La Minería Moderna

302 303 la minería moderna integración del perú a la clase mundial de los más de 500 niños cuando abrieron los caños y recibieron el agua en su propia escuela”, recuerda Julia Torreblanca, vicepresidente de Asuntos Corporativos de la compañía y que en octubre de 2023 cumplió 26 años de labor ininterrumpida en la empresa. Cerro Verde diseñó, financió y construyó la planta de agua potable, llamada hoy Miguel de la Cuba Ibarra, y permitió el acceso al servicio de agua, por primera vez, a más de 350,000 vecinos de los conos norte, sur y este de la ciudad. Por su parte, los 35 alcaldes involucrados se comprometieron a construir la PTAR aportando depósitos regulares a un fideicomiso del Banco de la Nación. Esos recursos provendrían del incremento del canon y del impuesto a la renta de Cerro Verde, pues la ampliación de la concentradora les permitiría duplicar sus ingresos. Pero solo cuatro de los 35 alcaldes cumplieron con esos aportes y no pudieron ponerse de acuerdo sobre la ubicación de la PTAR, temerosos del hedor que podría provocar en sus comunidades. En 2012, cuando Cerro Verde ya evaluaba la construcción de una segunda ampliación con una concentradora más grande (C2), ya se había entregado la planta de agua potable. Un vecino de Uchumayo y la Autoridad Nacional del Agua sugirieron utilizar los desagües crudos de Arequipa. El río recibía los desagües domésticos e industriales de toda la ciudad, incluyendo curtiembres y pollerías, alcanzando 1,800 lt/s, de los que apenas se trataban 100 lt/s en la planta Chilpinilla, administrada por SEDAPAR. Con esa agua se regaban los cultivos de tomate, cebolla, apio o zanahorias que llegaban a la mesa de los arequipeños y solían causar enfermedades estomacales y diarreicas agudas, convirtiéndola en una ciudad con los índices más altos de estas dolencias. Los estudios técnicos arrojaron que el río venía con un promedio de tres millones de unidades de coliformes fecales, cuando en los Estándares de Calidad Ambiental (ECA) el máximo aceptable era de 1,000 unidades. Y, respecto a la demanda bioquímica de oxígeno (DBO5), que considera condiciones para el desarrollo de vida en un río y el grado de contaminación, había en promedio 160 mg/lt, cuando el estándar permitido era hasta 15 mg/lt. Es decir, era un río súper contaminado e incapaz de albergar vida alguna. Cerro Verde hubiera podido operar utilizando solo la mitad de las aguas residuales sin tratarlas. “Si solo nos llevábamos la mitad del desagüe, la salud de los arequipeños y el medio ambiente seguirían en riesgo. Decidimos que lo correcto era que nosotros construyéramos la PTAR La Enlozada, aún cuando ése era el compromiso de los alcaldes. Diseñamos la planta ubicándola en terrenos de nuestras concesiones mineras, así la población no percibiría olores”, resume Julia Torreblanca. Cerro Verde diseñó, financió y construyó la PTAR a un costo inicial de USD 480 millones; y, desde diciembre de 2015, la opera, mantiene y administra sin costo alguno para la población. Hasta hoy trata el 95% de las aguas residuales de la ciudad. La empresa también cofinanció otra PTAR en el cono norte llamada la Escalerilla. El efecto positivo de la PTAR La Enlozada se hizo sentir muy rápido sobre el río Chili. La expectativa era ver cambios sustantivos después de dos años, pero a los dos o tres meses de la inauguración, en 2015, ya empezaban a regresar los patos, truchas y, luego, bagres, sapos, ranas, entre otros. Los testigos recuerdan que a pocos segundos de cerrar la válvula en la zona de Alata se fue desvaneciendo el color café rojizo del río y el agua comenzó a recuperar su transparencia. Además del beneficio para la agricultura, las aguas limpias le Derecha– Julia Torreblanca es arequipeña y Vicepresidente de Asuntos Corporativos de Cerro Verde. izquierda– La planta de agua potable -cofinanciada por la compañía- hizo realidad un sueño postergado de la población.

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