Mario Sifuentes Briceño Integración del Perú a la clase mundial LA
7 integración del perú a la clase mundial introducción Pese a los problemas históricos que afrontamos, al desánimo y a lo que leemos en los medios o en las redes sociales, los peruanos tenemos todavía una vía segura hacia el desarrollo económico y social. Y aunque esa ruta estuvo allí siempre, hasta hoy no la hemos sabido aprovechar en todo su potencial para beneficiarnos como nación. Nuestra geografía y recursos naturales son impresionantes. Gracias a nuestra gran biodiversidad, el Perú es hoy reconocido como el principal destino gastronómico del planeta, cosa que no sería posible sin la creatividad de nuestros grandes cocineros. Las olas del litoral peruano son únicas y han hecho también de nuestro país un destino soñado para los surfers; tan es así que la tabla es el único deporte nacional en el que tenemos campeones mundiales en damas, en varones y cuatro veces por equipos. Lo mismo sucede con la minería. Nuestra cordillera tiene prácticamente todos los tipos de roca mineralizada, es un destino polimetálico con amplias reservas de cobre, zinc, oro, plata, plomo, molibdeno, estaño, entre otros; lo que hace del Perú uno de los destinos más atractivos para inversión minera en el mundo. Sin embargo, pese a que nuestra identidad y orgullo como país –incluso antes de los Incas– ha estado siempre ligada a la minería, hoy ese potencial es desaprovechado en su real dimensión e incomprendido. JUNTOS Y CON LUCIDEZ
8 9 la minería moderna integración del perú a la clase mundial entender como un fenómeno espontáneo o importado; sino como un proceso evolutivo de la minería nacional en base a la experiencia, innovación, capacidad de adaptación y a una constante preocupación por el entorno socioambiental. En esta nueva publicación del IIMP revisamos la historia de algunos emprendimientos nacionales que sobrevivieron a las vicisitudes de nuestra historia y permitieron asentar las bases de la gran minería que hoy opera en el Perú. Esta revisión en forma de crónicas se enmarca en tres periodos. El primero a partir del impulso promotor del Código de Minería de 1950. El segundo, en el contexto del giro hacia una visión estatista y dictatorial del gobierno del general Velasco, desde 1968 hasta inicios de los años noventa. Es el periodo de la sobrevivencia. Y, el tercero, con el cambio de modelo económico a uno promotor de las inversiones en la década de los noventa. A partir de allí accedimos a las ligas mayores entre los países mineros en el mundo. Desde hace veinte años podemos decir que somos fijos en los cuartos de final de la Champions League de la minería global. Por todo ello, esperamos que esta publicación ayude a comprender cómo la combinación continua y estable de fundamentos económicos, sociales, políticos y pedagógicos son indispensables para la generación de riqueza a través de la minería y, con ello, impulsar el crecimiento sostenido de nuestra economía y el consecuente desarrollo social. En tiempos en que el cobre ha devenido en estratégico para el cambio de matriz energética, la minería es la opción al alcance de la mano para la mejora en la calidad de vida de todos los peruanos. Por último, debemos subrayar nuevamente que la minería está en el ADN de la identidad peruana, y que cualquier discurso en contrario no solo peca de falso sino que también resulta antihistórico. Por eso debemos enfocarnos en promover nuestra minería y no en obstaculizarla. Nos toca trabajar juntos y con lucidez en la misma dirección, la del desarrollo del Perú. � La gran minería peruana no solo actúa con los más altos estándares a nivel internacional, sino que todas las más importantes compañías mineras globales operan en nuestro territorio o impulsan algún proyecto exploratorio. Así de atractiva es nuestra geografía. Pero la riqueza geológica es solo un insumo. A las reservas se le debe sumar una disponibilidad de información catastral y geológica de calidad, la oferta de proveedores mineros de primer nivel y un marco jurídico promotor de la inversión privada. Esa evolución ha elevado la capacidad profesional de los mineros peruanos en todas las áreas, que hoy son muy valorados a nivel global. La minería también ha experimentado aprendizajes profundos y una transformación por décadas, que le han permitido encontrar soluciones adecuadas a los desafíos asociados a la actividad, incluyendo los temas sociales y ambientales, alentando siempre la participación de los distintos agentes de la comunidad, llámese sociedad civil, academia, sector privado y el Estado. De allí que ya resulten comunes experiencias en el manejo de recursos hídricos que benefician el desarrollo agrícola, procesos de desalinización de agua para su uso operacional; capacitación para la mejora productiva de los stakeholders, para maestros de educación básica y rural, para la profesionalización de la gestión de funcionarios públicos, alianzas públicoprivadas para grandes obras como carreteras o plantas de agua potable; y se ha revalorado el mecanismo de obras por impuestos que revierte positivamente en el acceso a servicios de calidad para la población. Conceptos contemporáneos como inclusión, participación ciudadana, sostenibilidad, valor compartido o desarrollo territorial han sido asimilados y son practicados con seriedad por la minería moderna nacional. Pero como veremos más adelante, muchos de esos conceptos fueron implementados por los empresarios mineros nacionales antes de que fueran conocidos con esos nombres. Por ello, la consolidación del Perú como país minero no se puede
10 11 la minería moderna integración del perú a la clase mundial – · 1 · – Marcona Mining – · 2 · – Southern Perú Primera Parte
