278 279 la minería moderna integración del perú a la clase mundial La minería no fue una actividad muy popular durante la Colonia en Arequipa. Las bondades de sus valles hicieron que su economía tradicional estuviera siempre ligada a la agricultura, a la ganadería y a la profusa producción de vinos y aguardientes. Pese a que, durante los tres siglos previos, la minería se encumbró como el motor de la economía colonial en el Perú, con el cambio al siglo XIX solo se encuentran registros de 54 minas en la región, una de oro y todas las demás de plata; preferentemente ubicadas en Huantajaya y Caylloma, en las que laboraban 84 mineros y 649 operarios, tal como registra la revista Alpanchis en su número 76 de 2010. A los pocos años la producción de esas minas comenzó a decaer, más que por el agotamiento del mineral o rentabilidad, por la ubicación de las minas en la continuidad del desierto de Atacama, un vasto arenal distante de pueblos, carente de agua y, por ello, de difícil acceso para alimentos y suministros. Recién a principios del siglo XX, con la apertura a la inversión de capitales extranjeros y por la increíble producción de la Cerro de Pasco Corporation en la sierra central, nuestro país llamó la atención de otros grandes jugadores de Estados Unidos. Atraída por el potencial geológico de los Andes llegó a Sudamérica Anaconda Copper Mining Company, entonces la más grande productora de cobre de ese país y con base en Butte, Montana. En la compañía estaban involucradas familias muy poderosas como la de Marcus Daly (el fundador), Mayer Rothschild –banquero de origen judeoalemán– y, más adelante, Henry Rogers, Thomas Lawson y William Rockefeller. Finalmente se integrarían para tomar el control de la compañía los hijos de Mayer Guggenheim, ya expertos en temas mineros y metalúrgicos de plata, cobre y plomo. El primer yacimiento que obtuvieron en concesión en Sudamérica fue el actualmente conocido como Cerro Verde en 1917; y, en 1922, compraron la mina Chuquicamata, que ya estaba en operación al norte de Chile. Se especulaba que, entre esos dos yacimientos y la mina de Butte, en Montana, la empresa tendría las mayores reservas de cobre de aquel entonces. La inversión en exploración para las concesiones en el hemisferio sur no fue casual. Por esa época, Anaconda había comprado la American Brass Co., una empresa manufacturera productora de tubos y planchas de latón, que se había constituido como la principal consumidora de cobre primario de Estados Unidos; y, en esa misma dirección, adquirió después varias compañías independientes de cables eléctricos en las que el cobre era también el insumo principal. Otras grandes empresas de los años veinte del siglo pasado, como ASARCO, Kenecott o Phelps Dodge, seguirían el ejemplo de Anaconda adquiriendo otras empresas productoras de insumos metálicos ligadas a la industria automotriz, eléctrica y de cables. Estas acciones ponían de manifiesto la intención de las mineras de integrar verticalmente sus negocios y los mercados desde la extracción hasta la fundición y la venta. Para ello, necesitaban asegurar recursos adicionales de cobre que excedían la producción de sus minas locales. Tras la muerte de los fundadores, los altos funcionarios de Anaconda, entre los que destacaba John D. Ryan –representando los intereses de los Daly, DEL SUR EL GIGANTE La evolución de la minería peruana en términos de conciencia social y ambiental, le han permitido a Cerro Verde desarrollarse involucrando a las fuerzas vivas de Arequipa y mejorar significativamente la calidad de vida de la población. Labores en la extracción de las primeras capas de mineral. Hoy el tajo es realmente monumental.
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