150 151 pioneros de la minería moderna en el perú de 1950 le habló sobre la conveniencia de dirigir sus esfuerzos hacia la actividad minera. “No me costó tomar la decisión de pasarme a la minería. Yo sentía esa vocación después de los muchos viajes en los que acompañé a mi padre”, relataría el propio Ernesto. Ernesto hijo inició su periplo minero en Caudalosa, Huancavelica. En una oportunidad, en tándem con su padre, lograron un acuerdo comercial muy interesante. Pacococha era una mina con minerales muy ricos, pero estaba ahogada porque no contaba con electricidad ni con una planta concentradora. A partir de una estrategia ideada con su padre, Ernesto convocó a los mineros de la zona y les presentó un proyecto para hacer entre todos el tendido de una línea eléctrica. Aceptaron sin chistar. Con el apoyo de sus amigos Piazza y Valdez (P&V Ingenieros) se desarrolló el proyecto eléctrico y, entonces, se justificó la habilitación de la planta del Banco Minero de esa zona. Ahora necesitaban maquinaria para las operaciones, lo que solucionaron involucrando a la Denver Equipment Company, de la familia Daman, quienes aportaron los equipos a cambio de un 15% de las acciones de Pacococha. Con esas soluciones Pacococha dio, prácticamente, un salto al infinito y se hizo sumamente rentable. A partir de esa estancia en Huancavelica, las responsabilidades de Ernesto hijo se multiplicarían, pues en él sobresalían la actitud para encarar el trabajo en equipo, el enfoque para cumplir las metas y la habilidad para relacionarse con los demás. Había en él una herencia alemana que valoraba las cosas bien hechas y la organización meticulosa. Justamente eso convirtió a Ernesto hijo en uno de los mineros más sobresalientes de su generación. Los enormes proyectos mineros de la actualidad hacen difícil imaginar las condiciones en que la mediana minería –para no hablar de la pequeña– debía realizar su trabajo hace sesenta años. Para él esos nuevos tiempos comenzaron durante una visita que hizo a la recién inaugurada mina de Toquepala. Allí se dio cuenta de que existía una manera más eficiente de hacer las cosas. Más tarde, en diversos viajes por el mundo, esta constatación siguió tomando forma. Desde allí Milpo siempre intentó aplicar la ingeniería como un mecanismo para fortalecer la compañía. Contrataron los servicios y asesoría de firmas locales y extranjeras, contribuyendo a que la transferencia tecnológica no solo quedase en manos de la empresa, sino que también se trasladase a otros talentos nacionales. Ese enfoque hacia la excelencia se centró en el perfeccionamiento de las técnicas de minado y en la consolidación del equipo humano. Milpo entendió que sin capacitación era difícil emprender cambios tecnológicos, por lo que realizaron varios viajes al extranjero, especialmente a Canadá, para visitar minas, fábricas, desarrolladores tecnológicos y asistieron a conferencias sobre sistemas y técnicas de trabajo aplicables en sus operaciones. Los colaboradores respondieron favorablemente a la aplicación de las nuevas técnicas y procesos, lo que permitió un aumento en la producción, en los índices de eficiencia y mejoras en las condiciones de trabajo. De allí se coordinaron programas de entrenamiento y capacitación con el SENATI, IPAE, TECSUP, Centromín Perú, Atlas Copco, entre otras entidades. El factor humano En esa época, ya tenían claro que el recurso humano sería el centro de su modelo de negocio. La gestión del conocimiento, el desarrollo profesional y el bienestar familiar eran muy importantes. Ernesto hijo jugó un papel vital en este nuevo trato. “Me di cuenta de que mis compañeros apreciaban algunas características que siempre he tratado de inculcar: un ambiente que propicie el mejor esfuerzo de todos, valoración del trabajo de los subalternos, exigencia pero también comprensión: ‘Dirige con la cabeza y actúa con el corazón’”. Trabajadores de Milpo a fines de los años cincuenta. En ese entonces, Milpo era una mina de lampa y carretilla. Acuerdo con la Denver Equipment Company (DEC) para reactivar Pacococha. Sentados están Ernesto Baertl Schütz, Axel Nycander, Manuel Montori, Mr. Daman (DEC) y Luis Cáceres. De pie Flavio Mazzetti (DEC), Ernesto Baertl Montori y Aquiles Venegas.
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