224 225 la minería moderna integración del perú a la clase mundial En ese proceso de adaptación, durante un tiempo uno de los lemas de Buenaventura fue ‘Seguridad es hacer las cosas bien’. Es decir, hacer una labor de manera eficiente es proteger a las personas. No se pueden cortar caminos. Si un chofer no excede la velocidad, no se pasa la luz roja; si chequea sus llantas al salir, no hace maniobras absurdas ni se mete contra el tráfico, ese día desaparecen los accidentes. Cuando se toma conciencia de estas verdades ya no es necesario poner “policías” o, en el caso de una mina, supervisores. Cuando esas normas son comprendidas y asimiladas por el colaborador, ellos mismos producen el cambio de conducta. Otro factor muy destacable en el tema de seguridad ha sido la participación de los sindicatos. Cuando la compañía llega con uno de estos temas se percibe en ellos un apoyo inmediato. Es una manera de comenzar otro tipo de relación. Eso se demostró en el sector con la desaparición paulatina de herramientas hechizas que no guardaban ningún estándar. Y lo bueno es que esas prácticas se llevan a la casa. Si uno vive en el desorden se termina acostumbrando, lo mismo al revés. Si las cosas están en su sitio y todo limpio, lo más probable es que uno se percate si hay un riesgo o peligro. En esas condiciones lo que está fuera de orden salta a la vista. Los accidentes en minería se dan por prácticas inseguras y malos hábitos de trabajo. En ese sentido se han desarrollado nuevas tecnologías para una correcta ventilación en minas subterráneas y así evitar la concentración de gases nocivos. Igual, al hacer las paredes en el tajo abierto ahora se llega al óptimo de inclinación para trabajar sin riesgos, utilizando radares, sensores y prismas que alertan sobre riesgos de desmoronamiento. “Son leyes físicas. No puedes luchar contra la ley de la gravedad, pero si puedes prevenir haciendo buenos diseños y utilizando la tecnología”, refuerza el ingeniero Raúl. Y, en el caso de las relaveras, el cambio ha sido radical. Hasta los años noventa, se trabajaba con relaveras aguas arriba. Simplemente se ponía un muro de contención y, cuando se llenaba la relavera, se levantaba un nuevo muro con parte de la base encima del muro anterior. Al contener el relave, en parte de agua, con el tiempo se producía una fluidización y el muro terminaba cayéndose. Eso ha sido desterrado. Hoy los muros se hacen aguas abajo, lo cual resulta más caro, pero se refuerzan mucho más las paredes de cada nivel. Y hasta algunas normativas caprichosas jugaban en contra. Antes de la llegada de las grandes mineras hubo otra constante en las plantas concentradoras. Por la política nacionalista del gobierno de entonces, las empresas estaban obligadas a comprar molinos de fabricación nacional cuyo tamaño era muy reducido en comparación a los que se vendían en el mercado internacional. Su uso condicionaba todo el proceso por su reducido tamaño, pues generaban una serie de ineficiencias e, incluso, riesgos. El alumno aplicado La sociedad con grandes empresas mineras como Newmont o Cyprus le permitió a la compañía nacional múltiples aprendizajes y una vívida experiencia en términos de tecnología, innovación, procesos y también en temas de gestión, ambientales y de seguridad. Recordemos que la minería nacional era tradicionalmente subterránea y que, a partir de Yanacocha, esta condición izquierda– Raúl Benavides se concentró siempre en el desarrollo minero de la empresa. Es ex Presidente del IIMP, nuevo Presidente del Directorio de El Brocal y también ocupa un asiento en el directorio de Buenaventura. derecha– La planta concentradora de Huaraucaca trata los minerales de plata, plomo, zinc y cobre, procedentes de las minas Tajo Norte y Marcapunta Norte, desarrolladas por El Brocal.
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