La Minería Moderna

250 251 la minería moderna integración del perú a la clase mundial El derecho de preferencia El día anterior al inicio de operaciones de Yanacocha, Newmont pasaba por un momento espectacular. En noviembre de 1993 acababa de asumir como CEO Ronald C. Cambre. En Uzbekistan, la empresa estaba por iniciar operaciones en un joint venture con Zarafshan; el estudio de factibilidad estaba encaminado para el proyecto Minahasa en Indonesia y seis meses antes, en Nevada, se había iniciado la construcción de un tostador de alta tecnología. La inversión de USD 65 millones en exploración ese mismo año supuso la contratación de 250 geólogos buscando nuevos prospectos en Norteamérica, México, Ecuador, Laos, Indonesia y en varios otros países del globo. En una de sus primeras reuniones, Cambre escuchó del presidente de la compañía, Peter Philip, que las predicciones apuntaban a que la producción se incrementaría en un tercio hasta llegar a los dos millones de onzas de oro en 1997. A diferencia del legendario Plato Melozemoff y Gordon Parker, que habían sido mineros convertidos en ejecutivos, Cambre se sentía cómodo en una oficina, trabajando solo en las estrategias y delegando los detalles y los viajes a sus compañeros. Era más bien un tipo tímido. En su afán por influir positivamente en sus compañeros contrató ejecutivos capaces de intermediar la relación hacia abajo, entre ellos David Francisco como Vicepresidente de Operaciones y Lawrence T. Kurlander como Vicepresidente de Administración. Por otro lado, Scott Barr llegó como Vicepresidente de Planeamiento de Mina y, en determinado momento, encabezó las operaciones en Perú. En noviembre de 1993, Newmont se enteró de que BRGM, uno de sus socios en Perú, estaba planeando subastar algunas propiedades y, entre ellas, las acciones que poseía en Yanacocha, además de varios activos mineros en África. La proyección de Yanacocha, que acababa de iniciar operaciones, era muy promisoria; solo la producción de ese año había alcanzado 81,500 onzas de oro y tenía reservas por 3,5 millones de onzas. Newmont le hizo una oferta de USD 80 millones a BRGM por sus acciones, la misma que fue rechazada de manera altiva. Una nueva oferta por más del doble, de USD 180 millones, también fue rechazada. Un año después, en noviembre de 1994, BRGM anunció que le vendería sus acciones a Normandy Poseidon, una compañía australiana que ofrecía una pequeña parte en dinero y un intercambio de activos en diversas entidades que eran muy difíciles de descifrar e, incluso, valorar. Newmont y Buenaventura se sintieron afectados en sus intereses y alegaron que ésta había sido una suerte de compra encubierta y, sobre todo, que esa operación desconocía la cláusula sobre el “derecho de preferencia” sobre las acciones de los otros socios con la que se había iniciado el proyecto. Eso desencadenó una contienda legal que del ámbito judicial saltó a las páginas de los periódicos. Finalmente, el Poder Judicial le dio mayor peso al acuerdo previo entre los socios sobre el “derecho de preferencia” y tanto Buenaventura como Newmont adquirieron la participación de BRGM generando nuevos términos para la sociedad. A ésta se adhirió la International Finance arriba– Con Yanacocha se aceleró en el Perú la carrera por los camiones de gran tonelaje. derecha– Leonard Harris y Carlos Santa Cruz, ambos fueron líderes de la empresa en Perú.

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