42 43 la minería moderna integración del perú a la clase mundial oficial. En el mismo decreto se le cambió el nombre a Empresa Minera del Hierro del Perú-Hierro Perú, con autonomía jurídica y administrativa, en tanto no le serían aplicables las normas vigentes para el funcionamiento de las empresas públicas. Aunque en la práctica, en el futuro eso sería letra muerta. Así como la obligación del MEF de financiar el capital de trabajo y las futuras inversiones. De esa forma el Estado se hizo, libre de todo pago, de las minas, del puerto, de la maquinaria, de los equipos y de la planta de San Nicolás. Pero siempre se ha sabido que el principal activo de toda empresa es su gente. Cuando llegaron los militares a liderar la empresa, la compañía norteamericana se había llevado consigo a toda la gerencia calificada, lo que tuvo como consecuencia un inevitable deterioro en la salud general de la compañía. Quienes se quedaron intentaron seguir produciendo lo más y mejor posible, pero con la salida de los gringos dejaron de ingresar a tiempo las remesas mensuales del exterior que le daban liquidez a la compañía, así como el capital de trabajo financiado por la matriz. Pero la diferencia también se vio en la capacidad de decisión oportuna y en el margen de maniobra. La ruptura de ese orden fue un duro revés para Marcona. La administración de los gringos fue mejor en términos técnicos, organizacionales y atendía los objetivos y las necesidades del proyecto. De esa experiencia aprendió mucho la gente que, finalmente, se quedó en Hierro Perú. Pero poco a poco la nueva gerencia fue trayendo a su gente. Otros empezaron a retirarse y se hizo evidente la dificultad para llegar a acuerdos en las reuniones de gerencia. Los problemas en la gestión llegaron hasta el directorio, muchos de ellos residentes en Lima, y los distintos grupos actuaron con el propósito de imponer sus ideas. Siendo que la gestión de Marcona se hizo deficiente, el deterioro era previsible. En resumen, no había autoridad que decidiera y que se hiciera responsable de esas decisiones. Marcona se fue asfixiando por falta de liderazgo. Esa fue la gran diferencia entre la administración de los norteamericanos y la de los generales de las Fuerzas Armadas. Pero la pérdida estratégica más relevante fue el resquebrajamiento de esa red que enlazaba la minería con la exploración, operación, innovación, transporte y, sobre todo, ventas, lo que hacía muy rentable el negocio. En suma, la ahora estatizada Hierro Perú no tenía capacidad logística, conexiones ni a quién venderle. Si bien la empresa que explotaba el mineral era peruana, los contratos de exportación estuvieron siempre en manos de Marcona International, no de Marcona Mining, que se dedicaba exclusivamente a la explotación y tratamiento del mineral. Todos en la empresa se preguntaban para qué producirían si no tenían clientes. Las ventas de Marcona tenían a Japón y China como destinos principales y una pequeña parte que iba al mercado europeo. Eran alrededor de veinte millones de toneladas anuales, principalmente pellets. “Cuando fuimos a visitar a los clientes, nos preguntaron quiénes éramos nosotros. La única salida posible era tratar de vender a través de Minpeco (Minero Perú Comercial, la empresa estatal que tenía el monopolio de comercialización de productos mineros). Como ellos sí tenían fondos, hicimos campañas de venta y conseguimos algunos clientes. Algo logramos vender. Y logramos captar el interés de los coreanos, que se convirtieron en importantes clientes”, rememora el ingeniero Morán. Pero las ventas no fueron suficientes para justificar una producción similar a la época anterior. La planta de San Nicolás tuvo que bajar el ritmo de producción y Hierro Perú conformarse con reparar el equipo minero, la infraestructura y hacerle mantenimiento preventivo a la planta para ralentizar su deterioro. Tareas muy por debajo de los logros que había alcanzado Marcona durante más de dos décadas. Lo que sí le dio un poco de brillo a ese tiempo triste fue la exploración en la que se comprometieron para cuando izquierda– Tambor de enfriamiento que se utilizaba en la parte final del proceso de producción de pellets.
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