12 13 la minería moderna integración del perú a la clase mundial Al final de la década de 1940 el Perú pasaba por una más de sus crisis político-económicas y de descontento social. El presidente Bustamante y Rivero había sido derrocado por el general Odría, quien quiso restituir condiciones para que el país pudiera recibir grandes inversiones e incrementar la producción de bienes nacionales exportables. El objetivo era obtener mejores ingresos fiscales. Con ese fin se nombró una comisión que lideró el ingeniero Mario Samamé Boggio, junto con otros referentes del sector minero, para elaborar una nueva legislación promotora de la exploración y de las inversiones. El Código de Minería de 1950 creó el régimen de los contratos mineros, el sistema de estabilidad tributaria, el registro de concesiones mineras con su respectiva reglamentación; se reguló el tema administrativo y procedimental, la seguridad e higiene, la delimitación de concesiones y el arancel general de minería, entre otros. Se trató de un paquete de normas sólido e integral. Con su entrada en vigencia, prácticamente todo el cuerpo normativo minero hasta esa fecha fue dejado de lado. En virtud de ese nuevo marco regulatorio se pusieron en operación Toquepala, Cuajone, Cobriza, Yauricocha, Marcona; y también se beneficiaron nuevos emprendimientos locales como Julcani, Milpo o San Ignacio de Morococha, cuyas historias se contarán más adelante. Incluso, se modernizó Atacocha. Pero lo más importante fue que ese Código promovió un intenso programa de exploraciones en todo el territorio, que permitió ingresasen al mapa minero nacional Antamina, Tambo Grande, Tintaya y Las Bambas que, si bien se conocían, jamás despertaron el interés que ameritaban. Adicionalmente, con el nuevo marco se formaron cerca de treinta compañías nacionales y se pudieron mejorar los salarios, las viviendas y las condiciones de trabajo; también se reglamentó la higiene y seguridad que UN MARCO debía prestar la empresa a sus colaboradores. En veinte años, la minería peruana experimentó un crecimiento que impulsó una era de bonanza en la economía nacional. El país se posicionó como el primer productor de bismuto, el cuarto en plata, el quinto en plomo y zinc y el sétimo en cobre; dando así un salto envidiable hacia la primera liga de la minería global y aumentando el valor de la producción de USD 100 millones a USD 2,000 millones. Otro actor destacable de aquel tiempo fue el Banco Minero que, fundado en 1942, cumplió un rol ejemplar. Más que financiar proyectos, lo que hizo la entidad fue formalizar y tecnificar la labor minera. El Banco Minero era una entidad técnica que generaba condiciones para que los pequeños mineros aceleraran sus emprendimientos. Su principal tarea no era prestar dinero. Tenía un área legal y un área técnica; sucursales, departamento logístico, división comercial y otra de créditos y finanzas. El área legal ayudaba a tener la titularidad del derecho minero; una vez aprobada la ayuda técnica, enviaba a un geólogo para revisar el prospecto, dar orientación para entender la geología del yacimiento y hacer algunas labores para evidenciar sus recursos. Luego enviaba al ingeniero de minas para orientar las labores con exigencias de seguridad. Si cumplía con todo eso, recién se le daba el crédito sobre la base de un compromiso de compra de mineral. Esos préstamos estaban orientados a establecer plantas de beneficio, elementos mecánicos de explotación o de purificación de minerales con valor comercial, o a instalar casas de fuerza motriz, cable-carriles y otros medios de transporte. Como parte de su estrategia de desarrollo minero, el banco habilitó plantas concentradoras, carreteras de penetración, puertos, líneas de conducción eléctrica y depósitos de concentrados de exportación en distintos distritos mineros como Hualgayoc, Castrovirreyna, Huachocolpa, Morococha y Tonsuyoc y ubicó agencias en las principales regiones mineras del país. � promotor
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