Libro La Tierra y sus minerales | Segunda edición

209 208 La Tierra y sus minerales Al escuchar esto, Tika se preguntó si esa podría ser la causa de que las plantas y los animales estuvieran muriendo. Al día siguiente, en la escuela, con mucha determinación, Tika se acercó a su maestra para preguntarle si sabía qué era la minería ilegal, ya que sus padres le habían dicho que no era buena para el ambiente. Entonces la maestra le contó una historia: —Había unos lugareños que vivían en paz y armonía en una hermosa y milenaria aldea llena de árboles, ríos caudalosos y animales. Pero, de repente, muchas cosas empezaron a cambiar, y no para bien. Un grupo de personas llegó al lugar y comenzó a extraer minerales del suelo de manera indiscriminada. Talaban los árboles, removían el suelo y utilizaban sustancias tóxicas que contaminaban los ríos. Esto provocó que la madre naturaleza sufriera mucho, y ese mundo maravilloso que conocían fue desapareciendo poco a poco. Con el tiempo, más gente se dedicó a lo mismo, causando aún más destrucción. No solo sufría la naturaleza, sino también los seres vivos, que quedaban sin agua, sin alimentos, y enfermos. Pocas personas y animales lograron escapar de la maldad de esos hombres, quienes incluso obligaban a los niños a trabajar. Minería ilegal es lo que hacían esos hombres porque destruían a los pulmones del planeta, mataban las plantas, envenenaban el suelo, el aire y el agua, y acababan con el regalo más preciado de Dios: la vida. Al escuchar el relato, Tika entendió lo que estaba ocurriendo en su pueblo y decidió que debía hacer algo para detenerlo. Con la ayuda de sus maestros, sus padres y la comunidad, lograron ponerse en contacto con un grupo de personas que luchaban contra la minería ilegal, defendiendo los derechos de las comunidades, la salud y los recursos naturales. Juntos, denunciaron ante las autoridades lo que estaba ocurriendo, y comenzaron una lucha para proteger su comunidad, frenando poco a poco el avance de esas malas prácticas que tanto daño estaban causando. Tika, convertida en una pequeña líder, oró a Dios por su pueblo y se acercó a los mineros ilegales para tocar sus corazones. Les habló sobre la importancia de la vida, la salud y las buenas prácticas, explicándoles que muy cerca de su comunidad había un yacimiento importante de cobre, y que, con medidas de protección tanto para el ambiente como para las personas, podrían extraer los minerales y aportar al desarrollo de sus pueblos. Así, los dioses del agua, la Tierra y los bosques estarían nuevamente en armonía con ellos. Los hombres comprendieron su mensaje y le agradecieron por la nueva oportunidad. Y así como Tika, todos somos capaces de defender causas nobles, sin importar la edad o el lugar de dónde venimos. Siempre debemos luchar por la justicia y la verdad, siendo luz para los demás. Recuerden que nuestro Perú es un país muy rico en minerales, y que la explotación adecuada de estos recursos puede ayudarnos a crecer, disfrutando de ellos de manera equilibrada y equitativa, sin perjudicar al prójimo. Tika, la protectora de las montañas

RkJQdWJsaXNoZXIy MTM0Mzk2