210 211 pioneros de la minería moderna en el perú Si bien las conversaciones entre Caterpillar Tractor Co. y Ferreyros se habían iniciado en 1941, la representación de la marca norteamericana en el Perú no fue una decisión fácil. La venta de maquinaria Caterpillar significaba asumir grandes inversiones y responsabilidades, como la implementación de talleres de servicios altamente calificados y la venta de repuestos diversos. Recién al año siguiente, tras culminar las negociaciones, Enrique Ferreyros y Cía. asumió la representación de la marca, lo que significó un paso decisivo en la historia de la compañía. En la publicidad de la época se registra la comercialización, por un lado, de grupos diésel eléctricos, motores estacionarios y motores marinos Caterpillar y, por otro, productos y abarrotes como maicena Duryea, pisco Sol de Ica, nueces del Brasil y anís en grano; así como galletas, chocolates y caramelos Fénix, etc.; es decir, la compañía ostentaba un catálogo enorme y diverso en las ciudades. Con esos nuevos aires, rozando ya la mitad del siglo pasado, Ferreyros comenzó su descentralización. Su primera sucursal fue la de Arequipa, a la que siguieron las de Chiclayo y Piura. Posteriormente, la expansión continuaría con la apertura de sucursales en ciudades como Chimbote, Ica, Trujillo, Cusco e Iquitos. Y ya instalado en las regiones, cerca a los predios rurales, en 1965 amplió su prestigioso portafolio de marcas con la representación de Massey Ferguson, un gigante en la fabricación de tractores y equipos para el desarrollo agrícola. Pero un hecho relevante impulsó aun más su fortalecimiento institucional. En 1962 Ferreyros dejó de ser una sociedad cerrada e ingresó a la Bolsa de Valores de Lima, dando oportunidad de inversión y rentabilidad a un grupo más amplio de inversionistas, incluso de otros entornos y países. Esa temprana incursión en el mundo bursátil, más la reputación de una empresa moderna que crecía al ritmo de la demanda, atrajo capitales frescos y le permitió a la compañía una nueva e importante fuente de financiamiento. El éxito era visible y Ferreyros se sentía cómoda con su visión de futuro, así que decidió construir una nueva sede principal, inaugurada en 1970, en la Avenida Industrial. Esta locación sigue siendo hoy la sede de talleres más importante de la empresa; entre ellos destaca el primer Centro de Reparación de Componentes (CRC) de Ferreyros. Ese periodo de los setentas también sirvió para seguir expandiendo los canales de distribución con la instalación de una serie de subsidiarias para facilitar la distribución de bienes de consumo a lo ancho del país. “Don Carlos Ferreyros Ribeyro fue un excelente ejecutivo, un gran empresario. Un gran peruano que manejó esta compañía como si fuera propia por alrededor de cincuenta años. Estuvo desde el año 30 hasta el año 80 como máximo ejecutivo. Él fue quien impulsó la marca Caterpillar en el Perú. Solo desde la base de su trabajo fue posible que nosotros propusiéramos el enfoque que ahora tiene la empresa”, recuerda Óscar Espinosa, ejecutivo de enorme prestigio cuya vida estuvo ligada durante los siguientes 40 años a la compañía, de la que fuera director gerente general. Reducir para sobrevivir Óscar Espinosa ingresó a la compañía el año en el que el Perú recuperó la democracia, luego de doce años de gobierno militar. Esa promesa de renacimiento, alentado por el voto popular en 1980, ubicaba de regreso en Palacio de Gobierno al arquitecto Fernando Belaunde, quien había sido derrocado por la dictadura socialista y estatista del general Velasco en 1968. A inicios de los ochenta, Ferreyros tenía dos líneas de negocio definidas. Una era la de bienes de consumo y, la otra, era la de maquinaria Caterpillar. Gestionar la de bienes de consumo, que tenía gran relevancia, fue la primera tarea de don Óscar, pues lideró la gerencia de inversiones. El holding denominado Los camiones Caterpillar de 200 toneladas fueron muy populares con el cambio de siglo. Hoy existen algunos con el doble de capacidad. EN 1962 FERREYROS DEJÓ DE SER UNA SOCIEDAD CERRADA E INGRESÓ A LA BOLSA DE VALORES DE LIMA, DANDO OPORTUNIDAD DE INVERSIÓN Y RENTABILIDAD A UN GRUPO MÁS GRANDE DE INVERSIONISTAS.
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