136 La Tierra y sus minerales Más adelante, descubrieron que habían activado otra cueva. Los tres entraron en ella y, en su camino, encontraron hierro. Celestela pensó que era comida, pero sus compañeros la detuvieron para que no se lo comiera. Después descansaron un momento y siguieron avanzando. Luego hallaron esmeraldas. ¡El perro hizo magia! Gracias a su hechizo, el gato pudo hablar. El gato siempre había sabido qué eran los minerales, pero, al no poder hablar, no había podido decir nada hasta entonces. Los tres amigos vieron algo brillante en la oscuridad. Celestela se acercó al gato, y juntos siguieron el resplandor. El perro los perdió de vista, pero luego los encontró junto a un mineral que era un diamante. Los tres recogieron el diamante y regresaron a la casa de Celestela para guardar todo lo que habían recolectado en su aventura: carbón, oro, esmeraldas, hierro, cuarzo y diamante. Al llegar a casa, escucharon una voz que decía: “¿Celestela?”. Celestela volteó y vio a su hermana. Corrió hacia ella y la abrazó con fuerza. La hermana de Celestela había investigado todo sobre los minerales. Luego, su hermana le preguntó si todo lo que tenía lo había conseguido en la mina. Celestela le dijo que sí y que el perro genio se lo había regalado. Entonces la hermana de Celestela le pidió al perro que se quedara, y así, vivieron juntos y felices. Celestela y su gato: aventuras en la mina

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