12 13 la minería moderna integración del perú a la clase mundial Al final de la década de 1940 el Perú pasaba por una más de sus crisis político-económicas y de descontento social. El presidente Bustamante y Rivero había sido derrocado por el general Odría, quien quiso restituir condiciones para que el país pudiera recibir grandes inversiones e incrementar la producción de bienes nacionales exportables. El objetivo era obtener mejores ingresos fiscales. Con ese fin se nombró una comisión que lideró el ingeniero Mario Samamé Boggio, junto con otros referentes del sector minero, para elaborar una nueva legislación promotora de la exploración y de las inversiones. El Código de Minería de 1950 creó el régimen de los contratos mineros, el sistema de estabilidad tributaria, el registro de concesiones mineras con su respectiva reglamentación; se reguló el tema administrativo y procedimental, la seguridad e higiene, la delimitación de concesiones y el arancel general de minería, entre otros. Se trató de un paquete de normas sólido e integral. Con su entrada en vigencia, prácticamente todo el cuerpo normativo minero hasta esa fecha fue dejado de lado. En virtud de ese nuevo marco regulatorio se pusieron en operación Toquepala, Cuajone, Cobriza, Yauricocha, Marcona; y también se beneficiaron nuevos emprendimientos locales como Julcani, Milpo o San Ignacio de Morococha, cuyas historias se contarán más adelante. Incluso, se modernizó Atacocha. Pero lo más importante fue que ese Código promovió un intenso programa de exploraciones en todo el territorio, que permitió ingresasen al mapa minero nacional Antamina, Tambo Grande, Tintaya y Las Bambas que, si bien se conocían, jamás despertaron el interés que ameritaban. Adicionalmente, con el nuevo marco se formaron cerca de treinta compañías nacionales y se pudieron mejorar los salarios, las viviendas y las condiciones de trabajo; también se reglamentó la higiene y seguridad que UN MARCO debía prestar la empresa a sus colaboradores. En veinte años, la minería peruana experimentó un crecimiento que impulsó una era de bonanza en la economía nacional. El país se posicionó como el primer productor de bismuto, el cuarto en plata, el quinto en plomo y zinc y el sétimo en cobre; dando así un salto envidiable hacia la primera liga de la minería global y aumentando el valor de la producción de USD 100 millones a USD 2,000 millones. Otro actor destacable de aquel tiempo fue el Banco Minero que, fundado en 1942, cumplió un rol ejemplar. Más que financiar proyectos, lo que hizo la entidad fue formalizar y tecnificar la labor minera. El Banco Minero era una entidad técnica que generaba condiciones para que los pequeños mineros aceleraran sus emprendimientos. Su principal tarea no era prestar dinero. Tenía un área legal y un área técnica; sucursales, departamento logístico, división comercial y otra de créditos y finanzas. El área legal ayudaba a tener la titularidad del derecho minero; una vez aprobada la ayuda técnica, enviaba a un geólogo para revisar el prospecto, dar orientación para entender la geología del yacimiento y hacer algunas labores para evidenciar sus recursos. Luego enviaba al ingeniero de minas para orientar las labores con exigencias de seguridad. Si cumplía con todo eso, recién se le daba el crédito sobre la base de un compromiso de compra de mineral. Esos préstamos estaban orientados a establecer plantas de beneficio, elementos mecánicos de explotación o de purificación de minerales con valor comercial, o a instalar casas de fuerza motriz, cable-carriles y otros medios de transporte. Como parte de su estrategia de desarrollo minero, el banco habilitó plantas concentradoras, carreteras de penetración, puertos, líneas de conducción eléctrica y depósitos de concentrados de exportación en distintos distritos mineros como Hualgayoc, Castrovirreyna, Huachocolpa, Morococha y Tonsuyoc y ubicó agencias en las principales regiones mineras del país. � promotor
14 15 la minería moderna integración del perú a la clase mundial MARCONA MINING u · n · o El primer gran proyecto de hierro en el Perú fue el de Marcona, cuya refinería generó productos de muy alta calidad.
17 integración del perú a la clase mundial 16 la minería moderna Ricardo Palma no solo fue un gran escritor peruano que nos legó sus singulares ‘Tradiciones Peruanas’, sino que en los albores de su vida profesional fue también contador de la Marina de Guerra del Perú y profesor de la Escuela Naval. Una de sus historias poco conocidas en la Marina fue que el escritor, entonces de 22 años, naufragó a bordo del buque Rímac el 1 de marzo de 1885 en las costas de Punta San Juan, cuando se dirigía al sureño puerto de Islay. Nunca se supo muy bien cómo el buque dio a parar sobre el roquerío de los arrecifes pero, en la tradición “Orgullo de cacique”, Palma dio cuenta de que lo que en un principio parecía un accidente con pocas víctimas se tornó en una pesadilla cuando el grupo llegó a la desértica costa de Punta Parada, en Marcona: “La sed y el cansancio dieron cuenta de 86 náufragos y, los que llegamos caminando a Chaviña, Chocavento o Acarí, más semblanza teníamos de expectros que de seres”. De la tripulación original de 400 soldados y rabonas solo sobrevivirían 19. Eran épocas en las que no había faros y los barcos orientaban su rumbo por medio de rústicas brújulas. Extrañamente, el buque Rímac no fue el único que encalló en esas costas. Muchos otros barcos habían quedado despanzurrados entre las filosas piedras que asomaban con la marea baja, como el vapor trasatlántico Italia unos lustros después. Algunos especulan que los buques fueron desviados de su curso por la corriente, otros aluden al siempre posible error humano y, no pocos, aducen que una alteración en el magnetismo de los instrumentos de navegación por el gran yacimiento de hierro de Marcona habría sido la causa. Quince años antes del naufragio del Rímac, otro gran personaje en nuestra historia, el sabio Antonio Raimondi, que había llegado a la zona para estudiar el potencial de nuevos depósitos guaneros, dio cuenta de la existencia de un imponente yacimiento de hierro. Con ese descubrimiento el propio Raimondi inició el análisis de las estructuras minerales subrayando la riqueza indiscutible de la zona, pero recién 35 años después, en 1915, se iniciaría la exploración del mismo. Marcona es parte de la provincia Metalogénica Andina Occidental, con áreas de hierro en la cadena costanera meridional entre Paracas y Chala. “El yacimiento de Marcona es de tipo magnetita-apatito del CalvolianoOxfordiano y tiene más de 1500 MT de 60% de hierro (las estimaciones actuales oscilan entre el 47% y 58%). Se trata de un skarn cálcico de hierro, caracterizado por presentar un patrón de alteraciones calcosilicatadas estratigráfica, coincidente con un centro volcánico, intrusivo fisural, razón por la cual se le denomina un skarn geotermal. Marcona además tiene una relación directa con la Falla NO dextral Treinta Libras, similar a la Falla Atacama de Chile… y su origen está relacionado al reemplazamiento de fluidos hidrotermales de rocas intrusivas subvolcánicas del jurásico medio”, según refiere Jorge Acosta en un estudio de 2006 para el INGEMMET. Se trata de un yacimiento del tipo IOCG (mineral de hierro, cobre y oro, por sus siglas en inglés), adyacente a las bahías de San Juan y de San Nicolás, en la sureña provincia de Nazca. Antes del desarrollo minero solo se habían DESIERTO Allí donde no había absolutamente nada, salvo la arena del desierto, la inversión de un grupo naviero y constructor norteamericano inició el proyecto de Marcona, la mina de hierro más grande del Perú. HIERRO EN EL
