126 127 la minería moderna integración del perú a la clase mundial mejoraron mucho los precios y, bajo la gerencia general del ingeniero Jacob Timmers (el pique de Animón lleva hoy su nombre), por fin la compañía pudo reactivar sus proyectos y honrar sus deudas. Durante el período 2006-2007, se levantaron todas las garantías otorgadas a los bancos y a Glencore, y los activos de la compañía quedaron libres de gravámenes. Es más, de inmediato se empezaron a pagar buenos dividendos a los accionistas. Cabe una mención por la difícil situación que atravesó la Refinería de La Oroya. El Perú, siendo un país minero, solo tiene un complejo metalúrgico para tratar sus ricos minerales de plomo y plata. El colapso de La Oroya obliga a que el cien por ciento del plomo sea exportado en forma de concentrado, sin otorgar ningún valor agregado a su producción. Además, debilita a cualquier gobierno por la ubicación estratégica de La Oroya, a sabiendas de que más de 18,000 personas dependen de forma directa o indirecta de ese antiguo complejo metalúrgico. Esta situación ha afectado gravemente al tratamiento de los concentrados de Volcan y de otras mineras. Otro episodio, esta vez sí devastador, se produjo a mediados de 2009. En una de sus escapadas a Paracas, el Dr. Letts tuvo un accidente automovilístico que revistió cierta gravedad; por lo menos un gran susto. De regreso le comentó a José Picasso que desde hacía mes y medio no se sentía muy bien y aprovechó para darle algunos encargos de la compañía. Como era costumbre viajó en noviembre para una presentación en la Bolsa de Madrid, acompañado por el Dr. Felipe Osterling. Y durante el mes de diciembre decidió trasladarse al cuarto de hotel permanente que tenía separado en Huánuco para aclimatarse, pues había decidido pasar la Navidad en Cerro de Pasco. El 23 de diciembre un llamado de urgencia al Dr. Carlos de Romaña alertó que el Dr. Letts había sido internado en el hospital de Huánuco e, inmediatamente, enviaron una avioneta para traerlo a Lima. Al día siguiente le encontraron un tumor mediastino en una clínica de la capital y el resultado de la punción fue de muy mal augurio. A las 5 pm. les pidió a sus amigos y familiares que se fueran a pasar la Nochebuena con sus seres queridos y a su socio y amigo, Pepe Picasso, que lo llevara a la oficina de Volcan. No quiso siquiera seguir la rutina de los análisis. En un restaurante contiguo a la oficina se desplomó al comer. “La vida tiene un comienzo y un final”, le repitió tres veces y pidió que lo llevase a su casa. Quería estar solo. El 25 fue a almorzar a la casa de los Picasso. Era otra persona. Tomó vino a placer, rio con ese humor mordaz que lo caracterizaba y decidió irse a Paracas para pasar Año Nuevo con su amigo Freddy Cooper y señora. Durante los meses de enero y febrero tuvo tratamiento médico en Houston en compañía de su hermana Fina. Hasta el 10 de abril, el día en que falleció, tendría ese tipo de vaivenes en su salud, aunque cada vez se le veía más débil. Su mayor deseo, en esa circunstancia, era el presidir por última vez la Junta de Accionistas de la compañía a la que por décadas se había entregado con dedicación y todas sus energías. Y cumplió con ese cometido, agradeciéndole uno a uno a sus compañeros y amigos presentes, así como a los ejecutivos de la empresa. “Era un hombre sumamente inteligente, astuto y tenaz; muy culto y leído. Era amigo de sus amigos. No tenía esposa ni hijos, todo el día estaba maquinando cosas del negocio”, recuerda Picasso. Antes de morir “me invitó a su casa y me recibió en su cuarto. Me dijo que quería dejarles sus acciones a sus tres hermanas –Josefina, Doris e Irene– y a dos de sus sobrinos, Madeleine y José Ignacio”. Además, con la colaboración de su amigo Carlos Raffo Dasso y del presidente del banco, Julio Velarde, había donado al Museo del Banco Central de Reserva las 700 piezas de oro prehispánico que en vida coleccionó su tío Hugo Cohen y que estaban en su local. Estas piezas estuvieron antes en la sala Hugo Cohen del Banco Wiese, por gentileza de Dr. Guillermo Wiese. En la memoria institucional de 2010 se lee: “En los cuatro fructíferos decenios que duró su vínculo con Volcan Compañía Minera S.A.A. el La capacitación para la mejor crianza de distintos tipos de animales sigue siendo una prioridad para las comunidades. AUNQUE CADA VEZ SE LE VEÍA MÁS DÉBIL, SU MAYOR DESEO ERA PRESIDIR POR ÚLTIMA VEZ LA JUNTA DE ACCIONISTAS DE LA COMPAÑÍA A LA QUE, POR DÉCADAS, SE HABÍA ENTREGADO CON TODAS SUS ENERGÍAS.
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