La Cerro de Pasco

126 127 la cerro de pasco la mayor inversión del siglo xx nuevo edificio de la refinería de cobre y una planta mucho más grande para la producción de zinc refinado. Impulsando el mercado nacional A fines de los años cuarenta también se había establecido un mercado local basado en la venta de plomo, cobre, plata, zinc y algunos derivados producidos en La Oroya, como ácido sulfúrico, arseniato de calcio, sulfato de cobre y sulfato de zinc. Todos estos insumos eran empleados en la producción de alambre de cobre, utensilios, monedas, tuberías de plomo, baterías para autos, tuberías galvanizadas de acero, etc. Las empresas nacionales y clientes, que en su mayoría se establecieron en Lima, eran todavía pequeñas en comparación con las de otros países modernos, pero su contribución a la economía nacional empezaba a desarrollarse y se hacía promisoria. De entre todas ellas destacaba la industria de la platería peruana, famosa en el mundo por su alta calidad, cuyo insumo principal era refinado en su totalidad por la corporación que, además, garantizaba el contenido mínimo de ley: 0.925. Esa plata era vendida íntegramente al Banco Industrial y este la distribuía a los manufactureros. Si bien la venta de cualquier producto se hacía por toneladas, la empresa contaba con agentes externos que podían programar entregas menores y hasta por kilos. Es más, la Copper demostraba gran versatilidad para atender pedidos especiales, entregando metales con formas y medidas no convencionales como cátodos de cobre de forma alargada para que pudieran entrar en los hornos del cliente; o barras especiales de cobre para la fundición de alambres; o aleaciones de plomo y antimonio de acuerdo a especificaciones del interesado. Otro servicio que prestaban a la incipiente industria local era la ayuda técnica, enviando a sus ingenieros para que les permitieran resolver, con su experiencia, problemas que pudieran presentarse en sus fábricas e instalaciones. Todas estas ventas en el Perú se hacían deduciendo los costos de exportación; vale decir, al empresario local se le vendía el producto puesto en el Callao, sin considerar derechos de exportación, flete, seguro marítimo y derechos de importación. De esa manera, la industria nacional recibía su materia prima a un precio bastante menor que el industrial de Estados Unidos y, además, lo pagaba al cambio del día en moneda peruana. Un producto específico para el mercado peruano fue el arseniato de calcio marca Puma, utilizado como insecticida para el combate de plagas en las plantaciones de algodón de la costa, y que era distribuido por firmas derecha– La diversificación de los productos y subproductos de La Oroya eran destinados a clientes nacionales a precios por debajo de la tarifa internacional.

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