18 19 la minería moderna integración del perú a la clase mundial establecido allí pequeñas caletas de pescadores. Como en toda la desértica costa iqueña, el clima es cálido durante casi todo el año, con temperaturas que superan los 30° durante el verano, pero siempre con fuertes vientos que forman remolinos de arena y tierra conocidos como paracas. Hasta mediados del siglo pasado los principales recursos provenían de su mar, pues en las amplias bahías, ensenadas y puntas se encuentra una diversidad de recursos naturales. Punta San Juan es una zona marina reservada abundante en lobos marinos, donde se ha establecido la comunidad más grande de pingüinos de Humboldt en el país y una diversidad de aves guaneras. Además, la contigua Ensenada San Fernando es el único lugar en la costa donde se pueden encontrar especies serranas como el guanaco o el cóndor, que se movilizan por un antiguo corredor hídrico, hoy un río seco con abundantes cantos rodados y conchales. La riqueza mineral de la zona es también indiscutible. Además de otro yacimiento de hierro de menor dimensión, existen depósitos de cobre con presencia de oro cerca de Acarí. Pero, sin duda, la de Marcona es en términos mineros la joya de la corona de esa región. La mina adquirió notoriedad a mediados del siglo XX, cuando la empresa estadounidense Marcona Mining Company inició la explotación del hierro en 1953. El acero ya era altamente demandado para la construcción de vías férreas o puertos; siendo el hierro su principal insumo, la explotación de la mina siempre estuvo directamente ligada a una visión de modernidad y desarrollo a nivel global. Apenas se inició su explotación, alrededor de la mina se creó un poblado con trabajadores y comerciantes que se sumaron al staff de la empresa. La primera idea de ese pueblo a 530 km. al sur de Lima se empezó a configurar poco después de la llegada de los norteamericanos y Marcona fue oficializado como distrito el 2 de mayo de 1955. Actualmente la mina es operada por la empresa estatal china Shougang Hierro Perú y los destinos del mineral son preferentemente la propia China y, en menor medida, Japón… pero esa es, apenas, una de las páginas más recientes de su historia. El contexto de la guerra En los años cuarenta del siglo pasado, el Perú supo aprovechar algunas oportunidades por la demanda de recursos estratégicos durante la Segunda Guerra Mundial, que aceleró la comercialización de nuestros minerales y otros productos. Estados Unidos se unió a los Aliados luego del ataque a Pearl Harbor, y las empresas trasnacionales con base en Norteamérica se pusieron al servicio de su gobierno. De alguna manera, la inefable guerra fue una oportunidad para el Estado peruano, pues el flujo comercial con Alemania, Francia y el Reino Unido, que representaba entonces el 36% de nuestras exportaciones, se había reducido desde el inicio del conflicto en 1939. El crecimiento de la demanda mantuvo a la economía peruana en alza y potenció su balanza comercial. Del norte requerían caucho natural, madera balsa, arroz y “chinchona” (quina), todos productos de necesidad de las naciones en guerra. El conflicto también precipitó un nuevo contexto minero en distintas zonas del país, pues a través de sus principales empresas trasnacionales el gigante del norte se afanó en la búsqueda de insumos estratégicos para el llamado proyecto Manhattan que, a la postre, fabricaría la bomba atómica que terminó con la conflagración. Una vez finalizado el caos, en la época de la “guerra fría”, las empresas norteamericanas siguieron buscando insumos para la producción de armas y requirieron también otros minerales esenciales. Entonces, la Cerro de Pasco Corporation era ya la principal empresa privada del Perú, la que más tributaba y la mayor fuente de trabajo después del Estado. Su base de operaciones estaba en Nueva York y con ese propósito emprendió una política de exploraciones en casi todo el país, especialmente La bahía de Marcona se convirtió en el centro de operaciones, en esta parte del mundo, de la empresa constructora que invirtió en la creación de Marcona Mining Company. LA MINA ADQUIRIÓ NOTORIEDAD A MEDIADOS DEL SIGLO XX, CUANDO LA EMPRESA ESTADOUNIDENSE MARCONA MINING COMPANY INICIÓ LA EXPLOTACIÓN DEL HIERRO EN 1953.
20 21 la minería moderna integración del perú a la clase mundial en el sur del Perú. “Esa exploración diversificada del territorio peruano, más la creación de la Facultad de Geología en Arequipa, por esos años, responde a la necesidad de Estados Unidos de encontrar insumos estratégicos para la producción de armas”, refiere con autoridad el ingeniero Luis Morán Gandarillas. “Los americanos necesitaban una base en el sur para encontrar minerales útiles a sus proyectos y también una justificación. Por ello crearon la Facultad de Geología en Arequipa, trayendo a sus propios expertos para analizar in situ las propiedades de las muestras. Una misión geoestratégica”, remata. Finalmente, el Perú declaró la guerra a Alemania y Japón el 12 de febrero de 1945, con el propósito de ser admitido como miembro fundador de la Organización de las Naciones Unidas. En el contexto de la posguerra y gracias a las divisas producto de esas exportaciones, el Perú pudo construir el aeropuerto del Pato en Talara y solucionó problemas sociales como el saneamiento hídrico y la erradicación del paludismo en Chimbote. También se urbanizó Marcona, donde se estableció Marcona Mining Company. En el mismo lustro, en Tacna, se establecería la Southern Perú Copper Corporation, constituida en 1952 en Delaware y que iniciaría sus operaciones en 1954. La Corporación Peruana del Santa Para entender la mina y el pueblo de Marcona hay que remontarnos a fines de los años cuarenta. Pero no ubicarnos en Ica, sino en la provincia de Chimbote, Áncash. El presidente Manuel Prado Ugarteche decidió poner en marcha una propuesta que treinta años antes había promovido Santiago Antúnez de Mayolo, ingeniero electricista y matemático que luchó para aprovechar la geografía de los Andes y construir la hidroeléctrica del Cañón del Pato –la primera de su tipo en el país– en la intersección de los ríos Santa, Quitaracsa izquierda– La inversión en los equipos mineros y, especialmente, en las plantas de tratamiento del hierro, que aparecían relucientes, fue impresionante y de muy alta tecnología.
