La Minería Moderna

282 283 la minería moderna integración del perú a la clase mundial Kelly y Rockefeller–, decidieron priorizar las operaciones ya avanzadas en Chuquicamata y dejaron en stand by el proyecto Cerro Verde, que dormiría por décadas el gran sueño de los justos. En 1970 apenas se había avanzado en prospección, exploración y muy pocos metros de galerías. Conforme a las leyes de aquella época, la concesión y el proyecto revirtieron al Estado. Por aquel entonces, el ingeniero Julio Orihuela venía de trabajar cerca de diez años en la Cerro de Pasco Corporation, alternando ese periodo con estudios en el exterior. Se dio cuenta rápidamente que, ante la presión del gobierno, la compañía norteamericana terminaría abandonando el Perú. Tenía razón. Renunció antes de que esto sucediera y, luego de la nacionalización de la compañía, recibió la llamada del general Juan Bossio Collas, designado por el gobierno militar para la creación de Minero Perú. Al mismo tiempo, el Ministerio de Obras Públicas se subdividió y el general Bossio le encargó a su subalterno, Jorge Fernández Maldonado, la rama de Energía y Minas. En la primera época de Minero Perú trabajaban apenas media docena de personas. Las responsabilidades se dividieron en cinco proyectos y al frente de cada uno se puso a un coordinador: Tintaya, Cerro Verde, Fosfatos de Bayóvar y las refinerías de cobre de Ilo y de zinc de Cajamarquilla. El ingeniero Orihuela había terminado sus estudios en la UNI y obtenido un máster en Geoquímica en el Camborne School of Mines de Inglaterra. Él se integró a Minero Perú en 1970 y el 15 de diciembre de ese año le tocó recibir, como coordinador del proyecto Cerro Verde, la documentación para el data room de la compañía. Aprovechando al máximo su formación en la juventud, Orihuela había tenido otra experiencia de estudio en una mina a cielo abierto en Arizona. Cuando llegó a Cerro Verde rápidamente se dio cuenta de las bondades del yacimiento. De inmediato se acercó donde el general Bossio para persuadirlo de comenzar por Cerro Verde la nueva era de la minería en manos del Estado y éste, fiel a su espíritu chalaco y criollo, le contestó: —No, no, no. Ni hablar. Ya se ha decidido comenzar por Michiquillay. —General –le dijo–, los aviones son los únicos que no retroceden. —Usted tiene razón, replicó bajito el general luego de un tenue silencio. Mientras el general trataba de persuadir a las altas esferas militares sobre el cambio de rumbo para la promesa del renacer minero, el equipo de Orihuela se enteró de que el concesionario anterior había manipulado maliciosamente la información sobre la exploración precedente. La intención era obvia, ocultar la información a quien consideraba su enemigo, el Estado peruano. “Habían retirado los tarugos que eran la clave para descifrar las muestras. La orden había sido quemar los taruguitos. Felizmente yo conocía al geólogo de los norteamericanos responsable del análisis y convencí al general Bossio de contratar a ese profesional y traerlo de vuelta”. De esa forma se organizó el regreso al Perú de Erick Bosc, quien no pudo venir de inmediato. Eso dio tiempo de armar un equipo para ir en busca de los tarugos, pero la respuesta a priori siempre fue que los habían destruido. Cuando identificaron al supuesto encargado de incinerar los tarugos, le preguntaron enérgicamente qué había hecho con ellos, si los había quemado. Se quedó tieso y enfundado dentro de su mameluco caqui y contestó: Taller de mecánica de la minera a principios de los años ochenta. Las palas gigantes ya eran más complejas que un rompecabezas de 1000 piezas. EN LA PRIMERA ÉPOCA DE MINERO PERÚ TRABAJABAN MEDIA DOCENA DE PERSONAS. LAS RESPONSABILIDADES SE DIVIDIERON EN CINCO PROYECTOS Y AL FRENTE DE CADA UNO SE PUSO A UN COORDINADOR.

RkJQdWJsaXNoZXIy MTM0Mzk2