14 15 pioneros de la minería moderna en el perú distintos médicos, ni él ni sus padres pudieron controlar. Según da cuenta Mario Samamé Boggio en el histórico libro de referencia, ‘El Perú minero’, entre los amigos de don Erasmo se encontraba un ciudadano alemán de apellido Hanchel. Estando por regresar a su país, le ofreció llevar consigo al joven Eulogio para que fuera auscultado por especialistas de primer mundo y, de paso, para que continuara con su educación. De esa manera el joven Eulogio viajó a Hamburgo, recuperó su salud y terminó el ciclo escolar de forma satisfactoria. Luego, bajo la tutela de la señora Hanchel, se trasladaría a Viena donde terminaría sus estudios universitarios y forjaría su carácter acorde a la férrea disciplina prusiana, una influencia que lo acompañaría de por vida y que se manifestaría en su indetenible espíritu de trabajo, dedicación y perseverancia, pero también en “la rectitud de su conducta”, como subraya Samamé Boggio. Cumplidos los 24 años, en 1884, su padre mandó llamarlo de vuelta y el joven Eulogio enrumbó hacia el Callao. Allí fue recibido por don Ismael de la Quintana, primo de su madre, quien lo embarcó casi de inmediato hacia Cerro de Pasco. Cuenta la “crónica oficial” que allí se enroló en una de las minas de los Hermanos Gallo y que viajando a Lima conoció a Isolina Clotet Valdizán. Justamente, una de las historias más difundidas en relación a la llegada de don Eulogio Fernandini a la dirección de Colquijirca es atribuida a su matrimonio con la señora Isolina Clotet, quien fuera hija del vicecónsul español en Pasco, Manuel Clotet Matamoros, y de la dama huanuqueña Guadalupe Valdizán de la Mata. En muchas crónicas se ha dado como un hecho que la mina o un paquete de acciones le fueron obsequiados como una suerte de dote o regalo de bodas. Lo cierto es que, de acuerdo a las indagaciones del historiador Moisés Cueva, esa versión carece de precisión. Para empezar, Colquijirca no tenía un solo dueño, pues es un hecho notariado de que existía la Sociedad Restauradora Colquijirca o Restauradora Colquijirca que, de acuerdo al Boletín de Minas, Industrias y Construcciones del año 1901, en su página 135, se lee: “… el yacimiento mineral de Colquijirca, que muy trabajado por los antiguos en sus zonas altas, fue después más o menos abandonado… en épocas más recientes, para desaguar las labores inundadas, se perforó un socavón de 200 metros de longitud que fue abandonado entonces, sin llenar su objeto, el que aprovechó la Sociedad Restauradora de Colquijirca para desaguar la mina”. Otros documentos confirman que Manuel Clotet no era el único accionista, tampoco el mayoritario, sino que se ubicaba detrás del Cónsul británico Jorge E. Steel o del italiano don Juan Languasco. Por otro lado, la correspondencia privada entre el vicecónsul y don Eulogio Fernandini es reveladora. En una carta que conserva la familia, Clotet padre agradece a Fernandini su “noble acción al arreglar definitivamente la deuda que yo tenía con la casa de Puccio”, una de las importantes casas comerciales de Pasco, ubicada en el jirón Grau y de propiedad de Emmanuelle Puccio, donde también funcionaba el comercio de los posteriores dueños de la casa Gallo Hermanos. “Me es absolutamente imposible poderte significar cuál de tres cosas me ha dado mayor contento: 1. El verme libre de esa deuda que tantos malos ratos me ha proporcionado, amargando mi existencia. 2. El considerar la prueba de cariño que le has dado a Ysolina haciéndole este obsequio para el 28 de diciembre, sabiendo tú que era el mejor regalo que podías hacerle. ¡La pobrecita me quiere tanto! 3. La convicción que tengo de que me distingues y me aprecias, acordándote de mí para tan generosa acción. Une las tres y verás que no tengo palabras ni cómo demostrarte mi gratitud”, continúa en la carta dirigida a su yerno Manuel Cotlet. Promediando la segunda mitad del siglo XIX, por sus contactos en Lima y su condición profesional, don Erasmo estaba por encima de Manuel Clotet en la jerarquía social y local. No solo era presidente de la Corte Superior de BAJO LA TUTELA DE LA SEÑORA HANCHEL SE TRASLADARÍA A VIENA, DONDE TERMINARÍA SUS ESTUDIOS UNIVERSITARIOS Y FORJARÍA SU CARÁCTER ACORDE A LA FÉRREA DISCIPLINA PRUSIANA.

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