22 23 la minería moderna integración del perú a la clase mundial y Huaylas. Era un proyecto integral de desarrollo para esa región basado en la electricidad y que incluía la creación de una fábrica de abonos sintéticos con insumos minerales de la región. El gobierno de Prado Ugarteche creó la Corporación Peruana del Santa, de propiedad del Estado, pero desestimó la fábrica de abono y la reemplazó con la instalación de una siderúrgica para tratar el hierro de Marcona, del que la Corporación era también propietaria. El proyecto incluía un muelle en el puerto de Chimbote con capacidad de recibir buques de hasta 50,000 toneladas para el embarque de insumos o productos como coque, palanquillas y chatarra; también una vía férrea que uniría la siderúrgica con los yacimientos de carbón ubicados en Huallanca, un insumo estratégico para su funcionamiento. Esa línea ferroviaria trajo al Perú las dos primeras locomotoras eléctricas que, en el mundo, ya empezaban a reemplazar a las que eran impulsadas a vapor. Más adelante, una serie de decisiones antitécnicas jugaron en contra de la idea original del proyecto, que tenía como objetivo el producir hierro líquido y acero con el mineral proveniente de Marcona. Los hornos suecos que se compraron para la producción de hierro líquido no sirvieron para ese propósito. No se produjo un solo litro. Incluso, la propia planta de Sider Perú necesitaba otro tipo de carbón que no era posible producir y, como consecuencia, recién implementada, sus partes se empezaron a vender como chatarra. Deshuesado el negocio, el Banco Minero en esa localidad cerró también sus operaciones. Así las cosas, lo del ferrocarril se fue enfriando y a la siderúrgica no le quedó otra que comprar chatarra para producir fierro de construcción y planchas para elaborar los cilindros que necesitaba la refinería de Talara. “Yo terminé de estudiar en el año 49 y, al día siguiente, ya estaba trabajando en el Banco Minero de Chimbote que, entre sus actividades principales, apoyaba la producción de carbón para exportar a Argentina y los emprendimientos mineros peruanos en manos de las familias Nicolini y Dibós”, recuerda con asombrosa claridad don Luis Morán Gandarillas, que de funcionario especializado del banco pasó a ser Superintendente de lo que quedaba en la planta de Chimbote, todavía en manos de la Corporación del Santa. En esos años se encargaría también del cierre de la planta. Lo que sí prosperó fue la hidroeléctrica del Cañón del Pato, culminada durante el segundo gobierno de Prado, que se puso en marcha el 21 de abril de 1958 y que, unos años más tarde, alcanzaría los 100 Mw. De esa central emergió la primera línea eléctrica de alta tensión construida en el país, uniendo la planta con Chimbote. La construcción de la siderúrgica avanzaría más rápido, tan es así que fue inaugurada en 1956 en esa misma ciudad. La Utah Construction Company Una de las constructoras norteamericanas que más se había fortalecido en la primera mitad del siglo XX, dedicada desde 1900 a la construcción de ferrocarriles, y que había completado la ruta Feather River entre Oakland y Salt Lake City, se adjudicó en 1917 un concurso para construir la presa O’Shaugnessy en la Sierra Nevada de California. Tras ese éxito, los hermanos Wattis –Edmond, William y Warren, fundadores de la empresa–, se especializaron Derecha– El puerto de Chimbote prometía contribuir a la reducción del centralismo nacional. izquierda– Trabajadores de Siderperú, la primera empresa siderúrgica del país.
24 25 la minería moderna integración del perú a la clase mundial indistintamente a la carga de mineral y petróleo a granel. La compañía reunió, primero, una flota de siete barcos de 120,000 toneladas cada uno y, luego, nueve buques, convirtiéndose en la compañía naviera más grande del mundo en el transporte de hierro, uranio y carbón, además del crudo. Pero nada de esto habría sido posible sin el impulso que le dieron las minas del sur de nuestro país. Justamente la fluctuación e inestabilidad en los precios del hierro que producía Marcona animó a la compañía a formar esta empresa naviera que dejaría una gran huella en la historia marítima del globo. A través de Minera Marcona Ltd., con base en Perú, inició los trabajos de exploración en el yacimiento de hierro. Con ese objetivo trajo un avión con un radar especial para detectar metales, determinaron una serie de blancos muy atractivos y, luego, con el uso de magnetómetros terrestres, confirmaron reservas por más de cien millones de toneladas de mineral de hierro. “Allí se dieron cuenta de que el animal era mucho más grande de lo que pensaban, mucho para ellos solos. Como no tenían experiencia en minas a tajo abierto se asociaron con Cyprus Minerals, empresa experta en la materia”, subraya el propio ingeniero Morán. Con esa estructura Utah Construction & Mining Co. logró hacer grandes negocios con distintos países en franco desarrollo, como Japón, al que le colocaron fletes, le construyen barcos y le dieron acceso al petróleo. Marcona contribuyó al crecimiento de Utah Construction con fletes de hasta diez billones de toneladas al año. Una cantidad descomunal aún para estas épocas. Tiempo más tarde, la presencia global de la matriz estadounidense se incrementó con el conflicto en el Golfo Pérsico pues, producto de las tensiones e intervenciones militares, terminaron haciéndose de los contratos para transportar el petróleo desde la península arábiga hacia Europa. En 1971 el holding cambió su nombre a Utah International, pues tenía proyectos en trece países de cinco continentes, entre los que destacaban Perú, CON EL RADAR DE UN AVIÓN IDENTIFICARON BLANCOS ATRACTIVOS Y UTILIZARON MAGNETÓMETROS TERRESTRES PARA CONFIRMAR RESERVAS POR MÁS DE CIEN MILLONES DE TONELADAS. en la construcción de represas en el oeste; tanto así que, en 1931, el gobierno norteamericano les encargó su obra más ambiciosa hasta esa fecha, la represa Hoover con su respectiva central eléctrica. Liderarían el proyecto a través de Six Companies, alianza en la que se vincularon las principales constructoras del oeste. En poco más de 50 años, la empresa localizada en Salt Lake City estuvo involucrada en la construcción de 58 represas. Como otras, durante la Segunda Guerra Mundial, Utah Construction fue convocada por el Estado para el desarrollo de la carretera que uniría todo el oeste de California hasta Alaska. Sucede que, semanas después del ataque a Pearl Harbor, buques japoneses fueron avistados a la altura del Polo Norte. Fueron 2,400 kilómetros de carretera habilitados en apenas siete meses y 17 días. Recién en la posguerra, la empresa diversificó sus intereses hacia la minería, comprando la primera en 1944, y en 1950 cambió su nombre a Utah Construction and Mining Co. Bajo esa denominación invirtió en las minas Lucky Mc de uranio en Wyoming, Navajo de carbón en Nevada y de hierro en Marcona, Perú. Utah Construction Company se convirtió en una de las empresas más poderosas de Estados Unidos construyendo casi todos los puertos y aeropuertos que daban cara a la costa del Pacífico en su país. Por ello, cuando tomaron contacto con la Corporación del Santa no pensaban prioritariamente en el potencial del hierro, sino en el mar. Su estrategia de negocio no estaba puesta en las minas –donde actuaba como inversor– sino en la construcción de buques y en los fletes navieros, con rutas que se extendían por los mares de todo el globo. Lo más importante en el negocio naviero no es ser dueño de los buques, que tienen alto costo de mantenimiento, sino la seguridad del contrato de carga que, con el mineral de Marcona, estaba garantizado por décadas. Utah Construction puso en operación para el transporte del concentrado de hierro buques conocidos como OBO (ore-bulk-oil carrier), destinados El éxito con la represa Hoover, en 1931, elevó a Utah Construction a otro nivel y le hizo posible nuevos acuerdos para liderar grandes obras del gobierno de Estados Unidos.
