La Cerro de Pasco

42 43 la cerro de pasco la mayor inversión del siglo xx operaciones. Pero los gringos no se permitían distracciones. De acuerdo a las informaciones del diario El Comercio de aquella época, que seguía con sumo interés las actividades de ese nuevo gran jugador en la economía nacional, el 2 de febrero, dos días después de su llegada, la empresa inició la perforación en la lumbrera Noruega, quince días después en la lumbrera Diamante, al igual que Yanacancha y, el 4 de junio, se iniciaron los trabajos en la célebre lumbrera Lourdes en Huascacocha, en la que se destacaba el castillo que sostenía sus ascensores. Ese pique ya era uno de los símbolos de la ciudad a comienzos del siglo XX. En apenas unas semanas, los procedimientos arcaicos para la extracción del mineral fueron remplazados por equipos mecánicos, tecnologías modernas y, más adelante, por plantas metalúrgicas capaces de tratar cantidades de mineral inimaginables pocos años antes. Para un proyecto acariciado durante casi tres lustros no había más tiempo que perder. Si bien iniciaron sus labores en febrero, recién el 6 de junio de 1902 nació legalmente la Cerro de Pasco Investment Company que, casi de inmediato, se convirtió en un holding con dos distintas compañías, la Cerro de Pasco Mining Company, que como revela su nombre se dedicaría a la gestión, desarrollo y comercialización de todo el proyecto minero, y la Cerro de Pasco Railway Company, que se ocuparía de otra tarea fundamental para asegurar el éxito de la operación, la construcción de los tramos del ferrocarril que hacían falta para transportar el mineral hacia el Callao. Un ferrocarril al cielo El proceso que implementó la Cerro de Pasco desde la perforación en las minas hasta el procesamiento de un producto exportable en la fundición se efectuaba, principalmente, en tres espacios diferentes. La extracción se hacia en las minas, en las que se construyeron plantas concentradoras; en la Fundición de Smelter de Tinyahuarco se fundía el mineral; y de las minas de carbón de Goyllarisquizga se extraía la fuente de energía para sus operaciones, el combustible necesario para la fundición de los metales y también para combatir el frío y otras necesidades en los campamentos. La empresa era consciente de que tan importante como encontrar una salida limpia por vía férrea hacia el Callao, era fundamental interconectar este circuito de producción, cuyas bases estaban separadas por distancias considerables para el acarreo del mineral, del carbón, así como para transportar todos los insumos demandados para la producción y la logística de las distintas unidades. Hasta entonces, el transporte desde Cerro de Pasco, se seguía haciendo principalmente con mulas o llamas hasta La Oroya, adonde el tren había llegado en 1893. Por ello era fundamental levantar toda esa infraestructura ferroviaria. Ya para entonces se habían publicado estudios comparando el costo de acarrear una tonelada de mineral con el tradicional arrieraje y el sistema ferrocarrilero en esa ruta. Resultaba dos veces más costoso y, además, peligroso, hacerlo con bestias de carga. Luego de la muerte de Meiggs y de la devastadora Guerra con Chile, los principales interesados en la construcción de un ferrocarril que uniera La Oroya con Cerro de Pasco fueron los señores Backus & Johnston de Casapalca –operación que tenía su propia fundición– y dueños de varias propiedades mineras en Pasco. Por ello, en 1898 solicitaron al gobierno peruano que les brindara la concesión para construir ellos mismos el ferrocarril. Sin embargo, su propuesta fue denegada por su vaguedad. Al año siguiente, el 5 de mayo de 1899, el estado lanzó un concurso público por el que le adjudicaron la obra al único postor, don Ernest Thorndike, quien se apresuró a negociar con la Peruvian Corporation para iniciar la construcción de la vía, pero sin conseguir resultados. Otro empresario, Julio Villanueva, solicitó al gobierno, a principios de 1901, que rescindiera el contrato con Thorndike para él construir LA CERRO DE PASCO COPPER CORPORATION, COMO SE DENOMINARÍA DESDE 1915, FUE LA MAYOR INVERSIÓN NORTEAMERICANA EN EL PERÚ A LO LARGO DEL SIGLO XX, HASTA QUE FUE NACIONALIZADA EN 1974.

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