La Cerro de Pasco

140 141 la cerro de pasco la mayor inversión del siglo xx El Departamento de Geología de Minas de la Cerro siempre estuvo a cargo de profesionales muy reconocidos a nivel mundial como Donald McLaughlin, geólogo e ingeniero californiano. Su abuelo había sido también un minero que se asentó con fortuna en California luego de la fiebre del oro de mediados del siglo XIX. Además de un excelente profesional, McLaughlin fue funcionario y gerente corporativo, así como un destacado profesor universitario. La temprana muerte de su padre conmocionó a una amiga de su madre, nada menos que Phoebe Hearst, quien costeó su educación en la carrera de Ingeniería de Minas en la Universidad de Berkeley y, luego, habiéndose destacado entre sus compañeros, la de Geología en Harvard. Ya le había llamado la atención las particularidades del cobre en minas de Alaska y de Arizona, y eso lo llevó a integrarse a la Cerro de Pasco en 1919. Cuando conoció la sierra central describió a los Andes peruanos como “un paraíso para los geólogos y los alpinistas”. Sus informes y un tratado sobre la geomorfología del altiplano le dieron fama internacional desde muy joven, por lo que fue integrado a Harvard como profesor a tiempo completo en 1925. A sus salones de clase se llevó los métodos que había puesto en práctica en la Cerro, especialmente el de registro de observaciones en mina y otro para la evaluación de problemas estructurales que se convirtieron en el estándar entre los alumnos de esa casa de estudios. En 1941 fue contratado por su otra alma mater, Berkeley, como decano de la Escuela de Minas para convertirla en Escuela de Ingeniería. En ese tránsito regresó brevemente al Perú para incorporarse como gerente general y Vice Presidente de la Cerro de Pasco Corporation. Luego de su retorno a Berkeley, asumió la posición de Presidente y CEO de la famosa mina de Homestake, pero nunca dejó de lado lo que se convirtió en su verdadera pasión: la enseñanza. Entre los principales asistentes de McLaughlin en el Perú había un muchacho llamado Hugh Exton McKinstry, quien más tarde se convertiría en una de los principales referentes de la geología en el mundo con la publicación de su libro “Geología de Minas”. En él profundizaba al máximo detalle en una serie de técnicas de investigación y de sistemas de exploración para la búsqueda de minerales. Un tratado completísimo de la profesión que abarcaba todos los temas que podrían ser de interés de los geólogos e ingenieros de minas, desde la observación en el campo hasta los estudios en laboratorio. Por décadas este completísimo tratado fue considerado la biblia de la disciplina geológica en Harvard, la universidad que lo publicó. “McKinstry fue geólogo de Casapalca. El mismo puesto que yo tuve algunos años después. Caminó por los mismos lugares, utilizó mi misma oficina, se sentó en mi mismo escritorio. Claro que no había punto de comparación entre él y yo”, sonríe don Alberto Manrique. Esa posición le permitían al peruano tener acceso a los archivos de la empresa, muchos de ellos firmados por estos dos maestros de la profesión. “Me acuerdo de unas cartas en que McLaughlin, como Jefe de Geólogos, le decía a McKinstry, Geólogo de División en Casapalca, que sus cuentas no estaban bien, que tenía que agregar los gastos de los últimos viajes. Y yo me sorprendía ver los manuscritos de estas dos autoridades discutiendo de cosas tan mundanas”. En esos archivos también se podían encontrar de puño y letra trazos de mapitas y los borradores de los documentos que, por ese entonces ya circulaban como método en las aulas de las mejores universidades. Si hay algo que reconocen los profesionales de la minería en el Perú es que la Cerro fue para ellos la gran escuela. Y, valgan verdades, no solo lo fue aquí, sino que sus métodos y filosofía fueron abrazados por profesionales de distintos rincones del mundo. Entre los geólogos peruanos, además de don Alberto Benavides de la Quintana, se cuentan los ex directores de ese departamento como Jaime Fernández Concha y Ulrich Petersen, quien había reemplazado en ese puesto a Hans Hosberg, cuando este sucedió en 1967 a H. Willis Higgs en la Gerencia de la División de la Sierra en el Perú. derecha– Geólogos de la compañía desarrollan sus actividades en las inmediaciones de la mina Morococha.

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