26 27 la minería moderna integración del perú a la clase mundial A la velocidad de la luz “Quizá el logro singular más importante del año fue el ritmo y récord establecido para la adecuación de las instalaciones de la mina y su conexión con los depósitos del mineral cerca de la bahía de San Juan, Perú… Durante el año 1953 la compañía duplicó su red de inversiones en compañías afiliadas. La mayor porción de ese incremento resultó de las inversiones en empresas afiliadas a Utah concernientes al minado, comercialización y transporte marítimo de mineral del depósito de hierro de Marcona, en el sur del Perú”, describe la compañía en la introducción de su Memoria de 1953. En esa misma publicación destaca como nota de interés la participación mayoritaria de la matriz en Marcona Mining Company, un holding basado en Nevada con una concesión por 30 años para el minado de los depósitos de hierro de Marcona. La compañía se dedicaría a extraer el mineral y lo vendería en el puerto peruano cerca de la mina. Esa es la empresa en la que se asociaron Utah y Cyprus. Además estaba la Compañía San Juan S.A., una corporación panameña que compraba el mineral a la Marcona Mining Company, en puerto peruano, y lo vendía a las acerías de Estados Unidos o de cualquier otra parte del mundo. Además, esta compañía organizaba el transporte naviero y se desempeñaba como representante de ventas. “Pasar de un desierto prácticamente deshabitado a una operación minera de gran escala en menos de cuatro meses ha establecido un récord para poner en producción la mina de hierro de Marcona en Perú”, añade la Memoria del primer año. En esa primera etapa se utilizó temporalmente el puerto de San Juan. Además de los trabajos de la planta, el foco de aquellos días estuvo en la organización para el alojamiento y la alimentación del creciente número de trabajadores, muchos de ellos técnicos y constructores norteamericanos que se unieron a la mano de obra peruana en un trabajo contra el reloj Izquierda– Utah Construction se encargó de las tareas de infraestructura, pues esa era su especialidad original. derecha– Toda la parte minera del proyecto fue de responsabilidad de Cyprus, el socio minoritario. Corea, Australia, Japón y Congo, aparte de Estados Unidos. Ya en 1976 se fusionó con General Electric, estimándose su valor en USD 476 millones, aunque siguió actuando de manera independiente. Poco después, en 1983, la compañía fue adquirida gradualmente por la australiana Broken Hill Propietary (BHP) en USD 2,4 billones. Pero en cuanto a nuestra historia, cabe destacar que en noviembre 1952 entró en actividad Utah Peru Inc. con base en Nevada y oficinas en Lima y Nueva York. Su principal propósito fue el desarrollar los trabajos de ingeniería y construcción en el territorio nacional, especialmente los de la planta concentradora, bajo contrato y supervisión de la American Smelting and Refining Company (ASARCO). La planta fue concebida para tratar el mineral de Marcona y contemplaba todos los adelantos tecnológicos e innovaciones de aquella época.
28 29 la minería moderna integración del perú a la clase mundial para la construcción del nuevo puerto, la infraestructura para el minado y la implementación del equipamiento, parte del cual había llegado antes de estar listas las instalaciones. El vicepresidente y primer gerente general de Marcona fue el señor Harlan A. Walker, que arribó en otoño de 1953 y se quedó solo por seis meses. Lo sucedió Charles E. Mc Graw que actuaba como gerente general tanto de Marcona como de Utah Construction, un ingeniero civil de la Colorado School of Mines, quien previamente había participado en la construcción de la Presa Sisga en Bogotá. Se integró al directorio el presidente de Cyprus Mines, Harvey S. Mudd. Finalmente, McGraw asumió luego la vicepresidencia de Marcona Mining Company. Su principal asistente e ingeniero en jefe fue Eugene A. Mills. Por su parte, Charles E. Callendar se desempeñó como el Mecánico Máster del proyecto, mientras que el minado y la seguridad le fueron encargadas al ingeniero peruano Luis Remy. El contrato preliminar de Marcona Mining Company con la Corporación del Santa estipulaba que la primera debía embarcar un mínimo de 500,000 toneladas al año pero, desde el principio, el objetivo fue exportar cuatro veces más. Muy pronto la empresa llegaría a los dos millones de toneladas anuales y hasta duplicaría esa aspiración en los siguientes años. La Corporación del Santa recibía el 6% en regalías por el primer millón de toneladas exportadas cada año. El embarque en exceso reportaría 7% por cada millón adicional y, además, la misma Corporación tenía derecho a 300,000 toneladas por año al 28% de su cotización FOB en San Juan. El 27 de abril fue embarcada la primera carga de mineral de más de 10,000 toneladas en el navío Libertad, de bandera panameña, que tuvo como destino final la ciudad de Baltimore. Esta proeza demuestra el esfuerzo fenomenal de ese primer grupo de trabajadores, que habían llegado recién el 20 de enero de ese año. Mientras tanto continuaban los trabajos para asfaltar los kilómetros de trocha que separaban la bahía de la carretera Panamericana, tarea para la que se contrató a la constructora nacional Graña y Montero. Allí en la superficie nomás En Marcona se comenzó trabajando en la superficie y luego en las pequeñas