La Minería Moderna

352 353 la minería moderna integración del perú a la clase mundial de tesorería, compra, ventas, etc; es decir, reduciendo Antamina a una unidad de producción, se ahorrarían muchos costos. “Yo necesito que usted contrate proveedores peruanos, sino el proyecto va a tener problemas. Les pedimos, señores inversionistas, que aterricen bien en el Perú”, enfatizó Baertl en uno de los primeros directorios. Y con la venia de los socios se reunió con la Sociedad Nacional de Industrias, con proveedores de metalmecánica y otros para analizar cómo podían participar. Hoy, prácticamente el 100% del personal de Antamina es peruano, y representa una oportunidad de desarrollo personal y profesional muy grande. En sus dos primeras décadas se ha convertido en una nueva escuela para los profesionales y técnicos nacionales en distintas áreas. En su nómina, luego de dos décadas, solo hay un norteamericano que lidera la planificación a largo plazo y un brasilero en el área de proyectos. Ambos reportan directamente a la presidencia. Además hay un canadiense que se encarga de la planificación del depósito de relaves y reporta al norteamericano. Los tres temas son muy especializados. Eso dice bien del desarrollo de profesionales peruanos en todas las áreas de la compañía. Gracias a estos colaboradores peruanos, que sin duda son de primer mundo, la empresa tiene mucha claridad sobre lo que tiene que hacer técnicamente; pero otro desafío que se ha planteado es lograr que el gobierno regional y los gobiernos provinciales y distritales establezcan también una mirada de largo plazo. “Necesitamos autoridades que digan, ‘este territorio tiene este potencial, que vamos a concretar si hacemos esta secuencia de desarrollo’. Una medida de éxito para mí, nuestra impronta, sería que, luego de instalarse aquí, Antamina le haya entregado al país y a los trabajadores un valor, pero también un sistema de gestión pública mucho más maduro a la comunidad”, finaliza Víctor Gobitz, actual presidente de la compañía. � Soy consciente de que recibí la compañía robusta, pero tengo el compromiso de entregarla más robusta todavía”. De alguna manera, en eso coincide Chahuán, actual Director de activos de zinc y cobre en Sudamérica de Glencore, empresa socia en Antamina: “Hay que resaltar la técnica local. Las operaciones en Perú y Chile son líderes mundiales. No tengo duda de eso. Sinceramente estamos en la punta de la tabla, gracias al amalgama de recursos profesionales y personales que tenemos, en virtud del aporte de las empresas trasnacionales durante años”. Chahuán suma diez años como alto funcionario de la empresa y cuatro en el directorio, justamente como representante de Glencore. Mirando desde la cima de la colina, hacia atrás lo andado, no hay duda de que la de Antamina es una experiencia muy exitosa. En su momento fue la mayor inversión en el sector minero en esta parte del mundo y trajo por primera vez al Perú a Bechtel, empresa de clase mundial que manejaba el proyecto. A los inversores les generó muchas dudas la capacidad de contratación de personal local y, como Bechtel tenía una base en Santiago, quisieron suministrar todo a través de su cadena logística, traer los choferes chilenos para que manejasen las camionetas y hasta los alimentos para el personal. Incluso el directorio estaba dispuesto a pagar más argumentando que los extranjeros aseguraban la correcta realización de las obras. “Tuvimos que hacerles entender que sí se podían hacer las cosas en el Perú, que había empresas peruanas de primera calidad que podían hacerse cargo de distintas obras y profesionales con potencial que solo necesitaban capacitación, pues aquí ya teníamos una base minera. Lo mismo a nivel de proveedores”, recuerda Augusto Baertl. Por esa razón recomendó revisar los antecedentes de empresas peruanas sobre obras similares que dieran esas garantías. Algunos socios pensaron que utilizando sus propios recursos humanos y departamentos La carretera que une Catac, Chavín, San Marcos y Succha, financiada por Antamina mediante el mecanismo de obras por impuestos, a un costo de más de USD 90 millones, beneficia a más de 100,000 personas. La construcción de nuevas formas para crear una más sólida institucionalidad regional está en marcha. Antamina es una de las impulsoras y protagonistas.

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