La Cerro de Pasco

168 169 la cerro de pasco la mayor inversión del siglo xx Fiel a su filosofía de ser cada vez más eficiente y explorando en la posibilidad de abaratar costos, la empresa observó que la importación de algunos insumos le restaba competitividad. Es así que impulsó una serie de iniciativas industriales en el país e invirtió el capital semilla para que estos emprendimientos, subsidiarios de la Cerro–Perú, le pudieran proveer de algunos de esos insumos de uso intensivo en sus distintas actividades. Estas empresas se asentaron en el perímetro de Lima pues, además de permitirle a la compañía ser menos dependientes de las importaciones, según su diseño original debían ser autosuficientes y autónomas. La única manera de lograr ese objetivo era que captaran como clientes a otras empresas afines en el mercado nacional e internacional. Con ese propósito fabricaron los insumos de excelente calidad y seguridad que demandaban las tareas mineras, metalúrgicas y también de otros rubros de la industria. Esa fue su principal carta de presentación. En octubre de 1955 la corporación adquirió el 30% de la Empresa de Explosivos S.A. (EXSA), compañía fabricante de explosivos industriales. En ese tiempo ya se había tomado la decisión de desarrollar las minas de Cerro de Pasco a tajo abierto, lo que convertiría a la Cerro en uno de sus principales accionistas y, a la vez, cliente. El asiento en el directorio garantizaba la calidad del producto requerido, la seguridad y el manejo administrativo eficiente de la empresa, cuya nueva planta se construyó en Lurín. Ese mismo año se adquirió el 42% de Refractarios Peruanos S.A. (REPSA), cuya planta de ladrillos refractarios permitiría trasladar, de La Oroya a la capital, la fabricación de esos insumos que utilizaba la empresa en los hornos de reverbero de la fundición. La corporación norteamericana Harbiso–Walker Refractaries Co., de Pitssburgh, invitada por la Cerro, poseía la mayor parte de las acciones de la nueva empresa y sería la responsable de la administración y de la dirección técnica de la misma. Las operaciones se iniciaron en abril de 1957 y el primer año produjeron 1’800,000 ladrillos, cifra que se vería duplicada al año siguiente con la habilitación de dos hornos adicionales. Casi la totalidad de su producción estaba destinada a la corporación. Pero en su búsqueda de más rentabilidad, la empresa también exploró opciones para brindarle un mayor valor agregado a su catálogo. Al principio mucha de su producción se mandó a refinar por ASARCO en Estados Unidos y, luego, La Oroya fue sofisticando sus operaciones para producir en el Perú más de una veintena de productos a partir de tres minerales base: el cobre, el plomo y el zinc. El siguiente paso fue impulsar el desarrollo de una planta para la fabricación de una extensa gama de cables y sistemas de cableado. Es así que en 1954 la corporación invirtió en INDECO S.A. adquiriendo el 45% de las acciones para darle un decisivo impulso a sus operaciones que, hasta esa fecha, funcionaba con un eficiente taller de laminado y un pequeño molino. En poco tiempo, la empresa lograría satisfacer más de la mitad de la demanda de alambre en el mercado nacional. Del mismo modo, diseñó el proyecto de Reactivos Nacionales S.A., o RENASA, una industria química que tenía el propósito de cubrir las demandas de la parte metalúrgica del complejo de La Oroya. Distintas circunstancias no permitieron que se materializara entonces el sueño de la empresa, pero sobre la base de esos planes se levantó la nueva compañía a mediados de la década de los setentas, cuando la Cerro se había retirado ya del país. Todas estas empresas especializadas lograron insertarse con éxito en distintos mercados nacionales e internacionales, especialmente en la región, se han mantenido en funcionamiento hasta el día de hoy, han dado trabajo a muchos obreros y profesionales, por décadas han contribuido con sus tributos al desarrollo del país y han permitido fortalecer, desde sus orígenes, las bases del aparato industrial peruano. � LA COMPAÑÍA IMPULSÓ UNA SERIE DE INICIATIVAS INDUSTRIALES E INVIRTIÓ EL CAPITAL SEMILLA PARA CREAR EMPRESAS QUE LA PROVEYERAN DE INSUMOS DE CALIDAD A MEJOR PRECIO QUE LOS IMPORTADOS.

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