7 MEMORIA INSTITUCIONAL 2024 De otro lado, el IIMP ha hecho oír su voz para indicar que la Política Nacional Multisectorial de Minería al 2050 es un lineamiento fundamental para que la industria minera en el país sea más competitiva, y el Perú logre ser un actor clave en el proceso de transición energética que atraviesa la humanidad con miras a enfrentar el cambio climático. Dado que hoy somos uno de los principales productores de minerales del mundo, pese a las trabas burocráticas que nos vienen restando competitividad desde hace más de una década, es imprescindible establecer una política de Estado con estándares internacionales, que allane el camino para retomar el impulso que la minería requiere para consolidarse como la principal actividad económica del país, capaz de financiar el cierre de brechas que nos permitiría convertirnos en una nación desarrollada. En los diferentes foros y reuniones que hemos organizado o en los que hemos participado en nombre del IIMP, planteamos que, además de mecanismos destinados a impulsar la actividad minera, es imprescindible también promover y consolidar una inversión pública eficiente que ofrezca reales oportunidades de desarrollo a las personas. De nada sirve contar con una minería competitiva, si el territorio donde esta opera no es próspero, pues no cuenta con servicios públicos básicos de agua, desagüe, luz e internet, establecimientos de salud óptimos, ni con centros de educación escolar y superior que permitan a los miembros de la comunidad labrarse una vida digna. En ese contexto, en el primer Jueves Minero de 2024 cumplimos con presentar el libro Desarrollo territorial y minería, que fue trabajado con el exviceministro de Gobernanza Territorial, Raúl Molina; la investigadora principal del Instituto de Estudios Peruanos, Carolina Trivelli, y la directora de Videnza Consultores, Paola Bustamante. Tras un minucioso diagnóstico, dicho estudio concluyó que el Perú requiere contar con una Política Nacional Multisectorial de Desarrollo Territorial, que contribuya a cerrar las brechas sociales y a mejorar la calidad de vida de la población más allá de los ámbitos mineros. En el estudio se define el desarrollo territorial como la evolución de un espacio en todas sus dimensiones —económica, social, ambiental y cultural—, la misma que debe ser el resultado de un proceso de construcción social que implica reconocer las potencialidades y recursos del territorio y plantear estrategias para su aprovechamiento. El estudio destaca que el sector minero es parte de los actores clave de este desarrollo que pone como centro a la población, y presenta también propuestas para el Estado, así como lineamientos de trabajo a nivel del empresariado y la academia.
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