102 103 la minería moderna integración del perú a la clase mundial administrador de los negocios de la familia Gildemeister. A título personal también era propietario de un importante número de acciones del Sindicato Minero Río Pallanga, la mina mediana más exitosa en los años 30, y director junto con Antenor Rizo Patrón, Ricardo Barreda y Laos, Enrique Pardo Heeren, Antonio Chopitea, Pablo Da’Lago, entre otros. Cuando fallece el tío Hugo, Roberto Letts empieza a velar por los intereses de su tía Elsa. ‘Bobby’, como le decían en familia, toma la decisión de invertir a nombre de ella en Volcan. Así es como en 1972 se incorpora con una pequeña participación a la compañía, pero no tenía oficina ni laboraba en ella, a diferencia de su rol como líder de Río Pallanga. Alrededor de 1984 Río Pallanga entró en crisis por la caída en los precios de los minerales y se ve obligada a detener sus operaciones. Luego se declararía en quiebra. Mientras tanto, en el directorio de Volcan, la sucesión de los fundadores ocupaba la mayoría de los asientos en el directorio. Destacaban los hijos de Felipe Beltrán, de los Pardo, Aurelio García Sayán, Emilio Jiménez, Francisco Moreyra, Juan Bautista Isola, Ernesto Baertl Montori, Ricardo Álvarez Calderón y el grupo Rosenshine, entre otros. Francisco Moreyra, que a la muerte de Aurelio Yrigoyen pasó a ser miembro del directorio en 1972, era compañero de colegio, de universidad e íntimo amigo de Bobby. Por ello le brindó el impulso para que éste diera el salto definitivo hacia el directorio. Ambos eran los directores más impetuosos en una mesa que parecía más una comunidad de amigos que el área estratégica de una empresa. Casi todas las ideas de estos “jóvenes” eran desestimadas por la generación anterior. Por ello, con el pasar de los años, mediante compras progresivas hasta 1994, Roberto Letts logró tener una mayor participación relativa en el accionariado. Por la misma época adquieren un paquete los Picasso y se sumaron con bríos modernizadores a la empresa. Los Picasso, R. Letts y F. Moreyra, conscientes de la necesidad de una renovación, implementaron una estrategia para comprar a los herederos de los fundadores y tomar el control de una compañía que, ahora sí, empezó a desarrollarse. A mediados de los años noventa la producción de Volcan en Carahuacra llegaba a 50,000 toneladas de concentrados de zinc, 6,000 toneladas de concentrados de plomo y 500,000 onzas de plata al año. En ese momento ya se hacían sentir los vientos privatizadores y en el directorio soñaban con presentarse a la licitación de la empresa Mahr Túnel, que se había escindido de Centromín Perú para ser privatizada como parte del proceso de venta de los activos de la empresa estatal. Un artículo en primera página del New York Times había paralizado meses antes el proceso privatizador de toda la compañía y la CEPRI de Centromín Perú optó por licitar las unidades por separado. En Mahr Túnel se reunían las propiedades del llamado ‘domo de Yauli’. El objetivo era coherente y ambicioso. Cuando alquilaron Carahuacra, Volcan procesaba su mineral en la concentradora Victoria de Mahr Túnel. El ‘domo de Yauli’ abarcaba las unidades mineras de San Cristóbal, Andaychagua y Mahr Túnel, más dos plantas concentradoras de plomo, plata y zinc. Pero, siendo arrendatario y sin otras propiedades mineras, Volcan corría el riesgo de no ser elegible en el concurso. El ingeniero Carlos Wong, quien era gerente de operaciones de Carahuacra, conocía muy bien el potencial de las minas de San Cristóbal y Andaychagua y estaba convencido de la importancia de su compra. YA SE HACÍAN SENTIR LOS VIENTOS PRIVATIZADORES Y EN EL DIRECTORIO SOÑABAN CON PRESENTARSE A LA LICITACIÓN DE MAHR TÚNEL, QUE HABÍA SIDO ESCINDIDA DE CENTROMÍN. El doctor Roberto Letts, una persona muy culta, inteligente y dueño de un humor corrosivo como pocos. Volcan fue el proyecto de su vida.
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