manchas distribuidas por toda la pampa. Se identificaron nueve minas y algunas manchas con tres clases de mineral de hierro: oxidado en la parte alta y sulfurado o primario en la parte baja. La magnetita era tratada con un método de atracción magnética, lavada y chancada. Se inició con el desencapado y, en otros casos, se atacó directamente el mineral oxidado o hematita, que se chancaba in situ para ser llevado en camiones que descargaban por la parte baja en los chutes. Luego era trasladado por carretera hasta el puerto de San Juan. Aunque esa producción era menor. Cada mina estaba asignada con números correlativos y de acuerdo al orden en que iban avanzando los trabajos. Cuando estaban por llegar a la zona de mineral sulfurado se empezaron a usar equipos más grandes, como camiones y palas mecánicas de 20 o 30 toneladas. Sobre todo en la mina 5, que estaba un poco más alejada. Con el tiempo, las minas 2, 3 y 4 se unieron en una sola y es allí cuando se inician los estudios necesarios para ver la factibilidad de instalar una faja transportadora, pues la profundidad del tajo limitaba el uso de los camiones. Desde entonces, el mineral se transportó a la chancadora de hematita por medio de la faja. En ese entonces, el mineral rico se encontraba muy cerca de la superficie, debajo de un manto de arena y caliche (una mezcla de yeso, cal, sales y otros materiales marinos sedimentados). Este material se taladraba principalmente con una máquina Ingersoil-Rand Quarrymaster cuya broca era de seis pulgadas y con el apoyo de un taladro Joy Champion Blast Hole con una broca de 7-3/8. derecha– El San Juan Prospector, de la flamante Compañía San Juan S.A., transportaba todo el mineral a Europa con bandera panameña. Izquierda– El trabajo de minería se inició casi de inmediato, pues la capa superficial era rica en mineral.
30 31 la minería moderna integración del perú a la clase mundial También utilizaban taladros a mano como los Gardner-Denver S-48 para taladrar rocas y los S-55, entre otros. El transporte del mineral se empezó con palas Manitoba de 10 toneladas de capacidad. Todo el equipamiento de la mina trabajaba con diésel, incluidos los ocho volquetes de 32 toneladas y los tres de 22 toneladas utilizados para trasladar el mineral a las tolvas. Incluso las compresoras portátiles Gardner-Denver eran a diésel pero, además, utilizaban otras dos compresoras WBH eléctricas. No se concentró el mineral en los primeros años. La hematita era zarandeada y se despachaba en trozos desde un puerto provisional levantado en la bahía de San Juan. Ese fue el primer ingreso que provino por exportaciones. Los finos quedaban todavía en la mina, pasando por debajo de las tolvas a una chancadora con entradas de 66 y 84 pulgadas y, de allí, se trasladaban vía una cinta transportadora de 60 pulgadas. Las muestras que excedían ese tamaño volvían a la chancadora. Los finos seguían por la cinta para separarlos por vibración en ventanas de distintos tamaños para la molienda y los más grandes, no seleccionados, se elevaban hacia una torre de ochenta pies, desde la que caían a una stock pile para su almacenamiento o reingreso al proceso. “Lo que sí se hizo fue construir una planta piloto de 300 TMD. Imagínate una planta piloto de ese tamaño. Nos sirvió para aprender a concentrar los finos, porque sabíamos que, al final, el gran volumen iba a estar en los finos”, recuerda el ingeniero Morán. Se trataba de una planta gravimétrica que tenía todo lo que uno podía imaginar: lavado de carbón, geeks, concentración magnética, espirales… todo lo que estaba disponible en el mercado para concentrar los finos e ir abriendo mercados. Finalmente, este producto iba a convertirse en el 100% de las exportaciones de la empresa. Una vez separado y molido, el mineral se volcaba en una de las ocho cintas transportadoras a un túnel subterráneo que, por gravedad, conducía la carga a camiones Kenworth de 60 toneladas cuyo destino era el puerto. “Mis amigos de la Corporación del Santa se acordaron de mí en 1960. Me dijeron que fuera con ellos, y así me hice cargo como ‘número 2’ de la planta piloto. Allí tuve, en la práctica, un curso de metalurgia como pocos. El 31 de diciembre de 1959 cobré en Chimbote y el 1 de febrero de 1960 en Marcona”, sigue haciendo memoria el ingeniero Morán, fuente viviente de los procesos históricos de aquellos años. Una serie de empresas afiliadas apoyaban los trabajos iniciales. Entre ellas Miles International Transportation, con base en California, encargada del acarreo del mineral entre la mina y el puerto y del mantenimiento de los camiones de propiedad de Marcona. La Agencia Portuaria San Juan, empresa peruana, se encargaba del embarque y de las actividades en el muelle, y la Pittsburgh Testing Laboratories trabajaba con el equipo de Marcona en la evaluación de las pruebas para la United States Steel Corporation. Utah también contrató en esta primera etapa con Fabricaciones Metálicas S.A. una acería con base en Lima. El puerto y los pellets La bahía de San Juan tiene buen calado y en algunos lugares llega hasta los 70 o 75 metros de profundidad. Sus costas en tres de sus frentes rematan izquierda– Puerta de acceso al proyecto de San Nicolás a inicios de los sesenta. derecha– La faja transportadora unía el puerto y la planta en una ruta de 16 millas para embarcar el mineral.
