122 123 la minería moderna integración del perú a la clase mundial El desarrollo comunal La adquisición del domo de Yauli, Cerro de Pasco, Chungar y quince centrales hidroeléctricas le han permitido a Volcan acceder a alrededor de 352,000 hectáreas de concesiones mineras. Es un vasto territorio en el que la empresa convive con distintas comunidades de larga tradición minera. Si bien en la mayoría de ellas hay presencia del Estado, con sus conocidas limitaciones, la minería ha sido y es una fuente de desarrollo que les ha permitido mejorar sus servicios e ingresos. Tanto que gran parte de la población tiene negocios y servicios relacionados a la minería, pues la agricultura o a la crianza de ganado ha dejado de ser su principal actividad. Adicionalmente, la presencia de la empresa en distintos yacimientos, producto de su crecimiento inorgánico, la obliga a interactuar con organizaciones y stakeholders diversos. “Tenemos varias unidades mineras antiguas cuya proyección no es necesariamente a largo plazo. Cada una difiere en términos de antigüedad, productividad y, además, no todas son rentables. Eso ha hecho que una de las cualidades esenciales de la empresa sea su expertise en negociación para lograr sus objetivos de cara las necesidades operativas”, subraya Roberto Servat, gerente de Responsabilidad Social y Relaciones Laborales. Existen más de cincuenta comunidades de influencia además de once sindicatos de trabajadores en Volcan, lo que implica realizar siete negociaciones al año. Por ello, la compañía ha organizado su inversión social sobre la base de cinco pilares como educación, salud, desarrollo económico, infraestructura y fomento del empleo local; todos ellos en confluencia con los convenios y compromisos pactados con las comunidades, los planes de desarrollo sostenible y los planes de relaciones comunitarias de los EIA. Pero quizá lo más destacable es la relación comercial que tiene Volcan con las empresas comunales en su área de influencia. Éstas prestan servicios relacionados con obras civiles, operaciones mineras y transporte, entre otros. Solo en 2022, estas doce empresas comunales facturaron USD 61 millones. La primera fue creada en 1990, cuando las unidades estaban bajo la administración del Estado. Volcan no solo ha sido respetuosa de esos acuerdos, sino que ha promovido su crecimiento. La primera en crearse fue la Empresa Comunal de Servicios Múltiples-ECOSERM Rancas, en la resiliente comunidad que emprendió su transformación ese mismo año. La ganadería fue siempre su actividad primordial, pero ahora interviene en distintos sectores como producción de concreto, la comercialización de combustible o la fabricación de zapatos, entre otros. Es más, ya no depende únicamente de Volcan, pues provee servicios especializados a otras mineras locales. La adaptación de la comunidad a esa transformación no solo ha sido exitosa, sino que su integración es fuente de orgullo y prosperidad. De la tensión histórica ahora las empresas comunales se han convertido en un modelo de colaboración y emprendimiento; pues la industria recibe servicios esenciales y la comunidad obtiene empleo y desarrollo económico. En esa misma ruta están las otras once empresas comunales que trabajan con la compañía. izquierda– La planta de lixiviación de Alpamarca es uno de los desarrollos más importantes de la empresa en la actualidad. derecha– José Picasso estuvo al lado del Dr. Letts en el directorio de la compañía. Luego fue su sucesor como presidente de Volcan.
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