La Minería Moderna

44 45 la minería moderna integración del perú a la clase mundial llegasen épocas mejores. Pero conforme avanzaban los años, la relación de los técnicos y profesionales –que ansiaban la recuperación de la mina– con los generales que la administraban empezó a resquebrajarse cada vez más. Cuando ya la nacionalización era un hecho, el ingeniero Morán tuvo una duda trascendental. Por un lado recibió el ofrecimiento de irse a trabajar con los gringos y, por el otro, se sentía conflictuado. Se preguntaba, “¿y ahora qué va a pasar con todo lo que hemos hecho? ¿Si nos vamos todos, quién va a manejar ésto?”. Se trataba de un proyecto impulsor de desarrollo, en el que se había desplegado mucho aprendizaje y de dimensiones pocas veces vista en el país. “Traté de convencer a la gente para que no dejara la empresa. Fue difícil. Para empezar todos los gringos se fueron. No quedó ninguno”. Sin un regente de calidad entró la administración pública y, más temprano que tarde, fue imposible que ésta se dejara arrastrar por una agenda política. Eso trajo como consecuencia un largo y continuo deterioro del proyecto original y de la empresa. Don Lucho Morán terminó yéndose a trabajar al extranjero en el 78. El ingeniero Santiago Arenas es de la misma opinión. “A la mitad de mi periodo llegó la nacionalización y se creó Hierro Perú, quedándose como dueña de la mina. Se siguieron realizando los trabajos con personal peruano y se respetaron el pago y las indemnizaciones; pero es innegable que la administración en tiempo de los gringos fue mejor. Con el grupo de Hierro Perú entró mucha gente con tintes políticos diferentes y cada uno quería hacer lo que más le convenía”, rememora. Del mismo modo piensa la señora Bernui, cuyo esposo Juan falleció ya hace varios años. “Cuando se fueron los gringos enviaron gerentes amigos del gobierno, la mayoría militares que, en vez de ocuparse de sus labores, empezaron a hablar mal de la administración anterior. Era difícil para mi esposo trabajar con gente que en el papel eran sus jefes pero que no sabían del negocio. No estaban preparados”, cuenta Kathy con cierta tristeza. Veían la ruma de pellets que se acumulaba sin compradores a la vista, dejaron de llegar buenos especialistas al hospital, y el inglés desapareció de la escuela. Las huelgas se hicieron más prolongadas y, a diferencia de antes, nadie resolvía los pliegos de reclamos. Juan Bernui renunció a Hierro Perú cuando los militares quisieron obligarlo a firmar la venta de un avión de la compañía. No era una cosa recta. No firmó y, consecuentemente, se trasladó con su familia a Lima. Vuelta la democracia Pese a los continuos desatinos de nuestra historia política y de sus consecuencias en la economía nacional, sería mezquino desconocer la importancia de Marcona Mining y, luego, de Hierro Perú para el sector minero y para el desarrollo nacional. Como en el caso de la Cerro de Pasco o de la Southern, Marcona llegó con tecnología, procesos, laboratorios y metodologías comparables a las minas más renombradas de cualquier parte del mundo y, lo más importante, trasladó ese conocimiento y responsabilidades a los profesionales peruanos que demostraron su capacidad de aprendizaje, adaptación y reinvención personal. Es el caso del ingeniero Santiago Arenas: “Marcona me permitió ampliar mis conocimientos sobre minería y también la técnica de computadoras aplicada al trabajo de minas. Viajé en 1968 al Colorado School of Mines, donde seguí cursos de aplicación de computación a la minería. Marcona fue la primera en instalar computadoras para la explotación minera. Antes se hacían los cálculos con máquinas simples de sumar y restar. Los programas informáticos le dan otro vuelo a los cálculos y operaciones para el planeamiento del minado. De qué minas se va a sacar el mineral, en qué cantidades, de qué equipo se va a disponer y, además, hacer las previsiones de lo que se trabajará en adelante”. derecha– Todo el proceso de producción de Marcona se monitoreaba desde la sala central de control de la planta de beneficio. Una tecnología soñada para esa época.

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