32 33 la minería moderna integración del perú a la clase mundial hacia el mar con acantilados rocosos. Arriba, en uno de los lados de la costa, a una altitud de 800 metros, reposaban los depósitos de hierro en un área de 20 por 30 kilómetros. En el lado sureste de esa bahía se extiende una playa baja y rocosa donde se construyó, contigua a un pequeño puerto pesquero artesanal, un muelle provisional para el embarque y desembarque de los insumos que necesitaba la mina y para las exportaciones minerales de esos primeros años. Pero desde el inicio estaba en los planes de la compañía la construcción de un puerto más acorde a la dimensión del negocio. Se eligió la bahía contigua a San Juan, separada apenas por una punta, conocida como San Nicolás y con una línea de costa de 28 kilómetros. De esa punta derivó el nombre del flamante puerto, cuyo diseño se ubicó en el lado sureste por ofrecer un amplio fondeadero abrigado y seguro. Las características del terreno eran similares a las de San Juan, salvo que San Nicolás tiene un curioso seno interior que la hace parecer como una segunda bahía. En 1959 se completó la fase inicial de diseño del Proyecto San Nicolás, que incluía una planta de pelletización, pero recién el 21 de abril de 1962, la empresa inauguró el puerto y la planta de beneficio de mineral del hierro. La planta de San Nicolás fue diseñada para trabajar los sulfuros y, entre todas, la planta de pellets utilizaba la mayor cantidad de mineral. Tan importante fue el evento inaugural que asistieron el propio Presidente de la República, Manuel Prado Ugarteche; el de la Marcona Mining Co., Charles Robinson, y por la Corporación Peruana del Santa, Max Peña Prado, además de parlamentarios y diplomáticos. Ese mismo día se hizo una demostración del funcionamiento de la kilométrica faja transportadora, mejor conocida como Conveyor, destacándose por el ahorro de tiempo y energía desde la mina al puerto. Justo en esa época los gringos se dirigieron a don Lucho Morán y le dijeron mirándolo a los ojos: —Tenemos un problema contigo. —No entiendo, ¿qué sucede? —¿Prefieres hacerte cargo como jefe de la planta piloto de San Juan o vas a San Nicolás a una posición de menos categoría de la que te ofrecemos como jefe de planta? Don Lucho los miró intrigado pero siempre guardando la calma. —¿Adónde hay más responsabilidad?— preguntó. —En San Nicolás. —Me voy a San Nicolás, así me bajen en el escalafón. Cuando estaban formalizando el nuevo trato, el gerente de Operaciones le comentó a don Lucho que le agradecían el haber tomado esa decisión sin siquiera haber preguntado por su remuneración. Al final resultó que, pese a que la posición aparecía como una categoría menor dentro del organigrama, el sueldo del ingeniero sería mayor. Es que la planta de San Nicolás era infinitamente más compleja. En su dinámica era capaz de tratar 2,000 toneladas por hora, trabajando sin parar las 24 horas durante los siete días de la semana, llegando a producir hasta tres millones de toneladas el primer año, cinco millones al siguiente, siete millones poco más tarde, hasta llegar a los diez millones de toneladas de hierro, en un mercado totalmente abierto y compitiendo de igual a igual con las empresas más grandes del mundo. Con el tiempo, en San Nicolás se produjo concentrados tipo sínter (mezcla de hierro, coque y fundente) hierro no molido, luego material fino molido, más tarde superconcentrados y, finalmente, pellets. Mientras que el mineral refractario, sin mucho contenido, era almacenado en la playa. izquierda– El buque Harvey S. Mudd de Compañía San Juan S.A. en plena descarga del hierro de Marcona en Rotterdam. derecha– En la planta de separación magnética se iniciaba el proceso de producción de los pellets, que tomaban forma circular en los discos rotatorios.
34 35 la minería moderna integración del perú a la clase mundial En la época de los norteamericanos Marcona tenía un Gerente de Operaciones con residencia en Marcona y tres Superintendentes generales: de Mina, de San Nicolás y de Administración del Campamento. Pero en Lima residía un representante que era ojos y oídos del directorio de San Francisco. Él era quien en la práctica daba el último visto bueno, incluso por encima del vicepresidente. La Superintendencia de Mina tenía que ver con todos los procesos, Operaciones se ocupaba de la disposición de los turnos de la gente; Geología tenía equipos especiales de operación, generalmente gringos; y el Área de Planeamiento cubría los requerimientos para cumplir con sus compromisos de venta, hacía el control de calidad, determinaba el alto de taludes y pendientes, así como la definición de trabajos para abrir los tajos y carreteras. Conforme avanzaban los años, se fueron incrementando las necesidades y también el equipo humano para realizar estas tareas. Según recuerda el ingeniero Santiago Arenas, quien trabajó durante 31 años en Marcona, la gente que vino a instalar la planta de San Nicolás tenía experiencia previa en Estados Unidos y, al lado de cada responsable, se formaron profesionales peruanos que muy pronto aprendieron el oficio. Tan es así que el ingeniero Morán fue Superintendente de la Planta de San Nicolás y, con el tiempo, asumió la gerencia general de Marcona, poco antes de la estatización, cuando el proyecto se convirtió en Hierro Perú. En 1964 la empresa diseñó un primer programa de ampliación para permitir una mejor utilización de las reservas de la mina, en coordinación con la Corporación Peruana del Santa. La idea era ampliar la capacidad de producción de un millón a 1,3 millones de toneladas al año, agregando una nueva unidad de pelletización. De esa manera, entre todos sus productos beneficiados, Marcona estaría en capacidad de producir cinco millones de toneladas por año. Los pellets producidos en esta planta estaban considerados derecha– El tajo principal de Marcona en la segunda década de su vida productiva.
