148 149 pioneros de la minería moderna en el perú Al año siguiente se construyeron otros cinco campamentos, un laboratorio, la mercantil y un taller de carpintería y mecánica. Pero también se obtuvo la opción de compra de las hidroeléctricas Rayhuán y Yanamachay, y se iniciaron los trabajos de exploración en la mina Tacna, que empezaría a producir en 1951. Otro factor que repercutió en favor de la empresa fue el alza en los precios del plomo y del zinc por la Guerra de Corea en 1953. A la par que en Milpo, Ernesto padre siguió trabajando como ejecutivo en las empresas de los señores Beltrán y Ayulo, lideró el desarrollo de Volcan Mines Company, Castrovirreyna Metal Mines Company, el Sindicato Minero Pacococha S.A. y asesoró a los señores Picasso para la reapertura de la Corporación Minera Castrovirreyna S.A. Hasta el día en que falleció, a los 77 años, don Ernesto acudió todas las mañanas a la oficina limeña de Castrovirreyna y de Volcan para dirigir sus actividades. Vida en las alturas Cuando inició sus labores con los Fernandini en 1921, Ernesto padre ya estaba acostumbrado a la vida austera y a las condiciones que ofrecían los campamentos en la sierra peruana. Al principio, él y a su esposa Julia ocuparon dos habitaciones en la fundición de Huaraucaca, pero cuando nació su primogénito ya se habían trasladado a Colquijirca, a una pequeña casa por siete años. Como se acostumbraba en la sierra, el piso era de madera, las paredes de tierra apisonada y, aunque inicialmente el agua llegara en baldes, había electricidad y luz nocturna. Ernesto hijo nació el 13 de Marzo de 1922 en Lima, pero a los pocos meses lo llevaron a Colquijirca. Los primeros siete años de su vida los pasó en ese campamento. Allí asistió a la escuela de tres aulas del pueblo, siendo la mayoría de sus compañeros hijos de los trabajadores. La vida era tan sencilla y retirada que las generaciones actuales podrían preguntarse cómo era posible que una familia de Lima pudiese vivir en un lugar tan frío y aislado, a 4100 metros sobre el nivel del mar y con temperaturas bajo cero por la noche. Pero en la memoria de Ernesto hijo eso fue “lo más parecido posible a un paraíso en la tierra”. Es más, los niños tenían una ovejita que ataban a un pequeño cochecito –que servía como carreta en sus juegos– y las gallinas y cuyes circulaban libremente por la cocina. Ernesto también estudió en la Escuela de Ingenieros, optando primero por la especialidad de química. Así quería evitar exponerse a la inclemencia de las alturas por una dolencia pulmonar. Recién egresado tomó la responsabilidad de una hacienda en el norte y luego en una gran fábrica de vidrio limeña. Su padre respetó siempre sus decisiones pero, cuando entró en vigencia el Código izquierda– La devota feligresía de Cerro de Pasco , entre los que se ubicaba a los hombres más influyentes de la región, solía asistir a los servicios religiosos. Derecha– Los compañeros de colegio y de travesuras eran los hijos de los ingenieros, de los obreros y de los demás trabajadores. Ernesto hijo en primer plano.

RkJQdWJsaXNoZXIy MTM0Mzk2