172 173 pioneros de la minería moderna en el perú si bien existen organizaciones modernas, hay poca relación del inversionista minero con la operación misma. La deslocalización del management no se ha reemplazado por una visión global con manejo local y eso, indudablemente, ha afectado el liderazgo empresarial en el sector minero. Un dicho muy antiguo de Ernesto Baertl hijo, que heredó de su primer jefe, un inglés que no hablaba bien español fue: “Prueba para sabe”. En su rudimentario castellano, el británico quería decir “prueba para saber”. Con esas palabras su jefe le dio el empoderamiento necesario para que se anime a hacer las cosas por su cuenta, a probar, a equivocarse y, por supuesto, a aprender en el camino. Pese a posibles errores, los líderes de Milpo predicaban con el ejemplo, lo que les daba una autoridad moral muy grande. Inculcaban el trabajo en equipo y el compromiso con la sociedad con la misma fuerza que lo hacían con la productividad y los resultados operativos. El liderazgo personal se convirtió, luego, en un liderazgo corporativo que, finalmente, trascendió a las empresas mineras y se extendió hacia la sociedad. Siempre entendiendo la humildad como una virtud. Para dejarlo en manifiesto, en 1991 se institucionalizaron algunos valores premiando a los empleados, destacando: la puntualidad, el sentido de responsabilidad, el trabajo eficiente, la colaboración, el liderazgo, el profundo grado de compañerismo, la búsqueda de la excelencia, el espíritu innovador y la alta identificación con la empresa. Igualmente se hizo tradición premiar las buenas prácticas operativas como el ‘Premio a la producción’ o ‘El hombre más seguro del año’. Para que los valores de una empresa se conviertan en realidad deben ser vividos activamente por los trabajadores, y si son vividos también por sus proveedores y por el entorno, es entonces cuando la empresa logra trascender. Indudablemente la trascendencia del linaje minero de los Baertl se fraguó en la admiración que los hijos le tenían a su padre Ernesto, su mejor ejemplo. De primera impresión, don Ernesto tenía un rictus aparentemente duro, pero siempre fue un hombre amable. Su entrega a la minería se puso de manifiesto desde sus inicios en San Inés, antes de 1920, cuando barajaba los retos y sacrificios propios de su profesión. La mina se ubicaba en una zona alta y olvidada de Castrovirreyna. Pese a distar solo 200 kilómteros desde Lima, llegar a ella implicaba un día de viaje en tren a Huancayo y tres días a caballo, guardando el sueño en primitivas y frías chozas. Ernesto padre fue, en la práctica, explorador, minero y metalurgista. Su conocimiento abarcaba todo el proceso minero y tenía una dedicación muy singular para el trabajo En la gran depresión de los años treinta, ya en Colquijirca, don Eulogio Fernandini se desprendió de muchos trabajadores pero lo conservó a él en sus filas, a cambio de la mitad de su salario. Recién cinco años después las condiciones volvieron a la normalidad. Y en 1942, a los cincuenta años, con una vida hecha en la serranía, decidió empezar otra vez desde cero y fundar con sus buenos amigos la empresa que hoy nos convoca. A la par, como hemos visto, fue contratado como gerente general de Volcan y de Castrovirreyna Metal Mines, empresas que ayudó a forjar. Así este pionero de la minería nacional le permitió mayores comodidades a su familia en Lima y siguió disfrutando del trabajo y la paz en las montañas. Pero acaso sería bueno terminar esta historia con las palabras de Cornelio Rivera, exsecretario General del Sindicato de Trabajadores de Milpo, en las décadas del setenta y ochenta, de las más difíciles y conflictivas para el país en el siglo XX. Reflexiones que hace ya retirado y con la sabiduría que dan los años: “Lo que necesita el Perú es una reconciliación, poner las cartas sobre la mesa. Ni el comunismo ni el capitalismo salvaje tienen lugar ya en el país. El peruano debe unirse. Todos tenemos nietos e hijos y por ellos debemos hacer una fuerza común y sacar el país adelante, como lo hicimos en Milpo”. � PARA QUE LOS VALORES DE UNA EMPRESA SE CONVIERTAN EN REALIDAD DEBEN SER VIVIDOS ACTIVAMENTE POR LOS TRABAJADORES Y PROVEEDORES, ES ALLÍ CUANDO LA EMPRESA LOGRA TRASCENDER. En representación de Antamina, el ingeniero Augusto Baertl asiste a la firma del convenio con el Estado peruano en Palacio de Gobierno.
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