La Cerro de Pasco

114 115 la cerro de pasco la mayor inversión del siglo xx propio país había acogido. Es decir, la foto de hace más de ochenta años es casi un calco de lo que sigue aconteciendo hoy día en el Perú. Luego del Congreso Minero fueron enviados a Lima cincuenta dirigentes gremiales como prisioneros. La respuesta de los obreros no fue menos violenta, tomaron como rehén al Superintendente del Departamento de Investigaciones, el señor Fowler, y al jefe de operaciones del complejo, pese a que las negociaciones parecían rencaminadas a encontrar el cauce de una solución. Los obreros fueron liberados el 12 de noviembre, embarcados en tren de nuevo hacia La Oroya y 800 de sus compañeros decidieron acudir a pie para darles la bienvenida. Según distintas versiones, una tropa del Ejército que custodiaba un puente, ubicado sobre el río Mantaro en la zona de Malpaso, disparó sin explicaciones a la muchedumbre. El saldo fue de catorce obreros acribillados y, como represalia, tres funcionarios norteamericanos de la compañía fueron asesinados. Incluso, uno de ellos, decapitado. En esas circunstancias, un sector del gobierno responsabilizó por las consecuencias del conflicto a la empresa y la acusó de haber provocado la decisión de disparar. La Copper reaccionó anunciando su retiro del país. Finalmente, las más altas instancias del gobierno recularon y, cuatro semanas después, la compañía hizo público su deseo de permanecer operando en el Perú. Mirando a la distancia, lo que no se había conseguido en cuanto a derechos laborales en otros sectores como el textil o el agroindustrial se empezó a labrar en el seno de esta compañía minera. Es cierto que no por voluntad de los funcionarios de la corporación, pero sí de sus trabajadores. Pese a ello, la posterior represión del movimiento sindical en el país, impartida por los gobiernos de Sánchez Cerro y Benavides, retrasaría la consolidación de la Confederación General de Trabajadores del Perú hasta mediados de la década siguiente. Sin embargo, es evidente que después del puente Malpaso se asentaron los cimientos de las primeras conquistas de los trabajadores. Justamente la siguiente Constitución Peruana, la de 1933, acentúa su foco innovador en las normas laborales, pues fue la primera en resaltar que el Estado legislaría el contrato colectivo de trabajo y prohibiría, además, la restricción de los derechos civiles, políticos y sociales de los trabajadores. Con el impulso de esa Carta Magna, en 1934 se establecería por ley la obligatoriedad del pago de sobretiempos, luego la inembargabilidad de las indemnizaciones por tiempo de servicios y también se crearía la Caja Nacional del Seguridad Social o el Seguro Social Obrero. Pero lo determinante fue que, en 1936, el Código Civil incluyó una definición de lo que constituye un contrato de trabajo, reconociéndose desde entonces la supervisión del Estado en las relaciones laborales. En concordancia con todas esas disposiciones, la Cerro de Pasco fue la empresa que introdujo en el Perú el concepto de Relaciones Industriales, una oficina destinada a proponer mejoras en las condiciones laborales y a funcionar como un canal permanente de comunicación y negociación entre la parte administrativa de la empresa y los obreros o sus sindicatos, bajo el precepto de que la fuerza laboral es el principal capital de cualquier emprendimiento. La demanda de energía Pese a las tensiones, la empresa seguía impulsando sus proyectos de crecimiento y tecnificación. La diversificación en La Oroya y el volumen de la producción en las unidades mineras exigió más energía, por ello en 1932 se puso en marcha el proyecto de la represa de Upamayo, ubicada en el lago Junín o Chinchaycocha, a la altura de la desembocadura que da origen al río Mantaro. La construcción se había iniciado en 1929 y para el embalsamiento de las aguas se inundaron casi 27,000 hectáreas de pastos naturales ubicados en la ribera del lago. Ese represamiento sería vital para posibilitar la construcción a futuro de tres importantes centrales hidroenergéticas, como las de Malpaso, la del AL FINAL DE TODO EL PROCESO, LO QUE NO HABÍAN CONSEGUIDO LOS SINDICATOS EN LA INDUSTRIA TEXTIL O EN LAS HACIENDAS DE LA COSTA, SE EMPEZÓ A LABRAR EN EL SENO DE LA COMPAÑÍA MINERA.

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