104 105 la minería moderna integración del perú a la clase mundial El directorio presidido por el Dr. Francisco Moreyra le había encargado un año antes a Enrique Carrera, leal funcionario de la compañía, que negociara la compra de Carahuacra con Centromín, lo que logró mediante un contrato de Transferencia Recíproca de Concesiones Mineras, firmado en febrero de 1997. Volcan transfirió concesiones cercanas a San Cristóbal y Andaychagua y adquirió el íntegro de las concesiones que ya trabajaba en Carahuacra. “Lo primero era llevar a Volcan para que pudiera ser elegible en el proceso de privatización. Recuerdo que la frase era ‘tenemos que vestir a la novia’. Se hizo una reevaluación completa de activos que le permitió a la empresa contar con un capital superior a USD 10 millones”, recuerda José Ignacio de Romaña, actual vicepresidente de la compañía y que se unió a ella en 1993. Los directivos visualizaron el proceso de privatización de los activos nacionales con una mirada estratégica y mucho más ambiciosa que sus pares. Después de veinte años en manos del Estado, todo hacía suponer un desfase tecnológico y una gran probabilidad de conflictividad social. La mayoría de mineros nacionales desestimaron la compra de las otrora emblemáticas unidades de la Cerro de Pasco; pero donde otros veían problemas, los accionistas y ejecutivos de Volcan, guiados por la astucia del Dr. Letts, vieron una gran oportunidad. Fue don Alberto Benavides, quien trabajó muchos años en la Cerro de Pasco Corporation, la persona que aconsejó sobre la gran oportunidad derecha– Planta Tomas Abiertas de Mahr Túnel, un desarrollo de la mina bajo la administración de Volcan. izquierda– Campamento de Carahuacra en las últimas décadas. La primera mina de Volcan sigue en producción. de participar en el proceso de privatización de las minas del domo Yauli, por el conocimiento de las bondades mineras de dichas zonas que él mismo había recorrido. Es más, le hubiera gustado participar en dicha licitación, pero don Alberto estaba concentrado en impulsar el proyecto San Gregorio de Brocal. Al final, la compañía decidió participar y la cartilla para presentar la oferta se definió en la cubierta del Finisterre, el velero en el que el doctor Letts daba rienda suelta a una de sus pasiones: navegar. Frente a las tranquilas aguas de la costa del Callao, por sugerencia de ‘Bobby’, se utilizó el cabalístico ‘7’ para estampar la cifra. Ese mismo domingo por la noche, en el Estudio García Sayán, en el despacho del Dr. Francisco Moreyra, con la presencia de R. Letts y J. Picasso, pusieron la cifra. El sobre les fue entregado al Gerente General Eduardo Llosa y al Gerente de Finanzas Enrique Carrera para que la presentaran en la subasta del día lunes. El 18 de julio de 1997, con sobres cerrados y en el Auditorio del Ministerio de Energía y Minas, Volcan ganó la licitación de la Empresa Minera Mahr Túnel, vía una subasta pública internacional, ofertando USD 127’777,777 y un compromiso de inversión adicional de USD 60 millones en cinco años, que se cumplió al tercero. Dejó fuera de la contienda a la sueca Boliden, a Panamerican Silver y a San Ignacio de Morococha S.A. asociada con Phelps Dodge, entre otros. Esta adquisición marcaría el inicio de un proceso de expansión de Volcan con un crecimiento de 400% en su producción. A primera hora del día siguiente pusieron en marcha el plan para levantar el dinero que hacía falta para pagar ese monto. Volcan tenía un capital que apenas superaba los USD 10 millones y una línea de capital de trabajo irrelevante para el caso. El señor J. Picasso viajó a Nueva York a levantar capitales y después de unos días fue contactado por el señor Marc Rich, lo que lo obligó a viajar a Suiza. Le propuso poner el 40% del capital pero, cuando regresó a Lima, esta oferta fue desestimada por los directores.
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