194 195 la cerro de pasco la mayor inversión del siglo xx ubicadas en el corredor de la sierra central, sus cinco concentradoras, el Complejo Metalúrgico de La Oroya, las estaciones de generación eléctrica de Bellavista, Malpaso, Pachachaca, Paucartambo, La Oroya, Siria y Sunca; así como la División Ganadera presente en varias circunscripciones del mismo corredor. Adicionalmente, la Railway administraba las vías de La Oroya–Cerro de Pasco, Cerro de Pasco–Goyllarisquizga y Pachacayo– Chaucha. Con el objeto de seguir dándole impulso a la minería y a la industria nacional, invirtió en los dos años precedentes en el desarrollo de otros proyectos mineros, sumando una participación del 20% en Compañía de Minas Buenaventura, el 25% en Minas Venturosa y más del 22% en Southern Perú Copper Corporation. Del mismo modo, había invertido el capital inicial e impulsado la creación de nuevas industrias locales que la pudieran proveer de insumos de calidad y a mejores costos que los importados. Allí están el 30% en Explosivos S.A. – EXSA, el 40% en Refractarios Peruanos S.A – REPSA y el 50% en la Compañía Peruana de Servicios Meteorológicos, que experimentaba con métodos científicos para producir lluvias en épocas de sequía. Además invirtió en fabricantes de productos con valor agregado, como cables de todo tipo para la industria nacional y extranjera, con un 45% de participación en Industrias de Cobre S.A. – INDECO. Todas estas empresas estaban asentadas en suelo peruano. Por entonces, sus únicas empresas subsidiarias en otros países eran la propietaria de la mina de cobre Río Blanco, en Chile, y la Circle Wire & Cable Corp., cuya planta de cable y alambre se localizaba en Maspeth, Nueva York, y otra para la laminación de cobre y acero en Hicksville, en el mismo estado. Vale decir, por entonces el Perú era el centro de las operaciones de la empresa y su más atractivo espacio para las inversiones. Si bien en los sesentas la corporación estableció una política de diversificación sin limitaciones territoriales, desde que se empezaron a gestar el hostigamiento del gobierno y las reformas económicas en 1968, la Cerro inmediatamente trasladó su atención hacia otros territorios. Por ejemplo, a inicios de la década del setenta, empezó a desarrollar la mina de flúor Cerro Spar en Kentucky, Estados Unidos, así como unos depósitos de asbesto cerca de Kozani, en el norte de Grecia. También adquirió el 24% de participación en la Northwest Iron Co., un joint venture que poseía el 50% de la mina Savage River en Tasmania, Australia. En suelo norteamericano invirtió en una pequeña participación de Ranchers Exploration and Development Corporation, una compañía de exploraciones con intereses en Nuevo México y Nevada. Además, la propia empresa abrió filiales para la exploración de nuevos yacimientos en Texas, Wyoming, Utah, Missouri, Tennessee y Arizona; amén de otras en Canadá como Montreal, Toronto, Winnipeg y Vancouver. En esa misma línea, reorganizó las empresas de su grupo manufacturero. En 1971 la Cerro & Cable Company (Cerrowire) –que, entre otros, destinaba sus productos al proyecto Apollo de la NASA y a plantas nucleares como la de Peach Bottom en Pennsylvania– incrementó sus ingresos en 149% en comparación con el año anterior. Eso los animó a invertir en la operación de una nueva planta en Mystic, Connecticut, y en la construcción de otra para la fabricación de cables en Freehold, Nueva Jersey. Por su lado, la Copper & Brass Company (Cerrobrass) también amplió la capacidad de sus plantas en St. Louis y Cleveland para la fabricación de tubos destinados a la construcción. Las de fabricación de piezas de bronce y latón, barras, cables, forjados de aluminio y de latón, más aleaciones de bismuto para la industria de la construcción y el transporte fueron reforzadas en Bellefonte, Pennsylvania y Newark, California, ampliando sus respectivas capacidades de producción y líneas de productos. Pero la decisión más audaz de la corporación fue la inversión en empresas totalmente alejadas del sector minero y metalúrgico. En 1970, la Cerro de Pasco ingresó al sector inmobiliario y de la construcción a través de la DESDE QUE SE INICIÓ EL CONFLICTO CON EL ESTADO, LA CORPORACIÓN RETRAJO EL RITMO DE SUS INVERSIONES EN PERÚ ANTE LA AMENAZA DE PERDER SU PATRIMONIO Y, POR ENDE, EL DE SUS ACCIONISTAS.
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