La Cerro de Pasco

68 69 la cerro de pasco la mayor inversión del siglo xx Otra de las importantes propiedades adquiridas en 1907 por la compañía fue la mina de carbón Quishuarcancha, concebida para la elaboración del coque que se necesitaba en la fundición de Tinyahuarco. Esa mina había pertenecido en el siglo anterior, y por tres décadas, a don Mariano Plana. Este se la vendió al minero inglés Guillermo Myers a quien le correspondió explotarla por quince años más. A la muerte de Myers, la Cerro de Pasco le compró la mitad de la propiedad a sus herederos, quienes le vendieron la otra mitad a don Eulogio Fernandini, quien por entonces necesitaba alimentar los hornos de su fundición en Huaraucaca. La Cerro empezó transportando el carbón de Quishuarcancha en llamas pero ese traslado resultaba demasiado caro e ineficiente, por lo que la empresa decidió construir un ramal de ferrocarril de 17 kilómetros que empezó a operar entre la mina de carbón y la fundición en 1913. Como es común, con esa facilidad de transporte alrededor de la mina se fue gestando un pueblo con servicios básicos y especializados, como el hospital, necesario por el riesgo de accidentes o incendios siempre latentes en las minas de carbón; además se instaló una escuela mixta creada a solicitud del ingeniero inglés y superintendente, Mr. Murdock, y una sucursal de La Mercantil. Todo ello contribuyó a que la producción de la mina creciera de manera intensiva. Por ejemplo, entre 1901 y 1912 la producción de Quishuarcancha osciló entre 3,500 a 7,000 toneladas al año, pero en 1913 se elevó a 38,138 toneladas y, en 1915, ya superaba las 61,000. Todo ese carbón fue destinado al consumo de la Fundición Smelter que, para esas fechas, ya operaba a un nivel óptimo. Crecimiento de vértigo En 1908, seis años después del inicio de sus operaciones, la compañía era una de las mayores empleadoras de todo el país, pues contaba con 590 hombres Los mineros vivían en Cerro de Pasco con sus familias y estaban integrados a ese ambiente. Ernesto Baertl Montori jugando de niño en Colquijirca. trabajando en el ferrocarril, 1,600 obreros desarrollando labores en la fundición, aproximadamente 1,000 más picando mineral en los socavones y 1,500 en las minas de carbón. Pero el personal se incrementaría ostensiblemente en 1913 y en los años posteriores, cuando se iniciaron los trabajos mineros en Morococha. Dos años antes se habían colocado las tres primeras compresoras Norberg y, en 1915, después de iniciadas las operaciones, se instaló la wincha Natividad. Pero uno de los aportes más notables de esta década llegó cuando la Cerro de Pasco Mining Corporation puso en operación la Central Hidroeléctrica de La Oroya en 1914. Ya por entonces la empresa había propiciado un gran impulso comercial y urbano con la construcción del ferrocarril y con La Mercantil, estimulando también la aparición de pequeños negocios en las ciudades colindantes a sus unidades mineras. Sin embargo, con la distribución de la energía eléctrica para todas las operaciones de la compañía norteamericana, la ciudad de Cerro de Pasco se iluminó y sus habitantes entraron definitivamente a otro estadio de modernidad, disponiendo de los beneficios de la energía eléctrica. Poco antes de la llegada de los años veinte, la mayor parte del trabajo de excavación y perforación en el subsuelo de las minas de la compañía se realizaba utilizando aire comprimido proveniente de compresores alimentados por la energía de la central hidroeléctrica de La Oroya. El mismo aire se utilizaba para ventilar las galerías donde trabajaba la gente que, con el correr de los años se hacían más extensas, tanto que era imposible acarrear a mano el mineral. Las bestias de carga se reemplazaron por vehículos de tracción eléctrica para que recorrieran y trasladaran el mineral por esa red de galerías y desniveles hacia la superficie. La dinámica constante y creciente en el trabajo de la fundición –a partir del procesamiento del mineral propio de Cerro de Pasco, de Morococha y del acopio de otras minas particulares– hizo crecer vertiginosamente la producción minera de la Cerro en los tres primeros lustros del siglo XX. De eso da cuenta un cuadro del Statistical Abstract of Peru: CON LA DISTRIBUCIÓN DE LA ENERGÍA ELÉCTRICA HACIA TODAS LAS UNIDADES DE LA COMPAÑÍA, CERRO DE PASCO TAMBIÉN SE ILUMINÓ Y SE ESTIMULÓ LA APARICIÓN DE DISTINTOS PEQUEÑOS NEGOCIOS.

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