36 37 la minería moderna integración del perú a la clase mundial entre los de más alta calidad en el mundo. La primera filtración se hacía en la planta de separación magnética, en la que se formaban los pellets verdes utilizando discos giratorios de 19 pies de diámetro. El resultado era transportado en una cinta automática en la que era secado progresivamente hasta que llegaba a una máquina de endurecimiento. Todavía caliente, el pellet pasaba por un tambor de enfriamiento en el que eran removidos a su ingreso a la planta de beneficio. La innovación y el desarrollo tecnológico fueron siempre una prioridad. En 1975, cuando se nacionalizó la compañía, estaba ya sobre la mesa el diseño de una planta para producir cuatro millones de toneladas de pellets; mientras que, a la par, dos ingenieros de campo canadienses estudiaban la posibilidad de producir fierro esponja. De la mina se sacaba mineral con alrededor de 55% de fierro, se le levantaba a 64%; cuando se fue a pellets llegaba a 67%, cuando llegó a súperconcentrado lo levantaron a 68% y, si hubieran ido a fierro esponja se le hubiera levantado a 95% pero, lamentablemente, en esas instancias les cortaron las alas con la estatización. Si bien a través de San Juan S.A., de propiedad de Utah, operaban los buques para el transporte oceánico, esta misma empresa tenía otras 43 compañías afiliadas, cuyo rol principal era el de mercadeo y transporte del mineral, asumiendo la responsabilidad desde el embarque en el puerto peruano hasta el despacho en los terminales de los clientes. El control de ese sistema especializado les permitía mantener una operación de bajos costos en buques de gran calado. Solo en el año fiscal de 1965 completaron el transporte de 65 billones de toneladas desde Marcona y de las otras minas de propiedad de la corporación como Lucky Mc o Navajo, más los embarques de petróleo o carbón, por encargo de terceros, hacia puertos de todo el globo. La naviera San Juan le brindó también servicios a otros proyectos de Cyprus y contrataron por años con la australiana Gold Fields. La vida frente al mar Las diferencias entre la minería subterránea y la de tajo abierto no solo responden a las metodologías de explotación del mineral. Aunque uno esté limitando a ciertas operaciones, en la subterránea el compañerismo es bastante fuerte. Existe esa misma camaradería en las minas a cielo abierto, pero en un contexto de más libertad, con más oportunidades de desarrollar otras actividades como el estudio, cosa que ayuda mucho en la vida del minero y de sus familias. Es el caso de Marcona, la mina ofrecía tantas comodidades y servicios que uno no extrañaba lo que podría ofrecer cualquier gran ciudad. Tenían el cine, el hospital, el colegio o espacios comerciales pero, lo que hacía la gran diferencia es que estaba ubicada frente al mar. Las casas de los ingenieros y del staff daban cara al Pacífico. Esas viviendas familiares que configuraban una urbanización, más que un campamento era un balneario al que le pusieron, por añadidura, el nombre de Playa Hermosa. El ingeniero Santiago Arenas llegó a Marcona en 1960 y se destacó como Superintendente de Planeamiento y Control de Calidad Mina, con la responsabilidad de preparar los programas diarios para el chancado, el transporte y el control de calidad del mineral. “Al comienzo me alojaron en el hotel de empleados, donde llegamos todos lo que no teníamos casa. Luego éstas se fueron construyendo en Playa Hermosa y nos ubicaron allí. Estuve como tres años esperando casa pues, pese a la celeridad de la construcción, siempre se incrementaba el personal”, recuerda. Era una vida muy tranquila, pero en los primeros cuatro años no hubo agua potable. El agua para el consumo era traída en los barcos que luego cargaban el mineral. Esa agua dulce venía desde Panamá, del lago Gatún, y servía para el uso doméstico, el baño diario o la cocina. Para los servicios EN EL PUEBLO SE UBICABAN LA COMISARÍA, TRES AGENCIAS DE BANCOS, UNA TIENDA PARA COSAS DEL HOGAR, UN CINE Y UN AUDITORIO, EN EL QUE ALGUNA VEZ SE PRESENTÓ EL SHOW INFANTIL DE YOLA POLASTRI. Los pellets eran homogeneizados y secados mientras se acarreaban sobre una rejilla móvil que hacía las veces de faja transportadora.
38 39 la minería moderna integración del perú a la clase mundial se utilizaba agua de mar. Más tarde, luego de hacer algunos estudios para la tracción y acarreo de agua, se tendieron algunas tuberías desde Jahuay, a unos 15 kilómetros del campamento. Kathy Blakeley de Bernui llegó a los 26 años recién casada con Juan Bernui, quien ingresó como ingeniero mecánico a la empresa; luego integró el project team para computarizar los sistemas y, finalmente, previo paso por la gerencia administrativa, terminó ocupando la Gerencia de Operaciones de Hierro Perú. Los cuatro hijos de Kathy y Juan nacieron en el hospital de la mina y pasaron allí, según propia confesión, los diez años más maravillosos de sus vidas. Los cuatro asistieron al jardín de infancia de la compañía que atendía a más de 1000 niños. “Era como un pueblo de gente contenta en un bonito ambiente. Como teníamos acceso a alimentación, colegio, atención médica, medicinas gratuitas, costurera y, si se rompía algo, a mantenimiento, las mamás solíamos ir a la playa hasta que regresaran los chicos del colegio”, recuerda la afable Kathy esbozando una sonrisa. En el pueblo se ubicaban la comisaría, tres agencias de bancos, una tienda para cosas del hogar, el auditorio municipal y un cine en el que alguna vez se presentó el show de Yola Polastri. Los viernes y sábados camiones provenientes de Nazca se ubicaban en la pampa improvisando un mercado de víveres y de ropa. Las casas de los empleados rodeaban la cancha de tierra a la que llamaban el Maracaná. Es que había pasión por el fútbol. La tele llegó alrededor de 1975 pero para hablar por teléfono debías trasladarte a Nazca. Alrededor casi no había nadie ajeno a la mina y, prácticamente, todos se conocían. Quienes vivieron allí en los sesenta recuerdan un clima de integración. No existía discriminación con los gringos ni con los obreros. La señora Bernui tenía vecinas gringas a ambos lados, a quienes les encantaba esa vida. En sus tiempos libres solían hacer picnics o salir de paseo a los distritos colindantes, pero sobre todo se visitaban en las casas que mantenían a puertas abiertas, lo que alimentaba el compañerismo y la unión. Quizá la única incomodidad era producida por los fuertes vientos conocidos como paracas, pero hasta a eso uno llegaba a acostumbrarse. Los caballeros tenían un pequeño club donde jugaban cartas por las tardes y podían terminar el día con un trago en la mano; algunos más aventureros organizaban paseos a las zonas arqueológicas y no faltaban oportunidades de reunirse en las celebraciones de los cumpleaños. Era una vida muy tranquila. También hubo un grupo de teatro liderado por el actor Aldo Brero; y María Reiche acudía constantemente a dar charlas al colegio, pues la empresa le financiaba parte de sus investigaciones en las Líneas de Nazca. Sin embargo, el principal lugar de encuentro familiar eran la playa y el mar. Punta San Juan es hoy una zona protegida, pero entonces era común ver a los lobos marinos asomarse a las orillas siempre limpias. Así se contaban playas como Los Leones, La Lobera, Yanyarina –adonde bajaba gente de Acarí y Bella Unión–, o La Libertad, a una hora de Playa Hermosa. derecha– En poco tiempo se fue modernizando el pueblo de Marcona y apareció este prototipo de casa para los colaboradores.
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