226 227 pioneros de la minería moderna en el perú la visión que don Óscar Espinosa y su equipo tuvieron para la minería. Con ese negocio consolidado y en permanente estado de innovación doblaron la esquina del cambio de siglo con oxígeno suficiente, continuando con su descentralización a lo ancho del país. Para afrontar el siglo XXI, la compañía decidió implementar una organización matricial que le permitiera atender de manera especializada a distintos segmentos del mercado. Además se consolidó la red de talleres de Ferreyros de alto nivel y se creó un Taller de Recuperaciones e Hidráulica en Cajamarca, se invirtió en un Taller de Recuperaciones en Lima y en un Taller de Máquinas, entre otros; así como un nuevo Laboratorio de Análisis de Fluidos y Centros de Monitoreo de Condiciones para adelantarse a posibles impactos en la operatividad de los equipos. Pero la minería les siguió brindando oportunidades. Igual que con Cerro Verde, el boom minero hizo posible otras grandes inversiones en el sector como las de Yanacocha y Antamina, que hicieron evolucionar y tecnificaron la minería a tajo abierto con equipos pesados y de gran envergadura. Sin embargo, la minería subterránea peruana había tenido una tradición de siglos, habiéndose desarrollado inclusive antes de los Incas. Era la más difundida en la cordillera y continuaba, en su mayor parte, con métodos que no les permitían alcanzar niveles de productividad óptimos para competir en un nuevo siglo. Conscientes de que era un mercado que no atendían, Ferreyros intentó rápidamente encontrar soluciones y trajo equipos de una marca canadiense, pero los resultados no fueron buenos. Pese a la falta de puntería no cejaron en el esfuerzo. “Es así que la empresa se atrevió a traer una marca australiana de cargadores de bajo perfil llamada Elphinstone. Fue una gran decisión. Nosotros no teníamos cargadores de ese tipo y seguro los mineros de la época le cantaban al oído a la gerencia pidiendo ese tipo de maquinaria. Se buscó darles acceso a esos productos”, cuenta Gonzalo Díaz Pró. Con los cargadores de bajo perfil fabricados en Tasmania el éxito sí fue inmediato. Aunque no se puede ratificar el hecho, hay cierta evidencia de que en virtud a su rápida venta en el Perú -y por el interés de algunos otros dealers de la región- Caterpillar se animó a absorber el portafolio de cargadores y camiones de bajo perfil de la empresa australiana y la convirtió en su línea de maquinaria para socavón. Desde ese instante se facilitaron los procesos, el flujo de equipos para la venta, la capacitación, los repuestos y el mantenimiento de las unidades. Así las minas subterráneas nacionales fueron atendidas con equipos apropiados para su realidad, pasando de ser manuales o artesanales a mecanizarse en un momento en el que, coincidentemente, los precios del cobre, la plata y el zinc se dispararon en el mercado internacional. Producto del ingreso de este cargador a la mina la producción creció enormemente y Ferreyros encontró otro filón bastante atractivo. Pero el más importante efecto en las minas subterráneas del país fue que su productividad creció de manera exponencial. “El gran salto en la mediana minería se produjo cuando los volquetes pudieron ingresar a las minas y, de ese modo, jubilaron definitivamente a los pequeños vagones sobre rieles. Así se produjo un cambio de escalas que significó una verdadera revolución productiva”, comentó Ernesto Baertl Montori, líder de Milpo, en una oportunidad. Hasta fines de la década del 90, Ferreyros respaldaba a la minería subterránea con cargadores frontales o tractores para operaciones en superficie y con grupos electrógenos. Como parte de un esfuerzo por ofrecer soluciones para la minería subterránea, la empresa creó posteriormente una amplia gama y paquetes de productos sinergéticos que complementaron su portafolio en el Perú, como equipos para el mantenimiento vial y unidades para trabajos complementarios. Siempre asociando el servicio de venta a los servicios de postventa y reparaciones. Gonzalo Díaz Pró estudia las necesidades de la industria minera para servirlos oportunamente. LAS MINAS SUBTERRÁNEAS NACIONALES FUERON ATENDIDAS CON EQUIPOS APROPIADOS PARA SU REALIDAD, PASANDO DE SER MANUALES O ARTESANALES A MECANIZARSE.

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