184 185 pioneros de la minería moderna en el perú Ya no se estila una relación de compañeros de trabajo, sino una jerárquica de ingeniero y trabajador”. El propio Carlos recuerda cómo en el año 87, cuando iba a la mina Santander, otro emprendimiento emblemático de su padre, todavía existían las fiestas que organizaba la propia empresa, a la que invitaba a la gente de Huarón, a los de Chungar, de Río Pallanga o Alpamarca. “Así se creó y mantuvo un intercambio de reuniones sociales entre las minas. Pienso que a veces esa falta de toque personal perjudica al sector. Siempre debe existir un símbolo, una verdadera relación sino todo se enfría. Creo que ése es hoy un gran reto para el sector minero”. Quedan frescas en su memoria las visitas a Huariaca, a Huánuco, o a cualquiera de sus vecinos, pues se conocían entre todos en su paso por las comunidades o en los pueblos, haciendo así que la vida discurriera de una manera más amigable y estable. Santander es una mina de zinc un tanto complicada, que está ubicada en la sierra de Huaral. La mina operó bajo la dirección de los Ballón solo entre 1978 y 1980, pues tenía mucha agua por debajo. Para trabajarla se bombeaba el agua con una pequeña central eléctrica y grupos electrógenos que quemaban petróleo. Ante esa dificultad y lo costoso e inviable del proceso, el ingeniero Ballón decidió inundar la mina y que esta se desaguara de manera natural. Con ese procedimiento eliminaron los grupos electrógenos y se empezó a trabajar en pequeñas áreas el yacimiento, lo que les permitió sobrevivir en esos años fluctuando sobre la línea divisoria de las pérdidas y de las ganancias. Pero llegó un momento en que su cierre fue inevitable. Y así se mantuvo durante 16 años, en una zona gélida y cubierta de nieve. El ingeniero Yataco, que también lo acompañó en esta aventura, recuerda claramente lo que le dijo por esas fechas el ingeniero Ballón: “Mira, aquí hay mineral para el futuro. Esto será un éxito cuando llegue el calentamiento global, retroceda la nieve y suba el precio del zinc”. Y como lo había previsto el ingeniero, eso sucedió tres lustros después. Lamentablemente, don David no la pudo reabrir Santander por sí mismo pues, antes de que se dieran esas condiciones, se le interpuso de manera trágica la muerte. Innovación al alcance de todos Una de las características del inquieto y creativo ingeniero Ballón era que ante una necesidad o problema, siempre buscaba plantear una solución concreta. Si bien se formó como ingeniero, era a la vez un apasionado de la geología. Esa combinación hizo que, poco a poco, germinara dentro de él un auténtico interés por la exploración y, consecuentemente, por los requerimientos básicos de esta actividad. Es en esas circunstancias que, a partir de información que se agenciaba por sí mismo y luego de sesudas comparaciones, se dio cuenta de que en el Perú se hacían menos perforaciones diamantinas que en países como Chile, por ejemplo. En ese tiempo el vecino del sur ya se erigía como uno de los principales productores de cobre en el mundo. Seguramente esa certeza fue la que lo animó a fundar Geotec y Boyles Bros Diamantina S.A., dos empresas que desde Derecha– David Ballón brindando con sus colaboradores, seguramente celebrando algún nuevo hito en la mina Madrigal.

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