18 19 pioneros de la minería moderna en el perú Junín sino que había invertido en varias minas; tan es así que era socio de Miguel Gallo Diez en una de ellas (San Francisco de Paula). En la memoria que presenta el Ministro de Instrucción, Culto, Justicia y Beneficencia al Congreso Nacional de 1876, don Erasmo figura como vicepresidente de la Sociedad de Beneficencia, y el año anterior como uno de los ocho principales contribuyentes de Huancayo, como se subraya en el libro ‘Huancayo: historia, familia y religión’ de José Benigno Peñaloza Jarrín. Ya en el Padrón General de Minas de 1903, del Ministerio de Hacienda y Comercio, se da cuenta de que don Erasmo y su hijo Eulogio Fernandini sumaban intereses en proyectos como Santa Catalina, Uliachín, El Porvenir o Peregrina, San Francisco de Paula, San Antonio del Arco, entre otras, la mayoría de ellas minas de plata. Además, la Testamentaria Fernandini ya era la propietaria de Huaraucaca con dos ingenios permanentes. Otro tema que no está definitivamente claro es si don Eulogio fuera un empleado de los Hermanos Gallo, como se ha romantizado en la historia. Más sensato sería afirmar que era su socio por herencia. Tan es así que la de ambos fue una amistad de por vida, la relación amical continuó por mucho tiempo pese a que en un momento concluyeron sus relaciones comerciales. De hecho, pese a que apenas llegado de Europa el Perú ya estaba sumido en una terrible crisis económica y productiva, luego de la dramática guerra con Chile y la posterior ocupación de nuestro territorio. En esos años se habían destruido puertos, industrias y todo tipo de capacidad o infraestructura productiva en casi todo el país. El joven Eulogio tuvo que empezar desde cero y uno de sus primeros méritos fue, justamente, poner en orden las finanzas y la administración de los bienes de la familia. Una visión de primer mundo Una vez involucrado en Colquijirca, inmediatamente se comprometió con el trabajo en el socavón principal con los rudimentarios y escasos medios disponibles en aquella época. A base de tenacidad lograría recién, al cabo de trece años de insdesmayable esfuerzo, encontrar la famosa veta de cobre, plata y zinc que haría relucir la reputación de esa famosa mina para la posteridad. Por otro lado, gracias a su visión de mundo, Eulogio comprendió rápidamente que la región necesitaría mejores instalaciones para tratar los minerales que fueran extrayendo de sus minas y de aquellas que desarrollaran a su alrededor en el futuro. Es así que en paralelo a los trabajos en el socavón habilitó una fundición en Huaraucaca para la producción de barras de plata, pero con una visión de modernidad y de cambio tecnológico. El ingeniero Marco Aurelio Denegri se referiría a los trabajos en ejecución en 1904, cinco años después de su inauguración, en los siguientes términos: “La instalación de la primera mitad de maquinaria hidráulica y eléctrica que Don Eulogio Fernandini ha contratado con la firma Siemens & Haiskc de Berlín, para disponer en sus minas de la hoya de Cerro de Pasco, en Colquijirca, y en su fundición de Huaraucaca son de 1,400 caballos de fuerza eléctrica pues sus maquinarias, inclusive sus bombas, serán todas gobernadas por la electricidad siendo por consiguiente a mi juicio, él y su ingeniero peruano Don Antenor Rizo Patrón, los únicos que han comprendido aquí, oportunamente, la enorme economía que representa una instalación de trasmisión eléctrica de fuerza en una región que carece aún de amplios medios de transporte, baratos y rápidos, izquierda– El ferrocarril era el medio de transporte habitual desde Cerro de Pasco hacia Lima y el Callao.

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