La Minería Moderna

226 227 la minería moderna integración del perú a la clase mundial cambio para las empresas nacionales. Es así que esos aprendizajes le permitieron a Buenaventura desarrollar, más adelante, otros open pits como La Zanja –mina de oro y plata en Cajamarca, operativa desde 2010–, Tantahuatay –mina de oro y plata también ubicada en Hualgayoc, Cajamarca, cuya operación se inició en 2011– y Breapampa, mina de oro y plata ubicada en Ayacucho y que, en el 2017, se le vendió a South American Mining Investments. Por otro lado, de la asociación con Cyprus, Phelps Dodge y luego Freeport McMoran –luego de un largo periodo en el que su sociedad estuvo sujeta a una serie de fusiones y adquisiciones en Cerro Verde– se aprendió sobre el trabajo del cobre en tajos abiertos y sobre los procesos de lixiviación para óxidos y sulfuros secundarios. Apoyados en las bases de ese aprendizaje es que hoy se desarrolla Trapiche, ubicado en la provincia de Antabamba, región Apurímac. Un pórfido de cobre y molibdeno diseñado para explotarse a tajo abierto y con recuperación de minerales secundarios a través del proceso de lixiviación en pilas. La búsqueda de soluciones basadas en ciencia para mejorar la recuperación y la calidad de los productos es constante, como en el laboratorio de Coimolache. Igual sucede con Coimolache (en sociedad con Southern), mina de oro y plata a tajo abierto ubicada en Hualgayoc y Chugur, Cajamarca. El mineral será tratado en una pila de lixiviación con una solución cianurada cuyo producto final serán barras doré. Un proceso similar tiene La Zanja, otra mina de oro a tajo abierto en Santa Cruz, Cajamarca. En este caso, la solución cianurada de la pila de lixiviación es trasladada por tuberías a la planta de procesos de absorción por carbón activado y ese carbón se envía a Yanacocha para su fundición y producción de barras doré. Buenaventura ha podido aplicar esos mismos conocimientos en otros proyectos como Breapampa, Tambomayo o San Gabriel, al punto de que esos aprendizajes acumulados ya forman parte de su cultura. Pero, haciendo justicia, cabe destacar que los profesionales locales de Buenaventura también agregaron valor a esos joint ventures, pues “les dieron el toque peruano a los inversionistas. Mucho nos costó tratar, por ejemplo, con la rotación en estas empresas, pues cambian de gerencia cada cinco o seis años y es Buenaventura la que le da la continuidad a proyectos como Cerro Verde y, en su momento, a Yanacocha. Ese es un aspecto muy interesante que debería ser estudiado en las universidades”, afirma Roque. De allí la importancia de la formación en el profesional minero peruano. Así como la exploración está en el ADN de la compañía, el perfil de don Alberto es el que ha determinado un modelo de profesional. Él fue formado en el exterior, trabajó con la Cerro de Pasco, asistió a la universidad de Harvard y mantuvo relaciones en el tiempo con profesionales de primer nivel en el mundo. Por esa razón justamente, cuando empezó a crecer la compañía, a los ingenieros de minas en los que reconocía algún tipo de proyección los enviaba al Colorado School of Mines; a los geólogos los enviaba a Australia, a Carlos Gálvez lo inscribió dos veces en Harvard. Su hijo Roque también fue a Harvard y luego a Oxford, en Inglaterra. Próxima a Huaral, Buenaventura opera la planta Río Seco, productora de sulfato de manganeso monohidratado que sirve como micronutriente para la industria agrícola.

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