La Cerro de Pasco

124 125 la cerro de pasco la mayor inversión del siglo xx de proyectos e innovaciones que le permitieron a la refinería aprovechar aun más la complejidad del mineral que se extraía de las entrañas de ese corredor. Del mismo modo, se amplían las concentradoras de algunas unidades mineras, se construyen o amplían hidroeléctricas y se afianzan ciertos tramos del ferrocarril. Todas las tareas por venir demandaban mano de obra técnica y, como a principio de siglo, no era que esta abundara en la zona. Consciente de esa necesidad y oportunidad, el Gobierno Nacional creó por decreto la Escuela Práctica de Minería, que se ubicaría en Cerro de Pasco, y la Escuela Práctica de Metalurgia con sede en La Oroya, ambas con sus respectivas partidas presupuestales. La iniciativa había sido del ingeniero Luis Pflucker y gestionada por el diputado de la provincia e ingeniero, Manuel Belisario Llosa. Se trataba de una respuesta no solo a una necesidad del corredor minero sino de alcance nacional. No existían entonces suficientes profesionales en el sector pero, especialmente, había un eslabón en la cadena de producción que no estaba funcionando y era el del enlace, con técnicos capacitados, entre los ingenieros y los obreros dentro de la mina. El diario El Minero, en su edición del 17 de setiembre de 1941 señaló en uno de sus comentarios noticiosos: “La Escuela Práctica de Minería como la de Metalurgia de La Oroya, y otras que poco a poco se implantarán, tiene como principal finalidad formar de las actividades mencionadas, hombres expertos, elementos técnicos, en una palabra profesionales eficientes que por su preparación y capacidad sean útiles y rindan más en el trabajo que desempeñan y, por ende, obtengan mejores salarios. Es tiempo ya de desterrar el empirismo y la rutina que son la rémora del progreso en nuestro país”. Para la instrucción teórica se contrató a maestros de la Escuela de Ingenieros, que utilizaban las aulas de los colegios de cada zona, y las prácticas se desarrollaban en esos mismos planteles o en los departamentos correspondientes de las empresas mineras que, por ley, estaban obligados a participar en la formación de los alumnos y obreros, dándoles las máximas facilidades para su mejor capacitación. Si bien este no era una escuela que beneficiaría únicamente a la Corporación sino a todas las empresas mineras que lo requirieran a nivel nacional, su ubicación en Cerro de Pasco y La Oroya, los dos bastiones de la compañía, dan cuenta de la importante demanda que había entonces de recursos humanos técnicamente capacitados para darle impulso al nuevo salto tecnológico e innovador que estaba por gestarse, tanto en el trabajo minero como en el de la refinación metalúrgica. Durante los primeros 27 años, hasta 1929, el complejo de La Oroya solo producía cobre metálico conteniendo un poco de oro y plata pero, desde entonces, la refinería fue ampliada y transformada en una planta de sofisticadas operaciones metalúrgicas, alcanzando la mayor producción de plomo en Sudamérica y de bismuto en el mundo. La complejidad en la naturaleza geológica de esa zona volcánica del altiplano central y, por ende, de los minerales que se explotaban, obligaron al cambio de los hornos de fundición por los de procedimientos reverberatorios para una mejor decantación del producto final. Más adelante fue introducida la fundición de plomo, seguida en 1934 por el refinamiento electrolítico de plomo, utilizando el procedimiento de Betts modificado y patentado por E. Harper y G. Reinberg. Una rama de esta refinería de plomo desarrollaba un procedimiento para tratar la babaza con el fin de recuperar el bismuto, el oro, la plata y el antimonio residual. En 1940, por ejemplo, se elaboró el primer zinc electrolítico y los hornos de coque de productos residuales entraron en acción en 1944, mientras que, a fines de 1947 se lanzó al mercado un insecticida en base al arseniato de calcio. Una de las grandes adiciones a la planta de La Oroya sería la nueva refinería de cobre que comenzó a trabajar en 1948. Ya entonces se tenía en proyecto el traslado de la refinería de plomo a una ubicación más amplia en el HABÍA UN ESLABÓN EN LA CADENA DE PRODUCCIÓN QUE NO ESTABA FUNCIONANDO, Y ERA EL DEL ENLACE ENTRE LOS INGENIEROS Y LOS OBREROS DENTRO DE LA MINA: EL DE LOS TÉCNICOS CALIFICADOS.

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