102 103 pioneros de la minería moderna en el perú izquierda– Impresionantes instalaciones del emblemático colegio María Auxiliadora de La Merced. Derecha– “Una persona genial, un luchador impenitente de la causa del Perú”. Así lo describiría el exsenador Celso Sotomarino. otro lado, hizo denodados esfuerzos para la construcción del Colegio Integrado Agro Industrial en la comunidad de El Naranjal y del Centro Educativo 31694 de la comunidad La Codiciada. Pero la obra emblemática de Jesús Arias en esta materia es, sin duda, el Colegio Femenino María Auxiliadora de La Merced, una institución de modernas y acogedoras instalaciones que poco tienen que envidiar a las mejores escuelas particulares de la capital. El local se fue construyendo de a pocos y gracias al esfuerzo de las hermanas salesianas, de los padres y al apoyo de distintas organizaciones y personalidades. Allí ayudó a levantar el cerco perimétrico, los cimientos de los nuevos pabellones, ocho espaciosas aulas, una biblioteca y se implementaron servicios sanitarios para las alumnas de secundaria. No solo donó materiales, también pagó a los obreros y la asesoría de arquitectos e ingenieros en el diseño y elaboración de los planos de construcción. Luego, a solicitud de las alumnas de quinto de media, construyó el segundo piso del pabellón escolar, conmovido por el interés de las chicas que egresaban en una mejor infraestructura educativa en beneficio de sus compañeras menores, cuando decidieron privarse de la fiesta y del viaje de promoción para financiar esas obras. “Lo más resaltante siempre ha sido su trabajo social. Sus buenas relaciones con las comunidades y su apuesta permanente por la educación. Él no fue a la universidad; sin embargo, se dedicó a aprender todo lo que no sabía en el campo. Quizá por ello la educación cobra un valor muy importante para él, porque la educación es algo tan básico como la salud”, reafirma Javier Millership, otro de sus nietos que labora en SIMSA. Por su extraordinaria vida y obra, Jesús Arias recibió personalmente una serie de reconocimientos, especialmente en las comunidades donde trabajó de la mano de sus autoridades y de la gente: le compusieron poesías y canciones, también recibió innumerables muestras de aprecio de sus colegas del gremio minero y, en algún momento, IPAE lo consideró como uno de los empresarios más destacados del siglo XX. Pero entre todas destaca la entrega de la Medalla del Congreso que, a iniciativa de un exgerente de SIMSA y entonces Senador, Celso Sotomarino, se le hiciera en el Congreso de la República. El 14 de noviembre de 1994, el senador Sotomarino pronunció unas palabras –que aquí sintetizamos– durante la entrega de la más alta condecoración civil del parlamento: “Un caballero llamado Jesús Arias Dávila se ha pasado 50 años de su vida recorriendo todos los cerros del Perú, en una experiencia parecida a la de Antonio Raimondi, descubriendo yacimientos, promoviendo actividades. Este hombre de origen muy humilde, nacido en Cerro de Pasco, educado en Tarma y Huancayo, no tiene un título profesional y, sin embargo, ha creado una cantidad de cosas realmente inverosímiles… todas empresas totalmente operativas, generando trabajo para miles de personas. He tenido el honor de conocerlo como lo que es en verdad. Una persona genial, un luchador impenitente de la causa del Perú”. �

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